«Encarnar a Puig Antich ha sido como una clase de historia»

LLUÍS BONET MOJICA – 13/11/2005

Ha finalizado el rodaje de Salvador, película de Manuel Huerga sobre el joven anarquista barcelonés Salvador Puig Antich, ejecutado en el garrote vil en 1974, tras un irregular consejo de guerra. Además, el 2 de diciembre se estrenará aquí Feliz Navidad, elegida por Francia para optar al Oscar en el apartado de mejor película de habla no inglesa. Este filme de Christian Carion narra un hecho insólito acaecido en la Primera Guerra Mundial: la tregua que devino hermandad entre soldados franceses, alemanes y escoceses en el norte de Francia, durante la Nochebuena de 1914. Daniel Brühl – que desde Goodbye, Lenin! viene desarrollando una activa carrera internacional- interpreta a un joven y al principio altivo oficial alemán. Feliz Navidad ganó en la Semana de Cine de Valladolid el premio de la crítica.

– El rodaje de Salvador fue muy laborioso. ¿Se siente satisfecho?

– Totalmente. Fue un rodaje muy largo, muy intenso, muy duro. Pero creo que hemos hecho una muy buena película. Tengo una enorme curiosidad por ver algo del material ya montado. Todos nos hemos esforzado mucho y yo he disfrutado trabajando a las órdenes de Manuel Huerga. También al lado de actores como Tristán Ulloa, que hace el papel del abogado de Puig Antich. O de Leonardo Sbaraglia, Leonor Watling, Ingrid Rubio…

– Usted es alemán pero habla su idioma materno, el castellano, aparte de inglés y francés. El de Salvador ha sido un rodaje bilingüe catalán/ castellano. ¿Tuvo dificultades con los diálogos en catalán?

– Sí, pero al final no tanto. Me di cuenta de que los actores de Madrid, por ejemplo, tenían tanto miedo como yo de hablar en catalán. No he sido el único que he sufrido y me ha salido muy bien. El productor Jaume Roures dice que mi catalán es mejor que mi castellano…

– ¿Cómo le llegó la propuesta de encarnar a Puig Antich?

– Me llegó después de Goodbye, Lenin! Tanto al director, Manuel Huerga, como al productor, Jordi Roures, les gustó mucho aquella película y me ofrecieron rodar Salvador.Mi primera reacción fue decir que no. Me daba miedo que la película estuviera hablada en castellano, en catalán, en España, y en un papel tan importante. Además, se trataba de una historia real y tampoco ha pasado tanto tiempo desde aquellos hechos. Hay gente que los recuerda perfectamente. Suponía una gran responsabilidad.

– ¿Tenía referencias sobre el franquismo por parte de su madre?

– Por ella y por mi padre alemán. Pero yo nací en 1978. Cuando les conté que me ofrecían el papel de Salvador Puig Antich, mis padres conocían perfectamente la historia. Además, un tío mío alemán, que era periodista, llegó a cubrir el proceso de Burgos. Mi padre, que es muy de izquierdas, siempre fue antifranquista. Para mí, hacer esta película ha sido como una clase de historia.

– ¿Sigue usted viviendo en Barcelona?

– Durante medio año, así que he conocido Barcelona de otra manera. He redescubierto mi parte catalana y mi parte española. He absorbido todo lo que he podido sobre la historia del franquismo. Todos los años he venido a Barcelona, pero nunca había permanecido en esta ciudad una temporada tan larga. ¡Algunas noches, lo confieso, me despertaba y empezaba a hablar en catalán y castellano!

– Su padre alemán y su madre catalana se conocieron en la Costa Brava, se casaron y marcharon a Colonia. ¿Por qué razón nació usted en Barcelona?

– Porque mi madre no quería dar a luz en un hospital alemán. No confiaba en los médicos alemanes. Mi hermano mayor nació en Colonia, pero tanto mi hermana como yo nacimos en Barcelona. En realidad, tengo más familia aquí que en Alemania, y mi hermano reside desde hace años en esta ciudad.

– Su personaje de oficial alemán en Feliz Navidad es el que experimenta una mayor transformación.

– Es un personaje ambivalente, lo cual me atraía mucho. Quería saber por qué en la Gran Guerra los jóvenes alemanes marcharon tan eufóricos al frente. Porque estaban cansados del sistema, del gobierno, y pensaban que lo mejor era ir a la guerra y conquistar Europa. Mi personaje está al principio muy convencido de ello, pero lo que explica mejor su conflicto interior es el hecho de que su mujer sea francesa y su propia condición de judío. En la Primera Guerra Mundial los más patriotas eran los soldados y oficiales judíos. Yo ignoraba todo eso.

– Sorprende esa noche de confraternización entre enemigos.

– La gente de mi generación sabe muy poco acerca de este capítulo de la historia europea. Al leer el guión pensé que se trataba de un cuento inventado por un director francés bastante fantasioso. Pero hablé con mi padre, y me dijo que aquello había ocurrido realmente. Feliz Navidad se filmó en Rumanía, reproduciendo exactamente las distancias que había entre las respectivas trincheras de franceses, alemanes e ingleses. A los actores nos sorprendió que tuvieran al enemigo tan cerca. Fue la última guerra moderna en la que los enemigos podían verse las caras.

– El año pasado rodó usted en Gran Bretaña otra película de éxito, La última primavera.¿No le impresionó trabajar junto a dos grandes actrices británicas como Judi Dench y Maggie Smith?

– Sí, pero me lo pasé muy bien. Antes del primer encuentro con ellas me tomé un whisky, para relajarme. Son dos actrices tan espléndidas que incluso después de unas carreras tan impresionantes como las suyas, no caen en la rutina ni la amargura que a veces percibes en los actores mayores. ¡Eran como dos crías de colegio! Aprendí mucho con ellas.

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