En Oriente Próximo y África del Norte: sed y contaminación, de la lucha a la revolución

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Desde el comienzo de los procesos revolucionarios árabes, las luchas de las diferentes poblaciones por su medio ambiente se han extendido por toda la región, con demandas y modos de acción similares. Los años 2018 y 2019 han estado marcados por el aumento de las luchas por el agua, la aparición de nuevas cuestiones relacionadas con el cambio climático y el desencadenamiento de procesos revolucionarios vinculados a las preocupaciones ambientales 1/.

En 2011, los levantamientos revolucionarios no habían desarrollado ninguna reivindicación ecológica, aunque parezca que la demanda de dignidad podría estar basada en la ausencia de agua, alcantarillado, electricidad y la contaminación. Los levantamientos de 2019 no solo están basados en las mismas preocupaciones, sino que ciertas demandas ambientales forman parte de las demandas de las y los revolucionarios y se expresan claramente.

La sed, primera preocupación

Las luchas por el agua potable (ausente, contaminada, salada o mal desalada, o demasiado cara) son las más numerosas, seguidas por las luchas por el agua de riego (Juzestán), contra las facturas anticipadas (Túnez). La reivindicación del agua puede ser hecha por pequeños y grandes agricultores. En este sentido, hay que señalar las luchas contra las grandes empresas agrícolas que acaparan el agua (Marruecos, Túnez), a veces para el cultivo de cannabis (Marruecos) o del qat (Yemen), o las luchas contra el cultivo intensivo de semillas oleaginosas (Sudán) )

Luego vienen las luchas contra los vertederos contaminantes (Argelia, Arabia Saudita, Gaza, Líbano) y por las redes de saneamiento (ausentes o no funcionales), por la recolección de residuos, contra los residuos tóxicos (Túnez) o vertederos de margines (Túnez). Determinados países han sido escenario de conflictos duraderos contra proyectos de incineración (Líbano) y plantas de tratamiento de aguas residuales (Egipto).

Los últimos años han visto un aumento en las luchas por la electricidad (para la conexión con la red eléctria, contra los cortes de electricidad o los aumentos de precios 2/, a menudo vinculados a las luchas por el agua (bombas de suministro de electricidad), a las de los pescadores (un caída del suministro eléctrico en una fábrica de conservas obliga a los pescadores a tirar sus capturas) al cambio climático (electricidad que hace funcionar refrigeradores, ventiladores, etc.).

Contra la polución industrial

Luego vienen las luchas contra las industrias contaminantes, en particular: – y a modo de ejemplo solo porque estas luchas tienen una importancia muy diferente – las fábricas de aceite (Marruecos), las fábricas de cemento (Líbano, Cisjordania), la producción de pavos y gallinas (Marruecos), fábricas de ladrillos (Iraq, Túnez), fábricas de conservas de pescado (Marruecos), extracción de oro (Sudán), harina de pescado (Mauritania), molienda de piedra (Marruecos), fertilizantes (Egipto), canteras de toba (Argelia), agregados, piedras (Líbano, Marruecos), mármoles, arena (Argelia), grava (Túnez), minas de fosfato (Israel), refinerías de fosfato (Túnez) , petróleo (Iraq), acuicultura (Argelia, Túnez), explosivos utilizados en obras públicas (Argelia), licuefacción de asfalto (Marruecos), generadores eléctricos (Israel), o industrias que utilizan el bien común: embotellado de agua (Argelia, Marruecos), extracción de arena (Marruecos).

Las empresas extranjeras contaminantes particularmente denunciadas son la alemana Heidelberg Cement (Egipto), las francesas Lafarge (Jordania) o Amendis (Marruecos) 3/, la rusa Miro Gold (Sudán), la multinacional Holcim (Líbano), las turcas Ozgun y EMRE-ETB (Argelia), la india TCI-Sanmar (Egipto), la saudí Khazain SARL (Mauritania), etc. También son combatidos proyectos financiados por instituciones internacionales como el de la futura presa Bisri (Líbano).

Las perspectivas de explotación del gas de esquisto nuevamente llevaron a la gente a las calles (Argelia).

Luego vienen las luchas contra la contaminación de ríos y arroyos (a menudo vinculadas a empresas contaminantes (Egipto, Líbano) y por los ríos amenazados por pantanos (Iraq, Kurdistán iraquí, Líbano) ya construidos o planificados.

La densificación urbana

La interpenetración de las zonas rurales y urbanas genera demandas como la delimitación de los perímetros de caza (Marruecos) para protegerse de los disparos, de los jabalíes (Marruecos), animales callejeros: perros (Egipto), serpientes en las duchas de escuelas (Iraq); pero también lucha por la preservación del carácter rural de las localidades (Argelia) o determinados enclaves (Isla Warak en Egipto, Fuheis en Jordania).

Las y los residentes de las áreas urbanizadas se movilizan contra el paso de camiones pesados, automóviles, especialmente taxis clandestinos, antenas de redes de telefonía (Argelia, Egipto), ventas de drogas psicotrópicas (Egipto, Jordania), torres de alta tensión (Egipto), generadores eléctricos (Líbano), contaminación del aire (Marruecos).

Las poblaciones de las grandes ciudades se están movilizando para la preservación de árboles (Rabat, Casablanca), espacios verdes (Puerto Sudán), parques (Rades, Túnez), bosques (Mont Chenoua, Argelia), lagos o áreas de humedales (Dar Bouazza, Casablanca), minas de sal (Adén), zonas costeras, amenazadas por proyectos inmobiliarios o el control sobre bienes comunes o por la contaminación (Aokas, Beirut, Safi, Nouakchott,) o por marinas ( Bizerta) 4/.

Las personas urbanas y rurales se están movilizando por la seguridad vial (exigencia de pasarelas, amortiguadores de velocidad (Argelia, Egipto), pasos a nivel, señalización (Gaza), transporte público (Marruecos), servicio de autobús escolar. La cuestión del transporte público se plantea en todos los países de la región, de modo que el transporte conecte nuevas zonas periféricas, o que sean más numerosas o funcionen correctamente, o incluso estén asegurados por la patronal (Túnez), pero la cuestión de la tarificación no está planteada.

Cambio climático:

Las sequías, incendios e inundaciones han llevado a luchas por indemnizaciones, reubicaciones, carreteras, puentes, puertos (Argelia, Egipto, Líbano, Mauritania, Sudán, Túnez, Yemen), por las estaciones de drenaje de aguas pluviales, pero también un debate sobre el consumo gratuito de electricidad en caso de una ola de calor.

Nuevas causas …

En varios países se han producido campañas por el respeto de la vida animal (tortugas marinas, Libia, Egipto) perros callejeros y avutardas, (Kuwait, Túnez), contra la caza furtiva industrial (Juzestán).

Y nuevas demandas:

Hospitales para tratar a personas afectadas por la contaminación, autorización de licencia de caza para protegerse de los jabalíes, pistas ciclables

Terrorismo y ecologia

Las secuelas del terrorismo en Argelia han llevado a las personas a las calles cuando se encontraron bombas en el suelo, para exigir infraestructura en las aldeas abandonadas durante el decenio negro y a las que la gente desearía regresar. En Túnez, la gente exige poder ir a por agua sin correr riesgos (Mont Chaambi).

Las y los que luchan

Las poblaciones que luchan son las que están más alejadas de los centros urbanos, las olvidadas del desarrollo. Hombres, mujeres y niños salen a la calle para manifestarse después de intentar en vano encontrar otros medios. Las mujeres son a menudo la punta de lanza o la fuerza impulsora (Libia, Mauritania, Yemen) de estas movilizaciones, principalmente locales. Estas poblaciones en Marruecos recorren enormes distancias a pie para hacerse oír y no dudan en ir a la primera ciudad vecina a lomos de un burro o acompañados de rebaños sedientos.

Las y los habitantes de los barrios precarios (cabañas, barrios marginales, edificios muy antiguos) tienen varios problemas: no hay conexión a la red de agua o electricidad, ausencia de alcantarillas. Son más vulnerables al cambio climático y, a veces, están amenazados de expulsión (Argelia, Egipto).

Padres y madres de estudiantes se están movilizando contra la falta de agua potable (Argelia, Egipto, Túnez), el vertido de aguas residuales en las aulas, incluso los derrumbamientos de escuelas, a veces mortal (Argelia) o la presencia de amianto así como el personal docente de escuelas y colegios en Argelia, por las mismas razones que los padres del alumnado.

Las y los estudiantes (Marruecos, Israel, Cisjordania), estudiantes de secundaria (Egipto) y estudiantes de la universidad (Argelia, Sudán, Yemen) se están movilizando contra el mal estado o las condiciones insalubres de sus escuelas, escuelas secundarias o campus universitarios.

Las y los desempleados exigen el fin de la contaminación y el empleo en la empresa contaminante (Argelia, Irak, Jordania, Túnez). Entre las demás categorías afectadas por la contaminación y luchando dentro de sus posibilidades: pacientes con cáncer (Iraq), personas encarceladas (prisión de Negev).

Varias categorías de trabajadoras y trabajadores particularmente expuestos a la contaminación, el peligro o la sed se manifiestan o paran: trabajadores forestales (Argelia), agentes de limpieza (Argelia), pescadores (Argelia, Egipto, Líbano), agricultores, afectados por el aumento de las situaciones de toxicidad (Sudán) o falta de agua de riego (Sudán, Argelia, Jordania, Cisjordania), pastores debido a la falta de agua (Mauritania), comerciantes afectados por cortes de agua y de electricidad, perros callejeros y contaminación (Jordania), las y los trabajadores de aviación civil (Kuwait), de la construcción (Qatar), industriales y de canteras, de vertederos así como de agencias estatales agua (Libia).

Los modos de protesta:

Los modos más utilizados son las manifestaciones (incluso en el mar: desfile de barcos de pesca en Líbano), sentadas, bloqueos de carreteras con piedras, neumáticos quemados, vertido de basura (Iraq), marchas en Marruecos, bloqueo de ferrocarriles.

En Argelia, se recurre frecuentemente al cierre de las Asambleas Populares Comunales, la sede de la Autoridad de Agua de Argelia, de la daïra. Las poblaciones se están apoderando de las instalaciones de las compañías de agua (Egipto, Túnez). Puede haber boicot a las facturas de agua, y a mediados del verano pasado, les tiraron carnes podridas (Argelia) o pieles de oveja (Marruecos).

Durante las manifestaciones, el material de las y los manifestantes es sencillo: pancartas o letreros, baldes, bidones o botellas vacías o botellas llenas de agua sucia, máscaras, banderas nacionales o simbólicas de un grupo (amazigh), retratos del rey (Marruecos) .

Las y los alumnos de secundaria llevan a cabo huelgas, a veces por instigación de sus padres. También estudiantes de la universidad (Libia) y trabajadores. A estas huelgas de trabajadores y trabajadoras se suman las jornadas de huelga general (Túnez).

Luego vienen los cierres de escombreras, el bloqueo de obras de presas o las válvulas de presas, cortando las empresas de suministro de agua (Túnez), bloqueando el acceso a los campos petroleros (Irak, Libia, Túnez), bloqueos de agua destinados a los vecinos (Argelia), o sentadas con carpas (Sudán). Las sentadas han disminuido o desaparecido en el último período, en particular la sentada con la ocupación de un área a defender, [quizás] la más antigua del mundo en Imider en Marruecos 5/. Quedan las excepciones de Sudán 6/ contra la minería de oro, y Túnez, contra una cantera en Al Houeidiya.

Nuevos modos de protesta:

Hay humor en las luchas, por ejemplo proclamando Fiestas en Túnez: la del «Aniversario de la basura» o la del «Festival del Socavón»

El boicot ha aparecido en Marruecos y Argelia, especialmente el boicot de eventos festivos durante el tiempo de canícula.

La circulación en bicicletas quisiera imponerse gradualmente junto con la demanda de carriles bici.

Los apoyos

Los apoyos son generalmente secciones de organizaciones de derechos humanos en Marruecos o Túnez, organizaciones bereberes o palestinas. El papel de la Unión General del Trabajo en Túnez (UGTT) es ambivalente. Va desde la donación de fondos a las víctimas de las inundaciones, hasta el apoyo al personal docente cuya escuela secundaria ha sido ocupada por perros callejeros y jabalíes, hasta a la oposición a la decisión del municipio de Sfax de prohibir el transporte de productos químicos peligrosos en la ciudad y, por supuesto, a la negativa a cerrar la Compañía Industrial de Fábrica de Ácidos Fosfóricos y Fertilizantes (SIAPE) en nombre de empleo.

Sin unión de luchas

Estas luchas son locales, a menudo simultáneas y a veces se prolongan durante años sin extenderse, con la excepción de Sudán, donde las poblaciones afectadas por el uso de cianuro en la extracción de oro han realizado sentadas simultáneas contra empresas diferentes. Las mismas personas se manifiestan repetidamente; sin embargo, si los conflictos se prolongan, algunos están estructurados para proteger las ZAD (Zonas de Ordenación/desarrollo Diferida) (isla de Warak en Egipto, franja de Aokas en Argelia) o contra la incineración de residuos (Líbano), contra fábricas de cemento (Líbano), la contaminación de ríos y pantanos (Líbano), contra minas de carbón (Jerada Marruecos), minas de fosfato (Negev), el Grupo Químico de Túnez (Gabes) o SIAPE en Sfax (Túnez).

Se han creado colectivos ad hoc y se han sumado asociaciones y partidos políticos. La coordinadora Akal 7/ nació principalmente en el sur de Marruecos, intentando combinar la defensa de la identidad amazigh, de las tierras colectivas y de los recursos naturales, al tiempo que integrar las reivindicaciones ecologistas. En Sudán, la unión entre la defensa de la identidad nubia y la lucha contra la extracción de oro y contra los pantanos en Sudán se hizo hace años y sigue siendo un factor que puede explicar la combatividad de las poblaciones 8/.

Sin solidaridad internacional

Si la extensión de las luchas está ausente, la solidaridad internacional también está ausente, con la excepción de las campañas sobre temas de ríos o pantanos, algunas campañas fronterizas (Argelia, Libia, durante las inundaciones), solidaridad con los muertos en mar en el Mediterráneo en Zarzis (Túnez) y los Días Internacionales de los Viernes para el Futuro que se reflejan en la juventud escolarizada de algunas capitales.

El vínculo con las luchas de los grupos oprimidos es inmediato: las y los nubios de Sudán, amazigh (Marruecos), árabes de Irán, las y los palestinos, y la causa repercute en las diásporas o en los grupos oprimidos de todo el mundo: los pueblos autóctonos en solidaridad con el pueblo amazigh que lucha por el agua en Imider (Marruecos).

Luchas de clases

Muy a menudo, las poblaciones encadenan una serie de reivindicaciones. A las demandas ambientales se unen otras de orden social: centros de salud, gas ciudad, empleo, asfaltado de carreteras, alumbrado público, mantenimiento de cementerios, trabajos de carreteras, estadios, ocio, clases; todas las reivindicaciones son producto de poblaciones abandonadas por las autoridades locales o centrales. La denuncia de la empresa contaminante y la exigencia de trabajar en ella van de la mano a menudo. Y las personas que se rebelan por las redes de agua o saneamiento son a menudo las mismas que las que demandan trabajo. Estas demandas dicen mucho sobre la clase que lucha por el medio ambiente: pequeños agricultores, desempleados, empleados.

Si la demanda ambiental es en esta región del mundo una demanda social y es defendida principalmente por las y los más desfavorecidos, no encuentra el apoyo que merecería de los sindicatos o los partidos que supuestamente llevan la lucha de las clases sociales desfavorecidas. A menudo están en una gran soledad en esta pelea, percibida como una pelea contra quienes tienen un trabajo (contaminante) que debe defenderse a toda costa.

La inmensa mayoría de estas luchas están impulsadas por una lógica de aspiración al desarrollo y acceso a los servicios, otras por problemas de orden sanitario y, finalmente, otras por preocupaciones ambientales y / o ecológicas. Raramente se asume esto último como tal, pero una lucha reciente en Túnez podría abrir una nueva perspectiva: la gente que participa en las sentadas de Houeidiya (en su mayoría mujeres y hombres del pequeño campesinado), contra la contaminación de su única fuente de agua potable por una cantera de piedra, no agregó al reclamo del cierre definitivo de la cantera ningún otro reclamo social. Es una lucha por la vida, no por el «desarrollo», una lucha que no se puede negociar, ya que es el derecho a la existencia 9/.

Las respuestas de los poderes

Si las luchas son locales, los interlocutores a quienes van dirigidas también lo son, con la excepción de Marruecos y Mauritania, donde el Rey y el Presidente son a menudo interpelados.

Las respuestas de las autoridades van desde la indiferencia hasta las promesas sin futuro. Aquí y allá, una escuela con asbesto (Argelia) o una fábrica contaminante es cerrada (Líbano, Túnez) después de una larga movilización. Pero, en general, la represión es inmediata: periodistas amenazados por cubrir temas ambientales (Iraq) o arrestados: Sudán. Lo mismo para las y los artistas (Egipto). En términos más generales, hay arrestos y procedimientos judiciales (Egipto, Juzestán de Irán, Marruecos, Sudán, Túnez), disparos con balas reales y gente herida (Argelia) o muerta (Irak, por centenares). La represión puede ser llevada a cabo por milicias privadas (Sudán).

La policía ambiental arresta a las personas (Kuwait) y las procesa (Marruecos), una nueva fuerza policial que utiliza su poder para saldar cuentas con la gente más vulnerable (vendedores ambulantes, activistas).

Si esta represión podría haber provocado la hilaridad en el caso de la cantante Shirine en Egipto, en general ha provocado luchas por la liberación de las y los encarcelados.

Voluntariado, autogestión

El voluntariado experimentó un aumento en 2019: se trata principalmente de acciones de retirada de residuos en los barrios, pero también en bosques, reforestación, restauración y mantenimiento de fuentes, mantenimiento escolar, construcción de pasarelas en ríos o asfaltado de carreteras y es principalmente algo propio de las poblaciones argelinas a raíz del hirak. En otros lugares, hay que señalar:

– Una campaña para limpiar hospitales en Gaza; y otra, en coordinación con el personal en huelga, en Túnez

– voluntariado en campamentos jordanos tras la retirada del UNRWA.

– trabajadores y trabajadoras de limpieza que trabajan voluntariamente (Líbano)

– limpieza de calles (Líbano)

– limpieza de ríos (Marruecos)

– Eco Jogging (Mauritania)

Aclamado en Argelia por las autoridades incapaces de resolver sus problemas, hay que apreciar al voluntariado en correlación con el surgimiento del movimiento revolucionario. Obviamente, este apoyo de las propias poblaciones es alentado, acogido y, a veces, incluso ayudado por las autoridades locales, pero puede ser reprimido, como en el Juzestan de Irán, por un poder que no tolera más iniciativas que las suyas.

Por el lado de la autogestión, aparte de ejemplos aislados como el lanzamiento de una cooperativa por mujeres (Mauritania), la llevan a cabo los comités de resistencia en Sudán junto con el surgimiento del movimiento revolucionario, las comunas autoadministradas en Siria en todos los aspectos de la vida diaria, a menudo con financiación internacional, asociativa u otras.

Algunos problemas han llegado a tal punto que han dado lugar a la aparición de estructuras locales o nacionales, como las de Túnez: «Estamos sedientos y sedientas», «Jendouba quiere desarrollo», además de las estructuras ya existentes, como el Observatorio de Túnez del Agua, Nomad 08 o el Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales (FTDES).

Revolucion y ecologia

Antes de los levantamientos de 2019, el hirak del Rif en Marruecos había revelado la integración de la dimensión ecológica en un movimiento insurreccional al integrar en su plataforma de protesta la cuestión de la defensa de un modo no industrial de explotación de la pesca o pequeña agricultura de subsistencia.

Durante los levantamientos de 2019, las reivindicaciones medioambientales forman parte de las demandas de las y los revolucionarios y se expresan claramente. A nivel simbólico, hubo apoyo en los cuatro países (Sudán, Argelia, Irak, Líbano) por parte de los manifestantes en la cuestión de la sed y de los residuos urbanos (distribución de agua, limpieza de las calles después de las manifestaciones, riego de las y los manifestantes). ¿Pero es solo simbólico?

La unión con las luchas populares comenzó en Argelia:

– con consignas explícitas «No queremos basura, ni en la calle ni en el poder» 10/,

– reanudando las campañas dirigidas por las poblaciones: contra el gas de esquisto, la ley de hidrocarburos, la defensa de Mont Chenoua amenazada por las canteras.

El punto de partida no es necesariamente ambiental, sino anticorrupción, como en Skikda, el eslogan de los manifestantes: «wilaya corrupta, la habéis vendido» debido a la ausencia de cargos electos durante las inundaciones, o en Tiaret: «abrir los archivos de la corrupción en Tiaret, los de la concesión de la tierra ”o las manifestaciones que reclaman su participación en el desarrollo cerca de los campos de gas de Hassi Rmel.

Por el contrario, muchas manifestaciones se reanudaron a nivel local, por demandas locales como el agua, con los lemas centrales traducidos a su nivel: «klitou el baladia, asabat serraqine» (Robasteis al municipio, pandilla de ladrones).

En Líbano, donde la cuestión de los residuos condujo a una crisis política en 2015, y donde esta cuestión sigue siendo la ecuación de cualquier alternativa, el hirakha adoptado causas locales y se está manifestando contra las centrales eléctricas en el Líbano, contra la presa de Bisri.

En Sudán, las y los revolucionarios han retomado las causas de los manifestantes contra el cianuro, el suministro de agua a las poblaciones, el salvamento de animales del zoológico de Jartum. La situación de doble poder que ha prevalecido durante meses ha contribuido a la autoorganización a largo plazo y las y los revolucionarios se hacen cargo, por medio de sus comités locales, de campañas de información y limpieza de los barrios.

En Iraq, el movimiento revolucionario es de entrada eco-social, motivado, entre otras cosas, por la demanda de agua potable y electricidad, y se asume como tal.

En el momento de escribir este artículo, la pandemia de covid-19 ha detenido estos movimientos, para deleite de aquellos poderes que tratarán de explicar todos los problemas socioeconómicos por el «virus» . Pero su alegría puede no durar, ya que es probable que la crisis sanitaria revele más las deficiencias de los sistemas, en particular la escasez de agua y electricidad, y las disparidades sociales. Si la amenaza de la pandemia disminuyera, y con ello las razones biológicas que hoy disuaden a la gente de reunirse, los métodos tradicionales de represión ya no podrían evitar que las luchas se propaguen y que se acentúen los levantamientos revolucionarios.

Ojalá que esta rápida visión general de la región haya ayudado a destacar a las poblaciones que han luchado por su supervivencia y la de sus sociedades y a aclarar los desafíos que se avecinan.

22/05/2020

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article53382

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

PD.

• Este artículo debe mucho a la corrección de pruebas y sugerencias de Lotfi Chawqui, Daniel Tanuro y Nadir Djermoune, a quienes doy las gracias desde aquí.


1/ Este artículo se basa en los datos contenidos en el documento fuente ESSF (artículo 52407), Encuesta no exhaustiva de luchas con alcance ambiental en el Oriente Próximo y África del Norte (2018-2019) : en francés

http: //www.europe-solidaire .org / spip.php?article52407, [En 2015 publicamos en viento sur de la misma autora un artículo sobre este tema: https://vientosur.info/spip.php?article10678].

2/ La existencia de una asociación público-privada en la gestión del agua y la electricidad generalmente genera un aumento de las tarifas (Marruecos)

3/ La sociedad Amendis fue el blanco de las manifestaciones contra la contaminación liberada por sus actividades en Marruecos, también por los precios de la electricidad que aplica.

4/ Hay una intensa vida asociativa con un objetivo ecológico en defensa de las islas de biodiversidad y especies en peligro de extinción. Este artículo, basado esencialmente en las luchas llevadas a cabo en la base por las poblaciones, la ha ignorado deliberadamente, no por desinterés o subestimación, sino porque es otra dinámica, por el momento ajena a aquello que funda las luchas de las poblaciones pobres.

5/ ESSF (artículo 47520), Marruecos, la historia de una lucha: «El movimiento contra la mina Imider ha durado más de 40 años» : http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article47520

6/ ESSF (artículo 50709), Sudán, un mes de sentada contra el uso de cianuro :http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article50709

7/https://www.facebook.com/CoordinationAkalMaroc/?hc_ref=ARS6X6FIxGESZh5GnG9o22xI7GvJh6uF6eJs1QeHFgHe86O2rXnmzBRJjKRqwgOUr1o&fref=nf&__Tn__

8/ ESSF (artículo 41992), Sudán, ¡fiebre del oro! Movilizaciones populares contra fábricas que usan mercurio o cianuro : http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article41992

<aname=»_ftn9″title=»»>9/https://fr.facebook.com/1322028774590822/videos/1550127188469748/UzpfSTM5NTA2NTcwNzIzNjc0NzoyNzUzMDY3NDk4MTAzMjEx/</aname=»_ftn9″title=»»>

10/ https://reporterre.net/En-Algerie-la-lutte-populaire-est-aussi-une-lutte-environnementale

Disponible en ESSF (artículo 48445), en Argelia, la lucha popular es una lucha ambiental (así como social ) : https://vientosur.info/spip.php?article14778

Fuente: Viento Sur

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