En España no hay locos

Ya no hay locos, León Felipe nos convenció a todos de que en España ya no quedaban locos. Aquellos que nacimos revolucionarios, los que nos hicimos con el tiempo revolucionarios e inconformistas aprendimos del poeta y de otros muchos poetas a soñar y pensar que con el tiempo Franco y el franquismo podrían morir y que España recobraría, sus gentes lo harían por ella, el sentido común y la cordura. Esta España que es republicana cada 14 de abril y monárquica el resto nos ha helado el corazón como también nos lo dijo Machado.

 

León Felipe repartía la cordura de su España en el nombre de Franco, como juez y dios. Seguro que también él soñó que muerto el perro la rabia moriría con él. Murió antes, mucho antes, que su bestia negra, tal vez la miel de aquel mayo del 68 en los labios, como su último aliento revolucionado.

 

Franco, su sapo iscariote, y su herencia contamino de rabia mucho mas que lo que su larga sombra abarcaba, nos dejo su obra y no solo en El Escorial y esta se asentó y creció como hierba autóctona en esta España sin metas. Algunos creyeron que ETA les había liberado sin saber que solo era un señuelo, que Carrero no era la única de las bazas que daba continuidad a su movimiento.

 

En España, en la España del siglo XXI, no hay cuerdos. Sus fantasmas ya no son negros aun cuando continúan llegando por la noche, agazapados en la noche, son parte de esa noche incierta que no sabes nunca quien aporreara tu puerta. En esta España los fantasmas continúan vistiendo uniforme.

 

Los hijos del franquismo crecen y se multiplican, los hijos del fascismo aúllan como solo ellos saben hacerlo, amenazando abiertamente y protegidos, golpeando con saña y sonriendo al mostrar sus blancos sables por dientes sabiendo, ellos lo saben, que son muchos y son fuertes, están crecidos desde un gobierno débil y acobardado. Se han vestido de gala con la etiqueta de demócratas de toda la vida en el pecho. Mienten al Pueblo desde el hemiciclo y lo involucran en guerras con la sonrisa en los labios.

 

Los otros, los hijos de la Republica, no están presentes, tienen miedo y aprendieron a callar, a ver y callar, a oír y callar, a sufrir y callar. Los otros, los herederos de aquellos republicanos que un día les arrebataron a golpe de golpe militar sus sueños, ya no están en la calle, ya no están en las fábricas, ya no están en las aulas, hace tiempo que los echaron del parlamento por republicanos y por las armas.

 

Los otros continúan agazapados tras sus miedos y sus silencios. 363 días al año ó 364 si es bisiesto no se puede ser republicano, ellos lo saben. Articulo 1.3 de su constitución La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. Esta prohibido por ley.

 

En esta su España cuyas leyes son arma arrojadiza, razones amenazantes y justificadoras de todos sus desmanes, de todas las incongruencias, de sus ilegalidades y contradicciones. Esta España rota y dividida en cientos de sueños negros, negada como nación y contrahecha como estado.

 

Los hijos del franquismo se frotan las manos, los hijos de la republica se esconden y callan.

 

En esta España en que mueren un día si y otro también sus mejores hombres en tajos de obra demasiado inseguros, en obras demasiado rentables. Solo un día para la republica, solo uno para el trabajador.

 

El 1 de mayo los obreros madrugan, se visten sus trajes menos laborables, se ponen un pañuelo rojo al cuello, algunos, y desfilan detrás de una pancarta que sujetan quienes pueden ser todo menos trabajadores. Los sindicatos han vuelto a dividir y en la división siempre las derechas encontraron la mejor de sus ecuaciones para resolver el problema que toda reivindicación supone. Suyos son los contratos basura y el despido libre. Su amenaza una inmigración que potencia el capital y al capital potencia.

 

Un dia si y otro también se denuncian atropellos, torturas, incomunicaciones, detenciones arbitrarias, encarcelamientos sin sospecha, sin pruebas de culpabilidad, se cumplen condenas preventivas hasta el máximo de su ley.

 

El ministro de turno, sea de justicia o interior, las niegan, las torturas, las detenciones arbitrarias, la vulneración del derecho a la inocencia, de libertad de expresión. Ellos saben que la mentira si se repite mil veces se acaba teniendo por cierta y la repiten y repiten.

 

Los medios de comunicación siempre dan voz a la denuncia oficial, de arriba abajo, pero rara vez a quienes son la causa y efecto de estas denuncias.

 

Se elevan a juicio sumarios sin fundamento judicial alguno, sin prueba alguna. Se condena con arbitrariedad y generosidad. Se multiplican las penas según el color o el lugar de detención. Se condecora con medallas a jueces y funcionarios.

 

Se cierran medios de comunicación y se les culpabiliza de paso a todos los integrantes de sus plantillas, a todos sus lectores de un terrorismo que son solo nombrarlo se justifican desmanes y demuestra su culpabilidad.

 

Bajo este epígrafe se continúa atropellando el estado de derecho, los derechos individuales más elementales, los derechos humanos mas enraizados en toda sociedad democrática. Se justifica un estado de sitio permanente.

 

Se apiñan histéricos partidos políticos sin otra justificación que el grito, la amenaza, la policía y la Audiencia Nacional, triste heredero de aquel franquismo que no ha muerto, para ilegalizar cuanto les denuncia, les pone en entredicho su democracia. Todo vale.

 

¿En un estado democrático, y España se vanagloria de serlo, son necesarios tribunales especiales?

 

En esta España señores ya no hay cuerdos pero tampoco hay locos.

 

¿Quienes pueblan ahora sus tierras?

 

¿Quienes se alimentan de la bazofia de sus medios de comunicación sin sentir vergüenza ajena?

 

¿Quiénes votan una y otra vez a estos representantes que tanto daño están haciendo a la Paz y la Libertad?

 

En esta su España señores nunca nos sentiremos a gusto quienes nos sabemos vigilados, controlados, amenazados, silenciados, torturados, encarcelados, dispersados e ilegalizados.

 

 

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