Enemigos de lo público 1/4

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Por  José Felix Martinez Guadalajara

El presente artículo de opinión es el primero de cuatro artículos y pretende dar luz a lo que está pasando con las adjudicaciones de servicios que bien pudieran ser públicos. No sólo merma la calidad del servicio, sino que agudizan las desigualdades sociales con la precarización de nuestras vidas a través de esas empresas adjudicatarias que no tienen más interés que el económico para si mismas y no les importa lo más mínimo el dar un buen servicio a las personas, ni vulnerar los derechos más básicos de los trabajadores.

Las administraciones están haciendo una verdadera dejadez de funciones, no sólo en su papel de gestores de lo público, sino que también en su papel de vigilancia en los procesos de privatización de servicios o concesiones publico privadas o cualesquiera de las diferentes formas de gestión de lo que bien podría ser gestionado directamente por el Estado, aunque esto último no es condición sine qua non para que sea todo perfecto.

Casi siempre el debate sobre estos temas se centra en los centros de salud y centros de educación, donde por las condiciones especiales de la gente que trabaja en esos centros, se tiene un mayor impacto mediático y una mayor actividad de denuncia. Son centros donde los profesionales afectados tiene una formación académica que les permite una mayor preparación en las demandas y, la sociedad tiene una sensibilidad mayor. Casi siempre a su vez, se centran las demandas en el desmantelamiento de lo público y en el peor servicio, pocas veces vemos las consecuencias que esas privatizaciones o esas concesiones o adjudicaciones a empresas privadas, tienen en el día a día de los trabajadores, más invisibilizado aún está el problema en los trabajos manuales y de baja cualificación, donde la precariedad es absoluta. Ahí es donde me quiero centrar.

Hace un año nos enteramos de las condiciones laborales en las que se encontraban los trabajadores de una empresa de autobuses en Cuenca. La empresa en cuestión tiene contratos con la administración, en concreto con educación, donde da servicio a centros educativos para transportar a los alumnos/as de diferentes centros de educación de toda la provincia (pese a estar situada la empresa en otra provincia). Esta empresa es adjudicataria (si, aún) de numerosas rutas escolares, que se queda con el beneplácito de las administraciones pese a que vulnera sistemáticamente los derechos de los trabajadores. Las administraciones y los centros educativos conocen esta situación y la permiten. Esta empresa tenía contratado a trabajadores por una o dos horas al día, despide a los trabajadores cada vez que los alumnos tienen vacaciones. La inspección de trabajo, a raíz de la denuncia de un trabajador le requirió el pago de la diferencia de salarios entre lo que no pagaba y lo que pagaba, también requirió el pago proporcional de lo que no pagaba a la Seguridad Social, con un 20% de recargo. Pese a esta actuación de la inspección de trabajo donde se acredita el incumplimiento con los derechos de los trabajadores y, el incumplimiento con el resto de la sociedad al no pagar la Seguridad Social de forma legal, las administraciones siguen dando contratos a esta empresa.

Otro caso que vamos a ir desgranando es el de las adjudicaciones a empresas que gestionan la conservación y explotación de carreteras. En el caso de una de esas U.T.E. (unión temporal de empresas) que gestionan la conservación y explotación de carreteras y autovía en la provincia de Cuenca, con contratos millonarios y que en estos momentos se encuentra renovando año a año los mismos, cosa que la administración debería tener en cuenta (y le haremos que lo tenga), nos encontramos con otro caso donde no se respetan los derechos más básicos de los trabajadores. Ya son varias las ocasiones en las que al parecer en las elecciones sindicales se han dado casos cuando menos de sorprendentes incidencias como la revocación de delegados de personal (cuanto menos raro) al poco de ser elegidos o, el impedir a trabajadores votar en las elecciones sindicales (en otro artículo entraremos en detalle). Varios trabajadores afirman (tenemos pruebas) que, tras las reuniones entre ellos para tratar temas laborales, la dirección del centro los cita para amenazarlos. Conocemos de primera mano como despiden a la gente en esa empresa tras reclamaciones o en medio de unas elecciones sindicales, haciendo una transgresión de las leyes y artículos del Estatuto de los Trabajadores para despedir a la gente sin indemnización alguna y, sin motivo alguno (como más tarde provaremos). En esta UTE a los trabajadores y trabajadores no se les paga los días festivos como marca la Ley (75% sobre la jornada de trabajo), sino que se les dan aguinaldillos navideños más propios del paternalismo que del derecho laboral. No sólo se vulneran derechos laborales, sino que derechos a la libertad de reunión, la libertad sindical y derechos con os que los gestores del Estado del Bienestar se llenan la boca para defender su democracia, como son los Derechos Fundamentales intentaremos demostrar que son pisoteados a diario en empresas parasitarias de lo público.

No podemos callar ni mirar a otro lado cuando vemos estas cosas. No podemos permitir que nuestros servicios públicos sean gestionados por estos parásitos en el sentido más preciso de la palabra. No sólo esta en juego el que recibamos un trato digno como usuarios, sino que como trabajadores comprendamos la verdadera magnitud del problema. Bajo criterios economicistas para adjudicar a estas empresas contratos públicos, se esconden dramas sociales de las personas afectadas bien como usuarios, bien como trabajadores/as. En estas y las siguientes líneas vamos a incidir en lo segundo por pura (mala) experiencia. En lo primero, seguro que eres consciente también del deterioro que supone para tu vida estas formas de gestión desalmadas. Nosotros/as lo vamos a denunciar, ¿nos ayudas? No te calles; denuncia.

José F.M.G.

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