Enero en el recuerdo: Tina Modotti y Julio Antonio Mella

Por Lois Pérez Leira

Para Celia Hart Santamaría con quien compartí la admiración por Tina Modotti y Julio Antonio Mella.

Por Lois Pérez Leira

Dos apasionados que tenían en común el amor y la revolución. Soñaron con el comunismo y la solidaridad internacional. La italiana Tina Modotti y el cubano Julio Antonio Mella quedaron unidos para siempre en el recuerdo y en la memoria de los pueblos que luchan por su dignidad y el socialismo. Assunta Adelaide Luigia Modotti nació en Udine, Italia, el 17 de agosto de 1896. A los diecisiete años emigra a los Estados Unidos con su familia. Fue actriz en Hollywood, siendo protagonista de varias películas mudas. En 1921 conoció a Edward Weston, fotógrafo norteamericano que le enseñó a usar la cámara, convirtiéndose en una destacada fotógrafa. Para su época fue una adelantada, posando desnuda para otros fotógrafos o deslumbrando con su personalidad en los círculos, tanto intelectuales como políticos. Era bella. Su mirada era melancólica, de grandes ojos. Su forma de ser era impactante, a pesar de su sencillez y de su modestia. En 1922 llegó a México donde conoció a Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Fue íntima amiga de Frida Khalo, a quien retrato magistralmente. Su compromiso político la llevo a afiliarse al Partido Comunista Mexicano en 1927. Tina se convirtió en una activa militante revolucionaria. Tanto retrataba con su cámara, la vida cotidiana mexicana, como realizaba las más variadas actividades partidarias. Participó activamente en la campaña “Manos fuera de Nicaragua” en apoyo a la lucha de Augusto César Sandino y ayudó a fundar el primer comité antifascista italiano. En 1928 conoció a Julio Antonio Mella, Mella dirigente estudiantil cubano, en una manifestación en protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti. Mella había sido presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios. Fundó junto a Carlos Baliño en agosto de 1925 el Partido Comunista de Cuba. Fue fundador con otros revolucionarios de la Liga Antiimperialista de las Américas. En Cuba había protagonizado una huelga de hambre contra el gobierno de Gerardo Machado. Por aquellos años se había convertido en un intelectual brillante, seguía el camino de otros marxistas revolucionarios latinoamericanos como Emilio Ponce o José Carlos Mariátegui. Los cuales concebían un marxismo creativo, arraigado en la tierra americana. En México participo de la Tercera Internacional escribiendo en el periódico del Partido Comunista Mexicano “El Machete”. En su exilio mexicano en 1926 escribió: “Ya no hay patria. Solo hay clases enemigas. La guerra clasista ha estallado brutal, violenta, sanguinaria… ¡Silencio a las bocas que gritan asustadas! ¡Desprecio al cobarde que lloran! ¡Castigo a los miserables que no luchan! ¡Leer a los valientes que están en la vanguardia! ¡Que la discusión teórica y el bizantinismo estúpido cesen y la acción hable con su elocuencia definitiva!. El pasado heroico de nuestra clase nos guía y nos alienta. El grito de las victima inmoladas en los fosos de la Comuna del 71, los alaridos de los mártires del 1905 inmolados en las nieves de la Rusia zarista, el clamor mundial de rebelión de 1917, tal es la música triunfal de nuestra guerra…” En 1928 Julio Antonio y Tina comienzan un profundo romance, a los pocos meses terminara trágicamente con el asesinato de Mella, el 10 de enero de 1929, por las balas asesinas del machadísimo. Esa noche salían ambos de participar de una reunión del Socorro Rojo Internacional. Dirá el periodista e intelectual comunista cubano Pablo de la Torriente Brau, sobre Julio Antonio: “Mella es la síntesis perfecta de la audacia y la abnegación en la lucha por la justicia social…y el ejemplo formidable de lo que debe ser un joven revolucionario.” A principios de 1930, Tina fue expulsada de México, acusada injustamente de conspirar para asesinar al Presidente. Llegó a Alemania a mediados de 1930.Viajó a la Unión Soviética donde se reencontró con Vittorio Vidali, a quien había conocido en México. En aquel país se incorporo al Socorro Rojo Internacional. Partiendo para España en 1934 para participar e impulsar la solidaridad internacional con la segunda republica después, de la revolución de Asturias. Con el alzamiento fascista del 1936, se alistó al Quinto Regimiento y trabajó con las Brigadas Internacionales, con el nombre de María. Fue una de las dirigentes más importantes del Socorro Rojo Internacional. Durante la guerra conoció a Robert Capa, Gerda Taro, Ernest Hemingway, Malraux, Rafael Alberti y Antonio Machado, entre otros artistas. La histórica dirigente comunista Argentina Fanny Edelmán quien fuera compañera y amiga de Tina la recordara en su libro de memorias: “María era un ser excepcional. Fina, dulce, frágil, comprensiva, valiente, generosa, con un enorme poder de persuasión y una impresionante fuerza interior. Su temple de revolucionaria, si era necesario que se pusiera de manifiesto una vez más, estuvo presente en la trágica evacuación de Málaga, cuando esa marea humana constituida fundamentalmente por mujeres y niños, era ametrallada impiadosamente por los aviones italianos y los cañones alemanes.

Ella se preocupo por los heridos en los inolvidables días de Madrid en noviembre de 1936. A ella le cupo organizar la asistencia a los refugiados catalanes que bajaban a Barcelona en doloroso éxodo y no se detuvo hasta llegar a la frontera de Francia… María era nada menos que Tina Modotti, la excepcional fotógrafa…”. En el mes de julio de 1937 desempeñó el papel de organizadora en el II Congreso Internacional de los Intelectuales en la Defensa de la Cultura contra el fascismo que se desarrolló entre Valencia y Madrid. Allí entró en contacto con un mundo para ella familiar, entre ellos muchos corresponsales, intelectuales, fotógrafos extranjeros, cómo Robert Capa y Gerta Taro entre otros, los cuales, descubriendo su identidad profesional, la incitaron a volver a la fotografía, pero su respuesta fue seca y tajante: “no, no puedo hacer dos trabajos a la vez”. En 1939 regresó como asilada a México, donde continuó con su actividad política a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. Murió, de un ataque cardiaco, el 5 de enero de 1942, tenía en ese momento 46 años. En su tumba, en el Distrito Federal de México, un poema de Pablo Neruda, la recuerda:”Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes; tal vez tu corazón oye crecer la rosa de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa…”. Tanto Tina como Julio Antonio, encontraron la muerte en enero. Ambos ya son leyenda y tienen su estrella y brillan por la noche como los personajes inolvidables de Jorge Amado.

Dos apasionados que tenían en común el amor y la revolución. Soñaron con el comunismo y la solidaridad internacional. La italiana Tina Modotti y el cubano Julio Antonio Mella quedaron unidos para siempre en el recuerdo y en la memoria de los pueblos que luchan por su dignidad y el socialismo. Assunta Adelaide Luigia Modotti nació en Udine, Italia, el 17 de agosto de 1896. A los diecisiete años emigra a los Estados Unidos con su familia. Fue actriz en Hollywood, siendo protagonista de varias películas mudas. En 1921 conoció a Edward Weston, fotógrafo norteamericano que le enseñó a usar la cámara, convirtiéndose en una destacada fotógrafa. Para su época fue una adelantada, posando desnuda para otros fotógrafos o deslumbrando con su personalidad en los círculos, tanto intelectuales como políticos. Era bella. Su mirada era melancólica, de grandes ojos. Su forma de ser era impactante, a pesar de su sencillez y de su modestia. En 1922 llegó a México donde conoció a Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Fue íntima amiga de Frida Khalo, a quien retrato magistralmente. Su compromiso político la llevo a afiliarse al Partido Comunista Mexicano en 1927. Tina se convirtió en una activa militante revolucionaria. Tanto retrataba con su cámara, la vida cotidiana mexicana, como realizaba las más variadas actividades partidarias. Participó activamente en la campaña “Manos fuera de Nicaragua” en apoyo a la lucha de Augusto César Sandino y ayudó a fundar el primer comité antifascista italiano. En 1928 conoció a Julio Antonio Mella, Mella dirigente estudiantil cubano, en una manifestación en protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti. Mella había sido presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios. Fundó junto a Carlos Baliño en agosto de 1925 el Partido Comunista de Cuba. Fue fundador con otros revolucionarios de la Liga Antiimperialista de las Américas. En Cuba había protagonizado una huelga de hambre contra el gobierno de Gerardo Machado. Por aquellos años se había convertido en un intelectual brillante, seguía el camino de otros marxistas revolucionarios latinoamericanos como Emilio Ponce o José Carlos Mariátegui. Los cuales concebían un marxismo creativo, arraigado en la tierra americana. En México participo de la Tercera Internacional escribiendo en el periódico del Partido Comunista Mexicano “El Machete”. En su exilio mexicano en 1926 escribió: “Ya no hay patria. Solo hay clases enemigas. La guerra clasista ha estallado brutal, violenta, sanguinaria… ¡Silencio a las bocas que gritan asustadas! ¡Desprecio al cobarde que lloran! ¡Castigo a los miserables que no luchan! ¡Leer a los valientes que están en la vanguardia! ¡Que la discusión teórica y el bizantinismo estúpido cesen y la acción hable con su elocuencia definitiva!. El pasado heroico de nuestra clase nos guía y nos alienta. El grito de las victima inmoladas en los fosos de la Comuna del 71, los alaridos de los mártires del 1905 inmolados en las nieves de la Rusia zarista, el clamor mundial de rebelión de 1917, tal es la música triunfal de nuestra guerra…” En 1928 Julio Antonio y Tina comienzan un profundo romance, a los pocos meses terminara trágicamente con el asesinato de Mella, el 10 de enero de 1929, por las balas asesinas del machadísimo. Esa noche salían ambos de participar de una reunión del Socorro Rojo Internacional. Dirá el periodista e intelectual comunista cubano Pablo de la Torriente Brau, sobre Julio Antonio: “Mella es la síntesis perfecta de la audacia y la abnegación en la lucha por la justicia social…y el ejemplo formidable de lo que debe ser un joven revolucionario.” A principios de 1930, Tina fue expulsada de México, acusada injustamente de conspirar para asesinar al Presidente. Llegó a Alemania a mediados de 1930.Viajó a la Unión Soviética donde se reencontró con Vittorio Vidali, a quien había conocido en México. En aquel país se incorporo al Socorro Rojo Internacional. Partiendo para España en 1934 para participar e impulsar la solidaridad internacional con la segunda republica después, de la revolución de Asturias. Con el alzamiento fascista del 1936, se alistó al Quinto Regimiento y trabajó con las Brigadas Internacionales, con el nombre de María. Fue una de las dirigentes más importantes del Socorro Rojo Internacional. Durante la guerra conoció a Robert Capa, Gerda Taro, Ernest Hemingway, Malraux, Rafael Alberti y Antonio Machado, entre otros artistas. La histórica dirigente comunista Argentina Fanny Edelmán quien fuera compañera y amiga de Tina la recordara en su libro de memorias: “María era un ser excepcional. Fina, dulce, frágil, comprensiva, valiente, generosa, con un enorme poder de persuasión y una impresionante fuerza interior. Su temple de revolucionaria, si era necesario que se pusiera de manifiesto una vez más, estuvo presente en la trágica evacuación de Málaga, cuando esa marea humana constituida fundamentalmente por mujeres y niños, era ametrallada impiadosamente por los aviones italianos y los cañones alemanes.

Ella se preocupo por los heridos en los inolvidables días de Madrid en noviembre de 1936. A ella le cupo organizar la asistencia a los refugiados catalanes que bajaban a Barcelona en doloroso éxodo y no se detuvo hasta llegar a la frontera de Francia… María era nada menos que Tina Modotti, la excepcional fotógrafa…”. En el mes de julio de 1937 desempeñó el papel de organizadora en el II Congreso Internacional de los Intelectuales en la Defensa de la Cultura contra el fascismo que se desarrolló entre Valencia y Madrid. Allí entró en contacto con un mundo para ella familiar, entre ellos muchos corresponsales, intelectuales, fotógrafos extranjeros, cómo Robert Capa y Gerta Taro entre otros, los cuales, descubriendo su identidad profesional, la incitaron a volver a la fotografía, pero su respuesta fue seca y tajante: “no, no puedo hacer dos trabajos a la vez”. En 1939 regresó como asilada a México, donde continuó con su actividad política a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. Murió, de un ataque cardiaco, el 5 de enero de 1942, tenía en ese momento 46 años. En su tumba, en el Distrito Federal de México, un poema de Pablo Neruda, la recuerda:”Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes; tal vez tu corazón oye crecer la rosa de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa…”. Tanto Tina como Julio Antonio, encontraron la muerte en enero. Ambos ya son leyenda y tienen su estrella y brillan por la noche como los personajes inolvidables de Jorge Amado.

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