En Colombia existe un Fascismo con cara de Democracia

que amparado en una máscara de una democracia que nunca ha existido, pero que ha servido de mampara para amamantar una oligarquía mezquina minoritaria, que no solo se ha apoderado de las riquezas de los países, sino también ha ultrajado los sueños, la libertad, la vida y la dignidad de los pueblos.

Una dominación y exclusión que se convirtió en un yugo heredado por generaciones, gracias a la manipulación y el engaño de las farsas electorales, con las que se adjudican el poder y el derecho de representar al pueblo, la libertad para enriquecerse a costa de la miseria de las mayorías, la libertad para reprimir y asesinar a quien protesta, la libertad de decir y decidir lo que se le venga en gana acosta del silenciamiento y la libertad de expresión de las mayorías. Una oligarquía que ha tenido para sus perversos propósitos, la mentira y manipulación de los medios privados de información, aparatos militares corruptos, grupos de exterminio privados, el poder económico y la manipulación política de esa farsa democrática para rotarse los gobiernos. Ese castillo construido sobre el dolor y sufrimiento humano, es el que se derrumba con la ola imparable de la verdadera lucha democrática del pueblo en la construcción de su futuro socialista.

El socialismo expresa la democracia genuina, real, moral y honesta. Contiene los valores humanísticos de la verdad y la libertad, de la inclusión, de la felicidad con amor, de la igualdad, de la solidaridad, respeto por el otro y la naturaleza, de la humildad y la sencillez, de la cooperación e integración entre pueblos, de la unidad de las familias y la comunidad, aquí está el valor de la vida y la convivencia por encima del valor de la mercancía, los bienes materiales y el dinero. El socialismo es una forma de vida más allá de un libreto o una constitución. Las farsas democráticas del capitalismo en su largo periodo de dominación, ha enraizado los anti valores humanos, sembrando el individualismo, el egoísmo, la mentira, la usura, la deshonestidad de la competencia del negocio, la envidia, la explotación y la exclusión generadora de guerra, esclavitud y muerte. El pueblo no tiene miedo a los cambios, es protagonista de las transformaciones democráticas socialistas, no se va a confundir, ni deja engañar por los medios de comunicación privados y la satanización que hace la elite oligárquica en los países que luchamos por nuestra emancipación. La oligarquía si está asustada, un ejemplo es la oposición capitalista que se resiste a estos cambios en nuestro hermano país de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Una oposición desesperada que ya no tiene argumentos ante la decisión soberana del pueblo a ser libre y a construir su destino.

En Venezuela se vive la democracia pura sin límite, a diferencia de nuestro país Colombia, donde gobierna un fascismo con máscara de democracia. Gobierno que no respetó la voluntad popular del único referendo realizado en el país y que lo ganó el pueblo, pero, por encima de la decisión popular, el gobierno de Uribe reforma lo que quiere con el apoyo de las mafias del congreso para militarizado que está a su servicio, sin embargo aquí no hay pronunciamiento de esos organismos internacionales que todos los días atacan al pueblo venezolano y a su proceso revolucionario soberano. Un proceso revolucionario a prueba en todos los escenarios democráticos, con la mayor transparencia jamás vista en América Latina y el mundo. Para bien de los procesos libertarios de nuestros pueblos, estamos seguros que una vez más saldrá triunfal en esta dura batalla por la reforma constitucional que reafirmará el poder popular, la soberanía y la inclusión social, económica y política de las mayorías. Los colombianos que han encontrado hospitalidad, hogar, residencia en nuestra hermana nación Venezolana, víctimas del régimen de gobierno antidemocrático y la violencia del conflicto social y político, estamos por el “sí” a la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez y el digno pueblo de Venezuela. Porqué con el ejemplo de dignidad de cuba y el impetuo arrollador del pueblo bolivariano, la gran victoria de la libertad está cada día más cerca.

ROMPIENDO LA MORDAZA, POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO OPINEMOS NO CALLEMOS

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