«En un disco trabajan muchas personas…»

                          En un disco trabajan muchas personas…

“A mi también me gustaría que fuera todo gratis, pero en un disco trabajan muchas personas y eso hay que tenerlo en cuenta”. Estas son las palabras con las que Alejandro Sanz, hace un par de meses en la entrevista con Julia Otero el la 1 de TVE respondía a una pregunta de Pujol referente a la piratería.

Primer punto, si en tu disco trabajan muchas personas, tu compañía o tú, como artista que contrata a los músicos, arreglistas, diseñadores, etc, que participan en él, sois quienes debéis pagarles por dicho trabajo sin esperar a lo que yo considero como gran error en la historia de la música universal, que es el invento de los royalties. Si yo pago a un pintor para que me pinte la casa, le pago lo que le corresponda sin esperar a que cada vez que yo tenga que abonar un extra por cada vez que algún amigo venga a cenar y diga “oh, qué color tan bonito!”. O cuando voy a comer un menú del día en un bar, no hay ningún contrato por medio del cual se me diga que debo pagar un canon a modo de royalties por cada vez que eructe, ya que el olor desprendido corresponde al ajo con el que el cocinero hizo la salsa del segundo plato. Aunque estoy pensando que tal vez se deba al hecho de que por esa regla de tres podríamos volver al restaurante a retornar el producto una vez evacuado y pedirles la devolución del dinero. Claro, este argumento no va a ser válido.

Segundo; no sé cual es el caché de Alejandro Sanz pero no creo equivocarme mucho si digo que para un gran evento rondará los quinientos mil euros, aunque ya sabemos que esto siempre es muy variable dependiendo de si es para una fiesta privada para la comunión de la sobrina de un colega, por lo general igual de adinerado que él al que se le hace un precio especial, o si es para un concierto destinado a la plebe, a quienes se cobra sin vergûenza alguna, unos cincuenta pavos por un sitio mínimanente decente. En cualquier caso, sabemos que muchos de estos artistas que se quejan del llamado pirateo y el todo gratis, en numerosas ocasiones cobran el caché del concierto en b, en negro, sin la correspondiente factura o contrato, evadiendo impuestos y “pirateando” por lo tanto el pago. Muchas veces dicho pago es parcial y el resto se hace en negro para que no todo esté bajo la ilegalidad, pero vamos, que lo de cobrar en b lo he visto, parafraseando al gran Mucho Mu, con estos ojitos, tío, con estos ojitos que todo lo ven nena.

Algunos en este punto dirán que un artista de la talla de Sanz, no puede trabajar de ese modo y que seguro que todo está supervisado y bajo la legalidad, pero si hacemos un paralelismo con Emilio Botín y su legalidad económico-empresarial y sus trapicheos con el gobernante de turno creo que el tema podría quedar zanjado al menos en ese punto. Aún así, digamos que no tengo pruebas para demostrarlo, no pasa nada, con sembrar la duda en vuestros corazoncitos inocentes me es más que suficiente. Pero vamos, segundo argumento tampoco válido.

En el tercer intento podríamos abordar la evasión de impuestos en general, no sólo en lo referente a la música, por parte de los grandes artistas, deportistas, políticos, empresarios, etc, que está a la orden del día,.(enlace http://www.intereconomia.com/noticias-negocios/mercados-y-valores/claves/wikileaks-publicara-lista-politicos-y-artistas-que-evade) ya que de hecho conozco a mucha gente en escalas inferiores que también lo hacen e incluso se jactan de ello. Y que Alejandro Sanz viva en Miami creo que no corresponde únicamente al manido argumento de “es que en España a los famosos no se les deja en paz”, aunque la afirmación sea cierta, si no que es bien conocido que ese pequeño paraíso con su “pequeña Habana” es también uno de los paraísos fiscales más utilizados para evadir impuestos de sus fortunas. Por lo tanto, al igual que en los recientes casos de corrupción que poco a poco van saliendo a la luz aunque sólo sea para que la oposición deje en evidencia al gobierno del momento y viceversa, los impuestos por compra de vivienda (llámese chalet-mansión), barcos, yates, vehículos de lujo de dudosa procedencia, etc, brillan por su ausencia. Tampoco pagan la seguridad social de las personas en estado de irregularidad que les limpian la casa, cuidan a sus hijos, hacen su comida etc. Una puta hipocresía todo, desde luego.

Por no hablar de las drogas, claro. A los artistas se les llena la boca en campañas contra la droga y a favor del deporte, cuando la mitad, incluído Alejandro Sanz, no hacen lo segundo pero sí consumen lo primero, cosa que me parece perfecto si es lo que le apetece, pero bastante hipócrita por otro lado. Aún así ¿Será que los adinerados aficionados a estos productos no quieren que se legalice la cocaína para no pagar impuestos? No creo, al fin y al cabo, en la fabricación de la farla hay mucha gente detrás; químicos, pistoleros a sueldo, proveedores, transportistas, distribuidores, etc, vamos, que en propias palabras de Alejandro Sanz “en ellos también hay que pensar”… Vale, pero una cosa es que no evaden impuestos y no paguen lo que cuesta y otra es que ni las casas, ni los coches ni la droga les sale gratis dirán algunos. Ok, este tercer argumento tampoco es válido para el lucro de servidores o páginas con descargas, aunque sí para el top manta, ya que en realidad, esos discos tampoco son gratis. Me gustaría saber si las balas disparadas al aire por los policías de Lavapiés a modo disuasorio contra manteros con zapatillas en la mano que acaban con carreras de artistas de la talla de Frank T (http://www.terapiahiphop.com/2012/06/11/la-ultima-tonteria-de-frank-t/) también están sujetas a royalties por cada muerto, herido o daño colateral que se produzca. Su fabricación tiene tanto trabajo detrás…Que lo he visto en “Así se hace” del canal MAX, oiga.

Al hilo del último artículo del Terapias (http://www.terapiahiphop.com/2012/06/25/el-deporte-es-gratis/) en España hay mucha gente de una talla en cuanto a repercusión se refiere infinitamente inferior a Alejandro Sanz y aún así constantemente se aferran al trabajo que hay detrás de un disco para justificar no su venta, que aunque obsoleta es lícita, si no su no descarga “ilegal”. Creo que si me apuran podría ser incluso más comprensible aunque no justificable, que lo defienda gente cuya música parte de su propia composición, como el propio Sanz, pero en el rap, donde el cincuenta por ciento de los ritmos son sampleados de otros artitas de otros estilos musicales a quienes no se paga ni un duro por su obra, royalties, etc, me parece muy hipócrita, desde luego. Además de que en numerosas ocasiones tampoco se paga un duro por las producciones, ya que son ruladas por un colega o regaladas por algún productor que empieza y quiere darse a conocer. Y por supuesto no hablemos de que las colaboraciones vocales casi nunca se pagan, para después poner el grito en el cielo a los raperos americanos o franceses que sí cobran por el trabajo que hacen. Que también tiene mucho trabajo detrás (unos más que otros todo sea dicho).

Tengo un cuarto argumento pero es muy generalista y poco demostrable aunque por todos conocido. Se trata del pirateo textil. La ropa de marca falsa, los bolsos de Carolina la Perrera que se venden en la Gran Vía y que incluso muchas pijas y no tan pijas compran para dar el pego. Yo no escucho casi nunca que salga el tema del pirateo cuando entrevistan a una modelo, diseñador, marca, etc. O el de cualquier otro producto que pueda venderse en un bazar oriental. En el chino vamos.¿No se supone que tiene que hacer el mismo daño a la industria que se vendan cuadernos, tazas, y todo un compendio de productos falsos de Disney, por ejemplo que el que se hace a la venta de discos? ¿Y por qué no es tan morboso? ¿Por qué no se habla de curro que hay detrás de la fabricación de esos productos de dudosa calidad hechos en jornadas esclavistas en zulos convertidos en fábricas sin ningún tipo de seguridad y en condiciones vejatorias, y en muchas ocasiones realizados por menores? De eso no se habla porque todos prefieren quedar bien con sus sobrinos reglándoles unas Carioca falsas del chino que comprarlas a su precio original en la librería. Y estoy hablando de gente con dinero, no sólo los que nos consideramos como no pudientes. Y sí, también lo he hecho, y lo hago, qué coño, pero es que yo no me quejo…

De todo eso no se habla porque se supone que no es gratis, que algo se paga, al menos por el producto. Y sí, es cierto, pero hay una gran diferencia y es la que se establece por ley, según la cual se permite descargar como copia privada cualquier material sonoro. Y si aún así se sigue hablando de ello es porque se prefiere criminalizar al usuario que PAGA su tarifa ADSL que a los responsables de Telefónica, etc que permiten que haya servidores que se enriquecen a través de la publicidad expuesta en sus portales. Es como culpar al fumador que molesta con su humo en el bar y que tiene que irse fuera con un frío del carajo a fumar, y no se toman medidas contra las tabacaleras en cuestión.

¿Por qué todos los artistas que defienden el CD a capa y espada no siguen sacándose foto con cámaras de carrete? ¿Por qué no siguen dando conciertos con platos y no con un portátil? ¿Por qué no aceptan que es un mero capricho fetichista como el que puede suponer un vinilo, cassette o incluso un gramófono? Porque se vivía muy bien hace 10 años sacando una basura de disco y haciendo que la falta de competencia musical emboscara al aficionado a la música a comprarlo, salvando el año del artista en cuestión hasta el siguiente disco. Una muy mala costumbre que hoy en día, gracias a Internet se está erradicando, ya que puede seleccionarse lo que se quiere escuchar, y en la que todos los artistas, pobres y ricos, desconocidos y famosos tengan las mismas oportunidades de destacar. Como debería ser todo.

Por lo tanto, vayan a pedir cuentas a los amigos de pupitre de Aznar que trabajan en las compañías telefónicas y no al que se baja la música de un artista que bastante cobran por concierto y que debería conformarse con ello, y a aquellas personas que trabajan en un disco como artistas, músicos o como diseñadores, etc, encárguense de pagarles bien su trabajo y de darles la posibilidad de que puedan vivir de lo que hacen y no de lo que debería venderse su trabajo según las copias colocadas. Y adáptense al nuevo modelo de negocio, a utilizar la música como promotora de sus actuaciones y no como la responsable de sus ingresos por venta de CDs.

Al fin y al cabo, si los criminales que bajamos música, pagamos Internet, pagamos el canon al comprar el PC, impresora, CDs, etc, ya no es tan gratuita la cosa ¿no creen?

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