¡En diciembre José Miguel Beñaran Vive!

Argala fue uno de los hombres más carismáticos y decisivos en la historia de ETA. Murió el 21 de diciembre de 1978 después de que una bomba colocada&nbsp bajo su coche&nbsp en Angelu lo destrozara.

José Miguel Beñaran nació en Arrigorriaga en 1949. Después de una infancia y adolescencia marcadas por el entorno social del franquismo, Argala entró en ETA con otros jóvenes de su cuadrilla. En 1968 y como consecuencia de unas detenciones, José Miguel Beñaran abandonó su localidad refugiándose en Oñati durante largo tiempo y adoptando el mote de lñaki. Exiliado después en lparralde participaría activamente en la futura evolución de la organización armada. En esos años de intensidad dialéctica Argala hizo célebre una frase de su propio cuño: «Yo discuto con todos, intelectualizo a los militares y militarizo a los intelectuales».
En diciembre de 1973 José Miguel Beñaran Ordeñana, ahora con el sobrenombre de Fernando, se encontraba en Madrid, junto con otros miembros del Comando Txikia preparando el atentado que costaría la vida al presidente español, Carrero Blanco.


De nuevo en Iparralde, participaría en la reestructuración de ETA. En el seno de la organización armada había divergencias en cuanto a los cambios internos y, fundamentalmente, en cuanto al análisis del futuro político. Argala jugó aquí un papel determinante, en doble sentido: analizando las consecuencias de la caída del régimen franquista y los cambios que se avecinaban, y estudiando el desdoblamiento para abarcar todos los frentes de lucha sobre un nuevo modelo organizativo, dejando para ETA el campo militar.

De esta forma se constituía en noviembre de 1 974 ETA militar y el análisis realizado por José Miguel Beñaran quedaría plasmado en un manifiesto -el Agiri- que se publicaría a últimos de ese mes.


En octubre de 1976 Argala se casó en la isla francesa de Yeu, en donde estaba deportado, con Asun Arana cuyo anterior compañero, Jesús Mari Markiegi, había muerto en una emboscada policial en Gernika en 1975, Después de abandonar Yeu, ambos alquilarán una casa en Angelu. Cuando se produjo su muerte la Policía bloqueó y prohibió la entrada en su pueblo natal, Arrigorriaga. Como protesta por el cerco, una asamblea popular decidió que todos los vecinos se encerraran en sus casas y que acompañaran al cadáver sólo la madre, los hermanos y los compañeros. Dos personas que portaban la bandera de KAS abrían el pequeño cortejo que avanzaba lentamente ante el cordón policial. Al llegar frente al ayuntamiento, con la ikurriña enlutada y a media asta, tres agentes se cuadraron ante el paso del féretro. Un puñado de militantes, familiares y amigos fueron los únicos testigos del final del viaje de

féretro de Gudari Argala.

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