En respuesta a las declaraciones de la Consejera de Justicia sobre le Mapa de Fosas de Sevilla.

Leo, con sorpresa, en algunos periódicos andaluces, unas declaraciones de la Consejera de Justicia y Administración Pública, Begoña Álvarez, realizadas a la Agencia Europa Press, en las que se afirma con respecto al proyecto de mapa de fosas de Andalucía que pretende presentar a finales de año “que únicamente quedan por identificar las fosas que se ubican en la provincia hispalense”. Dado que estas palabras pueden inducir a errores de interpretación quisiera hacer algunas observaciones en calidad de coordinador del mencionado proyecto en la provincia de Sevilla:

La Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia que fue la encargada de realizar el mapa de fosas en Sevilla entregó a la Consejería de Justicia en su momento una base de datos y un extenso informe que contempla la existencia de más de 155 fosas, la mayoría de ellas georeferenciadas mediante coordenadas de localización, y con una breve historia de las mismas en donde se da cuenta de las vicisitudes sufridas en sus más de 70 años de historia: exhumaciones, destrucción, expoliaciones, abandono, monumentalización… La provincia de Sevilla es, sin duda y con diferencia, la que mayor número de fosas aporta de toda Andalucía.

Hay que señalar que la provincia de Sevilla partía con una desventaja de peso sobre las otras para acometer la investigación: la inexistencia de un estudio a escala provincial sobre la represión franquista. Mientras el resto contaba con rigurosas investigaciones de historiadores que, incluso, aportaban los listados de víctimas, Sevilla todavía carece del estudio que identifique a las más de 12500 víctimas que deparó la represión franquista en la provincia. En el informe del mapa de fosas de Sevilla se incorporan los nombres de más de 900 víctimas asociadas a la fosa en la que yacen —o yacían— sus restos. Sólo se han aportado los nombres (y/o apodos) de aquellas víctimas de las que se poseía pruebas documentales o indicios suficientes de que sus restos podrían asociarse a una determinada fosa. Aún así, se han apuntado los enlaces bibliográficos y de investigaciones locales en curso que aportan las identidades de más de 5000 víctimas sevillanas. En el informe no se han incluido estos nombres por dos razones: por no ser el objeto de estudio y por decoro profesional; esto es, esos listados han sido producto de un laborioso y dilatado proceso de investigación de historiadores, en la mayoría de los casos de manera voluntariosa y en condiciones de precariedad, y deben ser ellos quiénes autoricen su inclusión. No obstante, la mayor parte de estos nombres están recogidos en la página www.todoslosnombres.org cumpliendo la inestimable función social de dar respuesta a las familias que solicitan información sobre sus desaparecidos.

Es necesario recordar que, aún sabiendo el número y la identidad de las víctimas, es muy difícil saber, para el caso de la Baja Andalucía, dónde fueron enterradas dada la carencia absoluta de fuentes documentales escritas, puesto que la represión fue fruto de los bandos de guerra que instaban al asesinato sin procedimiento judicial alguno (véase artículo adjunto).

También hay que apuntar que la dotación presupuestaria para realizar el mapa de fosas fue idéntica para todas las provincias generándose de este modo enormes disparidades en los procesos de investigación y en los resultados finales. Por ejemplo, es llamativo el caso de Almería en el que, tal como se preveía antes de comenzar la investigación, arrojaría un escaso número de fosas (sólo seis) perfectamente localizables por ser fruto de una represión reglamentada. O el de Cádiz, que siendo la mecánica del terror similar a la de Sevilla, la provincia cuenta con la mitad de número de localidades por estudiar.

En definitiva, quisiera dejar constancia del enorme esfuerzo que costó realizar el mapa de fosas de Sevilla, las decenas de miles de kilómetros recorridos y las cientos de trabas encontradas. De ahí nuestra extrañeza&nbsp a las palabras de la Consejera en relación con el mapa de fosas sevillano. Desde mi entender, y tal como se deja constancia en el informe, el mapa nunca puede ser definitivo, pero con todas sus limitaciones, es un magnífico punto de partida que arroja luz sobre una realidad de la que no se sabía apenas nada. Hay que tener en cuenta de las enormes dificultades que entraña una investigación de este tipo. La realidad de una fosa no se sabrá a ciencia cierta hasta que se abra. No hay mayor ejemplo que el de la fosa común más estudiada de España (y posiblemente del mundo), la de Federico García Lorca, de la que no se sabe ni siquiera el lugar exacto de localización y el número de yacentes (ahora ha aparecido una posible quinta persona).

Ángel del Río Sánchez

Coordinador del mapa de fosas de Sevilla

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