En abril, muertes…Galeano, Maspero y Grass

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Por Iñaki Urdanibia

Tal y como va la cosa podría cambiarse el refrán de en abril aguas mil, por muertes…y es que en un par de días la parca se ha llevado a varios escritores que han usado de su pluma como arma de combate contra el reino de la estupidez-por denominarlo de algún modo- en sus diferentes versiones. No es mi pretensión establecer ningún tipo de hit-parade entres los tres fallecidos sino que voy a dedicar más espacio a quienes más he leído, y hasta me atrevo a dejar fuera de este artículo a Eduardo Galeano dedicándole unas escasas líneas , y no por falta de merecimiento literario y menos político, sino porque en esta red se le ha prestado , y se le presta según veo abundantes y certeros artículos que muestran el dolor por su temprana pérdida.

Eduardo Galeano ( 1940-2015)

Él nos enseñó, entre otras cosas, a caminar…<<¿Para qué sirve la Utopía?/ Ella está en el horizonte./ Me acerco dos pasos/ y ella se aleja dos pasos./ Camino diez pasos./ y el horizonte se corre/ diez pasos más allá./ Por mucho que yo camine/ nunca la alcanzaré./ ¿Para qué sirve la Utopía?/ Para eso sirve: para caminar>>. Se fue…allá por el horizonte ayer, día 13una de las voces de la conciencia anti-imperialista de América latina. Adiós amigo, hasta siempre.

Varias opiniones sobre el desaparecido en la radio : http://www.info7.com/2015/04/13/Gakoa-Eduardo-Galeano/

François  Maspero  ( 1932-2015)

El día 11 de este mes fue encontrado muerto en su domicilio quien fuera excelente librero, selecto editor y hombre comprometido, amén de comprometido escritor. Hubo unos tiempos en los que cualquiera que se acercase a, o viviese en, la ciudad del Sena, por la década de los setenta tenía como visita ineludible, en el corazón del barrio latino, una atractiva librería que tenía como apetitoso nombre : La joie de lire. A mano izquierda entrando desde el boulevard de Saint Michel, la parte dedicada a la literatura, en el bajo panfletos y publicaciones de todas las organizaciones revolucionarias que en el mundo había; enfrente, a derecha, la parte dedicada a los ensayos, que reunía toda la literatura revolucionaria, en sus distintas vertientes. El fundador y alma-mater de este lugar de encuentro era François Maspero, quien también era editor-ladilla(avispa que dice él, guêpe) que publicaba libros que no parecían hacer mucha gracia a la clase política, fuera ésta de derechas o de supuesta izquierda; en sus colecciones vieron la luz textos de Fanon, Débray, el Che, Mao, Althusser, la Tricontinental, Victor Serge, Marx y Engels,…Vernant, Vidal Naquet y otros muchos textos revolucionarios y/o innovadores en lo que hacía a la política, la antropología, la filosofía , etc. No se ha de obviar su fundamental papel jugado en la constitución de la Trilateral como contrapeso a la poderosa Trilateral, constituida por los poderes económicos para dominar el mundo de arriba abajo, amén de editor de revistas imprescindibles en aquellos revueltos tiempos: Partisans, L´Alternative).

Pues bien, el que fuera librero  editor y agitador comprometido, tras el cierre ruinoso de ambas empresas-por no querer plegarse al modo de producción capitalista- se convirtió en un opinador en prensa y en un escritor cuyas novelas no tienen desperdicio; y es que Maspero tiene mucho que contar y sabe hacerlo a las mil maravillas además. En << Les abeilles &la guêpe >> ( Seuil, 2002) se mezclan los recuerdos del pasado(comienza con un sentido recuerdo a la memoria de sus padres y de su hermano…víctimas del nazismo), sus experiencias junto a las luchas del pueblo cubano y otros pueblos del tercer mundo que luchaban por su liberación…se mezclan decía con sus vivencias presentes, como viajero impenitente allá por donde las cosas están que arden. El resultado es un viaje en el que nos las vemos con muchos personajes históricos-políticos y literarios- y con el espíritu comprometido y combativo del escritor.

Que yo sepa un par de novela, al menos, están traducidas( Angrama): << La sonrisa del gato >> y << La Higuera >>, son las dos primeras que escribió y desde luego llevan el sello de la casa: en la primera estamos ante un chiquillo apodado felinamente que sigue a su hermano mayor en la resistencia, y cuando su hermano desaparece tras haber atentado contra un jerifalte nazi, recorre toda la geografía hexagonal en busca de las huellas de su hermano. Ha de tenerse en cuenta que el padre de Maspero fue asesinado en el campo de Buchenwald y su hermano acribillado por la Gestapo  por sus actos de resistencia. Fecha esencial en la vida de este futuro libero, etc. 1944. En la otra nombrada, traslada su mirada a otra intensa época en la que ardía la guerra de Argelia, las esperanzas revolucionarias de América latina y nos hace vivir de cerca, a través de sus singulares protagonistas, las peripecias señaladas.

Ahora se ha ido un avezado cronista de estos tiempos de revuelta , que no escribía desde privilegiada torre de marfil alguna sino desde su compromiso como librero, editor, dinamizador, y…ciudadano comprometido. Adieu mon pot !

Günther Grass ( 1927-2015)

En el principio fue<<El Tambor de hojalata>> ( 1959), un tambor como conciencia [ quisiera señalar que este artículo,   fue publicado en su momento en el suplemento Mugalari del diario Gara ahora algo modificado ]

Cuando a Heinrich Böll le concedieron el premio Nobel, en 1971, preguntó por qué no se lo habían dado a Günther Grass. Podría decirse que entre ambos escritores se repartían el trabajo crítico como intelectuales con respecto a su país: el autor de <<Opiniones de un payaso>> desde su humanismo cristianizante, el autor de <<El Tambor de hojalata>> con una tendencia más cercana a la socialdemocracia. Para entonces, la obra de Grass ya expresaba su consistencia, pues había publicado, además de algunas obras de teatro, su trilogía de Danzig: que además del nombrado Tambor reunía <<El Gato y los ratones>> y <<Los años de perro>>.

Cuando años después, en 1999, el Nobel le fue dado al autor de <<El rodaballo>>, éste mostraba su pena de que no se lo hubiesen dado ex-aequo a su compatriota Christa Wolf; ambos críticos con la entonces reciente unificación alemana y con una obra que no se anda por  los cerros de Bizancio sino que pisa la tierra desde la que surge, son historias que reflejan los hechos acaecidos en Alemania , y que muestran el compromiso cívico de estos escritores que han sólido ser considerados como <<la conciencia de su país>>.

De todos modos, Günther Grass es el autor de <<El Tambor de hojalata>> como Cervantes es el de <<Don Quijote>>, de otros libros también, pero su primera novela ha quedado como su buque-insignia, es la que sorprendió, la que sacudió el mundo de las letras y la conciencia de sus paisanos, que parecían haber entrado en una época en la que sus progenitores se preguntaban <<si no habría llegado el momento de abandonar los complejos del pasado por parte de los hijos hipernormales de padres nazis>>( Peter Solterdijk). Pues bien, la novela publicada en 1959, va a centrarse precisamente en los complejos, los va a airear y se los va a restregar  a sus conciudadanos, lo cual va a provocar malestar y críticas sin cuento por  parte de quienes quieren olvidar y pintar una sociedad sosegada, armoniosa y libre de culpa y pecado; en aquellos años enmuermantes del mandato de Adenauer, la literatura y la vida se movían más por los lares de un timorato intimismo,  y del repliegue del país sobre sí mismo, el libro de Grass, con un lenguaje anárquico, vivo, insólito, dislocado, desbordante, atrevido hasta el descaro, alegre, chirriante por momentos, y despojado de los corsés a qué se había sometido la corrección del lenguaje en los años pasados más dados a consignas y sloganes, supuso como un estruendoso e intempestivo redoble, lo que le provocó furiosas críticas que le tachaban de blasfemo, pornógrafo y demás lindezas.

Siguiendo su costumbre de <<sacar la lengua>> y de mantener siempre la boca abierta(no para la entrada de moscas sino para la salida de verdades), Grass va a entregar un retablo gótico , una composición barroca en la que la pluralidad de episodios, recorre los pliegues, hasta los más recónditos, de la historia de su país desde 1899 a 1954. La escenografía puesta en marcha es la propia del miniaturismo  de un cuadro de Bruhegel; la opinión que vertiera el novelista francés Michel Tournier completa el signo de algunas influencias y parecidos de familia: << Grass ha abierto con el Tambor una vía que le emparenta con la tradición de autenticidad por lo grotesco. Es la de Rabelais, de Cervantes y  de L.F. Céline>>. Un retablo recargado y de una pluralidad minuciosa que cabalga entre la novela picaresca, esperpéntica y la de aprendizaje.

En un torrente de imágenes, inquietantes y vacilonas, derivando por singulariades propias del detallismo barroco, nos sentiremos sumergidos al abrir las páginas de esta crónica fluvial de la familia del enano Oscar Matzerath, quien con su repiqueteante tambor y sus gritos rompevidrios, va a ser la luz que sirva de foco que ilumine la escena de los años visitados. Como si del génesis familiar se tratara, el narrador va a dar marcha atrás para tomar el impulso debido antes de afrontar el relato de su propia vida. El enfermero Bruno que trata con él en la institución psiquiátrica en la que está encerrado debido a un crimen que no  cometió, va a tener la buena idea de acceder a la petición del interno: quinientas hojas vírgenes…la base para la escritura está puesta, y ésta comienza titubeante a la hora de seleccionar lo que puede resultar pertinente o no . Va a llevarnos, al inicio, a una campo de patatas en donde su abuela,  de origen cachubo, trabaja sentada con sus cuatro(cinco) faldas, en aquel momento unas repentinas carreras de tres hombres van a acabar con uno de ellos bajo las faldas de la anciana, de ahí va despegar la línea familiar posterior, luego el padre-tras cambiar de personalidad para evitar a la justicia- desaparece y la abuela va a unirse a otro caballero que es de donde luego va a venir el apellido del tamborrero.

Si el muchacho va a aprender desde el instante de su nacimiento por medio del ruido nervioso y repetido de una mariposa en lucha contra una lámpara, la decisión de quedarse pequeño, como a los tres años es una decisión tomada por el propio protagonista, que arrojándose a la trampa de la tienda familiar-que su padre ha dejado abierta- va a lograr su propósito de quedarse pequeño, deforme y con dificultades de expresión; su modo de expresión va a ser su tambor de hojalata. Podría decirse que Oscar es una especie de deus ex machina, al menos en lo que hace a su propia creación, y tiene unas capacidades de discernir allá donde los demás ni las huelen que para sí quisieran los mejores sabuesos de lo social. Con el uso intermitente de la primera y la tercera persona el chiquillo va a adentrarnos en la vida anterior a su alumbramiento, y sus primeros pasos en lo que hace a la educación siempre con su tambor y su repiqueteo con el que expresa sus historias, el tambor como toma de la palabra. Se comporta el narrador como Noé quien en su arca conservase toda la fauna que en su criterio no debía desaparecer, Oscar(Grass) rescata retazos de su historia, la suya, la familiar y por extensión la de su país, para que no caigan en el olvido, y las expone al paso del muchacho que desfila con un indefectible ritmo a través de los acontecimientos que van sacudiendo el país.

Un enano pertrechado con su blanquirojo tambor va a pasear su estrambótica figura por el Danzig tomado por la bota nazi, con su furia tamborilesca que es como un grito contra la indecencia que se ha adueñado del país, posteriormente tras la derrota en la guerra vendrán los rusos…y  el redoble que no cesa. Podría así deducirse que la tarea del escritor, con este libro, es la de la pura militancia antinazi( <<Oscar se coló asimismo bajo las tribunas de los rojos y los negros, de los exploradores y de las camisas verde espinaca de los PX, de los Testigos de Jehová y de la Liga Nacionalista, de los vegetarianos y de los Jóvenes Polacos del Movimiento de la Zona Oriental…Mi obra era de destrucción>>), mas la cosa no se queda ahí sino que sus redobles también van a atronar los lugares sagrados del catolicismo de quien su madre se había hecho devota con el fin de ser perdonar por sus hombres compartidos, y otras presas. En otro orden de cosas, la obra vino a suponer una verdadera revolución en el mundo de las letras (<<la estética del Tambor ha sido para nosotros, los autores que nos reclamamos de una actividad experimental, algo insuperable>> afirma Elfriede Jelinek), por sus innovaciones lingüísticas y estilísticas y porque la temática no se ciñe al fenómeno de los años de la peste marrón sino que sirve como retrato de un Danzig en trance de ser olvidado, el de la niñez del escritor, el de sus padres y abuelos; y hasta nos las vamos a ver con la geografía, con la hidrografía(la desembocadura del Vístula), la fauna y la flora, los alimentos, de aquellas tierras que dejaron de ser Polonia para convertirse en Alemania oriental…ya desde las primeras páginas el olor de los campos y de sus patatas cocidas a la brasa van a inundar el olfato lector, y el narrador va a ir reconstruyendo el pasado, por medio del verbo(tam-tam rapataplam) del siniestro gnomo.

El verbo se mueve libre, sarcástico, dejándose llevar por un devastador  e irreverente humor  y por una concepción de la humanidad que la convierte en capaz de las mayores atrocidades y adoptando, en consecuencia, una distancia que por momentos se antoja cínica.

Gúnther Grass entregó con su primera novela, la singular crónica de medio siglo alemán vista desde lo alto de los noventa y cuatro centímetros de unos de los enanos más célebres, especie de Pulgarcito aguafiestas, de la literatura universal: Oscar Matzerath. Los redobles siguen sonando cincuenta años después. Añadiré que la traducción al castellano apareció prácticamente veinte años más tarde en la traducción realizada un año antes para una editorial mexicana, ¡ cosas de la censura !

Más adelante vinieron sus << Malos presagios >> ( 1991) en la que se llamaba a la reconciliación entre Polonia y Alemania , << El cuento largo >> ( 1995) en donde embestía sin tapujos contra la reunificación germana que Grass consideraba que podía suponer la vuelta al mito de la << gran Alemania >> con los peligros que ello acarreaba, como la historia había demostrado.; el escándalo no se dejó esperar y muchos concluyeron que el escritor no amaba a su país. Se atrevió con más todavía en << Mi siglo >> ( 1999) en donde paseaba su sagaz mirada sobre tal época con su sagaz mirada; lectura entretenida donde las hubiese.

Por último, al menos en lo que servidor como lector alcanza, un par de   conferencias recogidas bajo el potente título de << Escribir después de Auschwitz >> ( Paidos, 2010) que en cierto sentido podría ser considerado como un atinado modo de arrimarse a su obra y también como su testamento; en ellas hablaba de su oficio, y de sus relaciones con los temas que preocupaban a su país. La primera de ellas eran unas variaciones a partir de la tajante afirmación de Adorno, de que escribir poesía después de Auschwitz era una barbaridad; el escritor traza en tal escrito los principales rasgos de su trayectoria existencial desde su adolescencia hasta la actualidad, siguiendo los rasgos de su formación en el oficio de escribir. Éste se vio marcado desde sus inicios por el ambiente de posguerra, tras la pesada carga de adoctrinamiento sufrida en los centros de educación y en las filas de las juventudes de pureza aria, ambiente en el que la afirmación antes mentada suponía un peso como una losa para muchos incipientes escritores. En cierto sentido, Grass y otros de su generación-entre ellos Hans Magnus Enzensberger- escribían para desobedecer el imperativo adorniano, mal entendido-como el mismo autor señala-, de todos modos también admite como había dos condicionantes indudables que partían de Adorno: no se podía escribir después de Auschwitz como antes, ya que la humanidad había sufrido una ruptura bestial, hasta entonces jamás conocida, de ello deducía el joven Grass que no cabían posicionamientos absolutamente netos: blanco y negro, sino que se vio empujado a mantenerse en los colores intermedios entre ambos a la hora de coger la pluma…<<renuncia al color puro; prescribía el gris y sus matices infinitos. Se trataba de abjurar de las magnitudes absolutas, del blanco o negro ideológicos, de decretar la expulsión de las creencias y de instalarse sólo en la duda, que daba a todo, hasta el mismo arco iris, un matiz grisáceo>>.

Relata el escritor su maduración como escritor-en la constante <<pasadopresentefuturo>>- que coincide con una serie de acontecimientos en su país y con sus desplazamientos geográficos: de Dusseldorf a Berlín, luego París y de vuelta a Berlín en donde ya, en los sesenta, comienzan a aparecer sus novelas más celebradas (<<El tambor de hojalata>>,<< Años de perro>>…); también muestra su desplazamiento en sus obras de la centralidad alemana(Danzig ya tiene quien le escriba) a los países asiáticos desde donde se ve el viejo continente como encogido, y desde donde se complementa(Hiroshima como complemento de Auschwitz) y no esconde las influencias que están en la base de su escritura(Shakespeare, Brecht, Celan, Heine…) ni su <<hablarhablar>> a favor del SPD.

La segunda conferencia que presenta el libro está centrada en la unificación de las dos Alemanias, unión que para Grass representa un peligro de vuelta a la idea de gran Alemania que fue la capaz de emprender aquella locura genocida…y a él no le valen los supuestos argumentos que presentan un nacionalismo pulidito o el recurso a que las nuevas generaciones no vivieron aquello…bajo tales aseveraciones permanece la marca imborrable de la  macabra matanza nombrada.

Ayer, día 13, concluyó su existencia, Alemania ha perdido a un brillante e incómodo peitogrillo. Que la tierra le sea leve.

Y cuesta dar por bueno lo que dijese Epicuro de que << La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo >>…pero cuánto jode ver la muerte ajena,  cómo mueren los grandes…y que solos nos dejan a los vivos.

Donostia a 13 de abril

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