En defensa del derecho a organizarse y extender la resistencia

Denunciar la mascarada de juicio contra militantes comunistas

y levantar una voz en defensa del derecho a organizarse

y expandir la resistencia


Termina la huelga de hambre iniciada el 28 de octubre como protesta

por el mantenimiento de las interdicciones


El inicio del juicio-farsa contra los militantes comunistas del PCE (r) y a guerrilleros antifascistas de los GRAPO en el Tribunal de Grande Instance de París, el pasado 16 de noviembre (y durante las dos sesiones que precedieron el jueves 17 y viernes 18) pueden catalogarse, sin necesidad alguna de triunfalismo, de victoria de 3 a 0 (por cada una de las sesiones celebradas) a favor de los presos antifascistas. Y ello por el simple motivo que el Tribunal no se sale con la suya. Los presos han marcado sus posiciones, han conseguido dejar bien patente el montaje de esta mascarada y transmitieron un mensaje claro: No van a ser cómplices de este circo pseudojurídico y hicieron un llamamiento a todos los trabajadores y jóvenes del Estado español a organizarse y seguir la lucha de resistencia contra el fascismo, a unir todas las luchas y frentes y, especialmente a potenciar la solidaridad con los presos y la denuncia contra la represión.


En todas las sesiones los presos han denunciado y proclamado de forma invariable y constante que ese Tribunal está sometido y atado a los intereses del fascismo español, que es quien les ha estado dictando y ordenando los ritmos de este proceso desde el mismo instante de sus detenciones en Francia en el verano del 2002, y después en la presentación y manipulación de pruebas falsas. Han denunciado su aislamiento y que no se les levanten sus interdicciones impuestas desde hace más de tres años y que este Tribunal haya optado por amordazarles con el fin de que no se oiga su palabra, su defensa, sus objetivos. En consecuencia, no pueden reconocerle legitimidad alguna a lo que ellos no han dudado en llamarle este «lamentable y patético juicio, propio de un tribunal fascista». Han exigido un juicio justo en el que puedan defenderse y exponer los motivos de su militancia política en el PCE (r) y los objetivos de su lucha, pues es esta y no otra, la verdadera causa por la que se encuentran prisioneros.


Tras la denuncia de la mascarada política de este presunto juicio, y de poner en evidencia la colaboración de las autoridades judiciales y políticas con el fascismo español, los presos y presas sólo intervienen para defender su militancia política e intentan explicar las causas por la que éstos decidieron luchar contra la opresión y explotación capitalista, en defensa de los trabajadores y capas populares. En sus intervenciones intentan explicar la realidad social y política española (alta tasa de mortalidad laboral, precariedad en el trabajo, sueldos miserables, recortes de libertades, persecución y criminalización de los movimientos disidentes, a organizaciones de solidaridad, cierre y prohibición medios de comunicación,…como se legislan leyes fascistas como la Ley de Partidos, las consecuencias de la legislación antiterrorista: más de mil presos políticos en las cárceles españolas, generalización sistemática de la tortura en comisarías, centros de detención y cárceles, las casi mil denuncias por tortura constrastadas en España durante el 2004 según la Coordinadora para la Prevención de la Tortura, el asesinato político, las condiciones de los trabajadores inmigrantes, etc…) entre obstrucciones de la presidencia del Tribunal y continuos llamamientos al orden. Aún así, el Tribunal no consigue encauzar el juicio por sus derroteros. En su contra tiene la negativa de los presos a colaborar en su mascarada.


Expulsiones de la Sala


El primer día del juicio se saldó con la expulsión de todos los presos y presas antifascistas de la Sala nada más iniciarse. La determinación categórica de todos y cada uno de ellos de tener como única y exclusiva respuesta la denuncia del aislamiento a que son sometidos y de las interdicciones durante más de tres años. Cuando los detenidos denunciaron que este juicio se ha convertido en una especia de «Guantánamo jurídico» provocó su expulsión de la Sala, aunque el juicio se desarrolló sin ellos. Señalar que Joaquín Garrido no fue llevado al Tribunal, pues se negó a un cacheo y a desnudarse antes de ser trasladado al Palais y fue retenido. Como señal de protesta permaneció chapado en su celda, desnudo, durante esa jornada. Los otros presos denunciaron malos tratos en su traslado.


El segundo día fue excepcional por así decirlo, pues el Tribunal «bajó la guardia». La sesión fue dedicada enteramente a los interrogatorios a cada uno de los presos. Los presos intentaron desmontar las pruebas falsas y manipulaciones –supuestas llamadas telefónicas a determinados números, que si el nombre X figura en tal agenda o ese documento u octavilla existe una huella de tal o cual…- con las que intentan incriminar de este modo tan poco concluyente a los militantes del PCE (r) en un supuesto organigrama fantasma recreado en los despachos del Ministerio de Interior español y en los sumarios dictados por la propia Guardia Civil. Los presos aprovecharon para exponer en cada una de sus intervenciones la naturaleza política de este juicio-farsa y denunciar el montaje para criminalizar el PCE(r), asimilándolo a actividades armadas con la invención de una nueva organización – el «PCE(r)-GRAPO»-.


Elocuente, perspicaz y magistral fue la lección de história política que impartió, para regocijo de los asistentes, el veterano Fernando Hierro Chomón. Una larguísima intervención que proporcionó conocimiento al surgimiento del PCE(r), de su Línia Política y un fidedigno retrato de la realidad sócio-política española en ese momento. La larga exposición de Hierro provocó que la sesión concluyera pasadas las 19 horas y quedaran pendientes para el día siguiente aún otros interrogatorios (Gema Rodríguez, Marcos Martín Ponce y Antonio Lago) – este último, como en el caso de Belén López, se encuentra en libertad provisional, sin poder salir de suelo francés, y acuden ante el Tribunal por su propio pie -.


La tercera sesión fue la más convulsa. El tribunal vichysta aprendió la lección del día anterior, y como ya sucedió en el anterior juicio contra los «7 de París» en el 2003, tras recibir el pertinente estirón de orejas de la embajada española que sin duda sigue de cerca los acontecimientos del proceso, demostró desde el inicio no dejar pasar por alto más intervenciones políticas y permitir que los presos pusieran al descubierto la verdadera naturaleza política del proceso.


A esta tercera sesión tuvimos el privilegio de poder estar presentes, acompañando y dándoles muestras de cariño y apoyo político y solidario a nuestros compañeros y compañeras presos, unas delegaciones de Socorro Rojo Internacional llegadas de Galicia, Catalunya y Madrid, que nos juntamos a solidarios y solidarias del Socorro Rojo francés y otros. También desde el día anterior parientes, en concreto dos hermanos, de Marcos Regueira siguieron el juicio en la Sala.


Al entrar en la Sala dónde se desarrolla este juicio-farsa, después de pasar los preceptivos y minuciosos controles policiales en donde te incautan todo aparato electrónico, móviles y lo que consideren oportuno, nos encontramos con que los compañeros y compañeras presos ya estaban presentes dentro de las cabinas de cristal donde les sitúan. Puños en alto, salutaciones, los primeros intercambios de sensaciones y de palabras…un momento intenso en el que es imposible describir textualmente. En ellos les notamos una profunda emoción y alegría, a pesar que no podían evitar sus rostros pálidos (muchos de ellos estaban notablemente delgados, sin duda a causa del casi mes de huelga de hambre que estaban llevando a cabo y como en el caso de Fina, una cierta debilidad en su estado de salud). Fina tiene un estado de salud precario y no ha realizado la huelga de hambre, aunque sí se encierra en su celda las 24 horas al día como medida de seguir la protesta del resto de compañeros. Y ciertamente había en ella un apreciable estado de fragilidad.


Final de la huelga de hambre


Tras el tercer día de iniciarse el juicio, los presos nos transmitieron que se pondría final esa misma jornada a la huelga de hambre iniciada el 28 de octubre. Su estrategia ahora pasaba por el no reconocimiento de la mascarada de juicio y su no colaboración activa en ella. Pronto presenciaríamos en que iba a consistir.


La sesión se inició con la intervención de Antonio Lago, que intentó desmontar la estrategia del Tribunal en la presentación de «pruebas» manipuladas y falsificaciones y defendiendo su actividad en favor de la solidaridad con los presos políticos. Luego llegó el turnó a Gema Rodríguez y Marcos Martín Ponce.

Los militantes de los GRAPO presentes en el juicio, tanto en esta tercera sesión como en la del dia anterior, dejaron muy claro al Tribunal que no contaran con ellos para este montaje para criminalizar a las actividades de un partido político. Porque con ello, a parte de intentar liquidar a los militantes del PCE (r), se persigue la criminalización de todo sector disidente, pertenezca a un partido político, organización solidaria o a cualquier movimiento social. Pretende sentar las bases para futuras criminalizaciones. Que no se contara con la complicidad de los y las militantes de los GRAPO en esta parodia de juicio que sólo pretende justificar el frente común «antiterrorista” contra toda actividad democrática y revolucionaria que han conformado los Estados imperialistas. Gema Rodríguez, que se declaró militante de la guerrilla advirtió al Tribunal que sí lo que pretende es celebrar un juicio contra la lucha armada revolucionaria de los GRAPO, que lo haga; ellos y su organización están preparados para ese juicio, y dispuestos a exponer y defender la necesidad de la lucha armada revolucionaria en España para combatir al régimen fascista y en defensa de los intereses de los trabajadores y los pueblos oprimidos. Pero que no use a su organización para montajes en los que se criminalice a determinados sectores populares y organizaciones políticas. «No en nuestro nombre«, dijo Gema. Marcos Martín Ponce empezó a explicar lo que para ellos significa la lucha armada, lo que se le impidió de raíz. Marcos exigió saber que era lo que pretendía juzgar el Tribunal, porque él no iba a permitir que se le usara a su persona ni a su organización con tejemanejes peseudojurídicos para criminalizar a otras organizaciones.


Denuncia del proceso y seguir la lucha


A partir de ese momento, las intervenciones de todos los presos, fuera cual fuera la naturaleza de lo que les preguntaba, ellos sólo insistían en dos puntos: 1- denuncia del proceso por suponer un intento de manipulación por el cual asimilar al PCE(r) en actividades armadas y la falta de garantías para sus defensas en todo este periodo. Y 2- intentar explicar las causas de la lucha ideológica y política del PCE(r), así como la situación política y social en España. Los dos únicos puntos en los que los presos consideraban «útil» y necesario exponer delante el Tribunal. Los cortes, interrupciones de la presidenta del Tribunal eran constantes. Pero la actitud de los presos, en todo momento muy natural y seguros de sí mismos, empezó a tomar plena autonomía respecto el Tribunal. Algunos, empezaban a intervenir sin que se les diera la palabra o fuera su turno. Otros lo hacían para corroborar o añadir algo más respecto lo que acababa de afirmar otro compañero. Intentaban llevar la voz cantante. Fina incluso se atrevió a cortar a la Fiscal, que se callara, pues era ella la que estaba hablando y aún no había terminado su intervención. Lo interesante del caso, es que la fiscal achantó la boca. Se ve que Fina impone. Mª Angeles Ruiz erre que erre denunciando una y otra vez el montaje que supone el organigrama fantasma de «PCE(r)-GRAPO». Regueira intentando explicar como funciona un partido político y lo que hace un partido político. Y en especial a que se dedica el PCE (r). A Fernando Hierro Chomón, que el dia anterior dio a todos una extensa lección política e histórica, la presidenta del Tribunal no le dejó en esta ocasión expresarse demasiado, a parte que al Tribunal le debía mosquear lo suyo el que se le recordara su fragilidad, dependencia y sumisión de las instrucciones del ministerio de interior y la guardia civil españoles.


Superiores las intervenciones de Joaquín Garrido. Garrido consiguió desencajar a la presidenta del Tribunal en más de una ocasión. Con un discurso lleno de reflejos, fresco y natural, muy seguro de sí mismo, se convertía él en el interrogador del Tribunal, lo que éste debía de recordarle en más de una ocasión que no invirtiera los papeles. Garrido sacaba punta a aquellos aspectos que, según ellos, deberían tratarse en el juicio: la Ley de Partidos en España, las torturas y asesinatos en las cárceles españolas, las luchas obreras que ponen en evidencia un altísimo estado de precariedad de la vida de inmensas capas de trabajadores, que deben soportar una de las mayores tasas de mortalidad laboral de Europa, un régimen sin garantías de libertades reales heredero del franquismo,…La presidenta del tribunal le llegó a contestar que todo ello le parecía muy bien pero que en esa Sala «no se discutía de política y que no comprendía que tenían que ver esas situaciones con su pertenencia a una organización criminal, que es lo que sí se está juzgando«. Semejante respuesta es obvio que sacó de quicio a Garrido, pero sacó fuerzas de donde fuera para contestarle que sí lo que querría decir era que no se hiciera un discurso panfletario, que muy bien, él estaba de acuerdo. Hasta ese momento, remarcó, nadie ha lanzado ningún argumento panfletario y que por lo que a él afectaba no lo iba a hacer en adelante. «Ni esa es mi intención ni el estilo de mi Partido«, aseguró. «Pero yo trato de defenderme, quiero defenderme, exijo poder defenderme y sólo puedo hacerlo con una intervención política, pues somos militantes políticos y nuestra actividad es exclusivamente política. Y no cabe duda que si estamos presos es a causa de nuestra actividad política. Que se nos deje expresar y realizar nuestra defensa libremente. Además, si aquí alguien ha empezado haciendo un discurso político es usted (señalándole a la presidenta del tribunal)». «¿Yo?» –dijo la juez medio aturdida y pasmada-, «Sí, usted. A través del informe del sumario que ha escrito –o le han escrito que más da- en donde en montones y montones de páginas se habla –más mal que bien- del nacimiento de la OMLE y del PCE(r), se habla hasta del mayo del 68 francés, de la resistencia antifranquista…Y bien, ¿no es eso hablar de política? Lo grotesco del caso es que lo mezclan con falsificaciones de documentos, presentan pruebas falsas, manipulan, Bruguière como buen manipulador…le cortan la palabra. No consienten que se pronuncie en vano el nombre de Bruguière. Le amonestan. Pero Garrido se lanza y continúa dirigiéndose al Tribunal sin caso de las exigencias de su presidenta. «Ustedes hablan y nos exigen que respondamos acerca de una agenda o un documento o panfleto que tiene las huellas de uno u otro. ¿Y que más da? ¿Es eso una prueba de algo? Es que, además, ¿qué tiene ello que ver con la verdadera esencia del supuesto juicio que pretenden realizar? Pues no vamos a contribuir a esta farsa. Queda demostrado que aquí lo importante no es esta parodia de juicio en si, lleno de falsedades y manipulaciones, la sentencia del cual está, a buen seguro, tomada con antelación. No vamos a ser cómplices por más tiempo de este simulacro. Lo único importante, lo quieran escuchar o no, continua estando ahí fuera, donde están las causas por las que iniciamos nuestra lucha; la defensa de los intereses de los trabajadores. Seguir denunciando su explotación y opresión, seguir oponiéndonos a sus proyectos de guerra imperialista, organizar a la clase obrera, seguir la lucha de resistencia es de lo único de lo que queremos hablar y nos importa…» Se le hace callar. Pero tan pronto le hacen callar a Garrido, Hierro increpa al Tribunal, y si no es Mª Angeles o Fina o Regueira…

No vale la pena seguir con esta mascarada


La juez sin hacer caso a las reiteradas recriminaciones se pone a leer en forma monótona, constante y soporífera parte del sumario. Entre los presos se inicia un debate, desde el público observamos como los presos se dan mensajes de un banquillo a otro, llaman a sus abogados con los que intercambian opiniones. Más de veinte minutos de frenéticos intercambios de pareceres, mientras el tribunal sigue con su lectura aburrida y monótona, al margen de lo que está aconteciendo en los banquillos entre los presos y abogados. Una dinámica que en un momento determinado distrae a la juez y exige orden. Ni caso. El Tribunal empieza a ponerse nervioso, llama a Marcos Martín Ponce para que responda a unas preguntas. Este se encontraba formando un coro junto a Garrido, Regueira y un abogado. La juez vuelve a darle un toque de atención a Marcos para que se dirija ante el Tribunal. Marcos les responde que si el interrogatorio es para seguir perdiendo el tiempo, no está dispuesto a atender a sus requerimientos y vuelve a insistir en la manipulación de este juicio con la que se intenta criminalizar a un partido político. Se le hace callar. Algo parecido sucede con Regueira. En ese instante Garrido se levanta dirigiéndose sólo hacia el público y con naturalidad y tranquilidad se explica: «Señores y señoras, lo lamentamos pero creo que es nuestra obligación explicarles que, como ven, no podemos seguir presenciando y otorgándole a este Tribunal un reconocimiento que no se merece. Nos vamos, no queremos seguir siendo cómplices de esta mascarada de circo. Denunciamos el sometimiento de este tribunal al dictado de las autoridades fascistas españolas que ya han dictado sentencia de antemano contra nosotros,….no pudo decir más los casi veinte policías antidisturbios que permanecían dentro de las cabinas de cristal se abalanzan contra los presos de forma brutal. El público se levanta, aparecen dos banderas republicanas (una de ellas es ferozmente arrancada con odio y entregada al Tribunal que permanece sentado impasible ante el espectáculo y se empieza a apoyar a los compañeros presos ante la escena que presencian nuestros ojos: más de veinte policías tirando por los suelos y arrastrando a nuestros compañeros, a golpes y puñetazo limpio. A Fina se la llevan arrastrándola por el cuello entre tres policías. Mª Angeles se resiste a ser arrastrada y grita que la están haciendo daño. Golpes, golpes, y más golpes. Pero los compas se defienden como pueden. A pesar de la tunda que se les cae encima algunos logran levantar el puño y gritan «Viva el PCE(r)» «Resistencia», «Fascistas».


El público avanza hasta donde puede lo más cerca de donde están, pero se lo impide una cadena de gorilas que desde el inicio de la sesión abarrotaban la Sala del Tribunal a ambos lados y por detrás de los banquillos. Los policías acorralan al público a empujones, tratan de tapar la boca a alguno, pues espontáneamente desde que el primer policía echó mano a uno de los compas se empieza a gritar al unísono «Libertad comunistas», «Son comunistas, no terroristas»,»Basta de manipulaciones», «Vosotros fascistas, sois los terroristas», «Viva el PCE (r)», «Dejad de colaborar con el fascismo español» o «Amnistía y resistencia» y seguimos gritando hasta que nos trasladan fuera de la Sala.


Expulsados de la sala los compañeros presos y expulsados también de la sala el público presente, acabó el pasado viernes 18, la 3ª sesión del juicio farsa contra nuestros compañeros de forma fortuita y con mal sabor de boca, pero con una idea muy clara de ejemplo de dignidad militante y revolucionaria de haber estado a la altura que exigía la situación.

 

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS