Empujando la barraca

49

R a í c e s

Preocupa la suerte de la raíz a manos de esos tiranos, pero yo canto que es una buena forma de llorar, y cuando comunicamos a solas tengo que decir la verdad, que bastante sufrieron cuando el abanico de sus vidas fue roto por la mitad, ellas que amaban tanto la patria. . .

Primero fueron los avisos a forma de pequeños aullidos, se impusieron los impulsos y tras ellos el primer bostezo profundo al mundo, así lo abracé desde que empecé a asomar por la puerta. Un ser entrañable me acogió. Momento clave que la naturaleza determina, resultado del ser o no ser, acuerdo colectivo gracias a esa carga de energía positiva. De súbito llegó el pulso, la vibración logró el ritmo con acento en la palabra gente, la correlación de fuerzas (diferentes voces y energía) conectó conmigo entrelazando la unión y en actos las potencialidades. Nada fácil dilucidar de forma consciente mi responsabilidad, el límite del disfrute, ante tamaña aventura: Echale pa`lante “morena” que ya llega!. Y, mismo ahí, fue que salí; aprendimos juntas la forma de no deshacernos de la red de los abrazos tejidos de forma lenta y constructiva, que como tela de araña avanza en el compromiso.

Y se lo digo de la única forma que toma sentido la confesión en el diálogo:

estoy a éste lado de las cosas; así es, sinceramente, como yo vivo desde que se fueron, ya una eternidad. La verdad, siempre la verdad. La mentira hiede, no forma parte de nuestros campos de girasoles, por eso el viento está a nuestro favor. Cara abierta a la vida, la sonrisa. Los malos gobiernos de la patria son la cara embadurnada de odio, tristeza que materializa sobre la cara oculta a la alegría que representa nuestra historia. Ellas esperan la hora de la cita que transmitirán mis gestos, para enarbolar juntas la bandera de independencia, que es como trigo y maíz, aliento!, sinónimo de pan por alimento y ante la propia oscura neblina nos besaremos a escondidas.

Ya, yo me siento gigante porque he sabido crecer como gente, la historia que llevo dentro como testigo alimenta cosechas, desplomando el muro de la noche que nos imponen y que de forma perversa dicen, que la mató el tiempo y la ausencia a mi madre, es decir a patria, pero bien sabemos nosotr@s llorar cuando nadie que no es nuestro nos ve, y aunque estén lejos, sabemos sentir y llevar a flote en la piel que es la de ell@s>, para revivir juntos hazañas heroicas, forma profunda de vivir patria.

 

Ella, la que llamamos madre, fue ante todo gente después mujer, y luego se ganó el apelativo patria, además de madre. Me nació donde pudo pero no donde quiso, nada es fácil!, pero eso sí, agua, todo agua, soy consciente de nadar bien; mi equilibrio sobre una de las notas de la escala musical situada en la inmensidad del espacio SOL, su voz alumbra mi vida. Eso lo dicen las estrellitas con las que converso cada noche, que es por ello que tanto nos parecemos. Y, yo por el contrario lo que pienso, es que ella se parecía a su mamá tanto como yo a la llamada “morena” que ese fue en verdad su nombre aparte de guerrillera; aunque medie por medio el mar y nos separe la luz del día, pues nueve meses son un mundo sensorial intensivo fascinante que nadie puede matar y obligarte a engullir así como así, ja!, pobre de los que olviden! ! Nunca lograrán alcanzar la nota SOL para abrigar sus retoños, nunca! ! Porque entre palma y palma lejos del alivio, irán palmándola, y la cama les quedará así bien ancha, la soledad será la frazada a forma de entierro.

Fue la de ella ternura de madre y de mujer fíjense como son las cosas, y eso no se compra ni se vende. De esa manera es mi empeño, entre luz que me alumbra y el calor que me envían como se habló de ella, y de su amado que lo fue el que llamamos padre, partícipe de la creación que a tiempo temprano el mío también se fue, pero yo con ellos ahí, como si volvieran sigo para que nadie quede atrás; codo con codo, construyendo una lección, que es como decir toda una vida para asumir una noción de su empeño contra uniformes y trajes traicioneros. Algún día caerán! !, les prometí. Y, ellos me dijeron: VOLVEREMOS! ! ! Ya yo les estoy viendo.

 

Mi madre es patria, de eso no hay duda, desde ese rayo de luz camino. . .

Cuando yo desembarqué, pedí permiso al tiempo que todo lo engulle, en él otros nacieron también; trato de que nos reconozcamos, incluyo a los que habitan entre la tierra fecunda. Me puse en camino buscando rayos de luz. Lo de llegar al mundo, lo hice gracias a la ráfaga de seda que despego mi cuerpo de la que llamamos madre. Ella, la mía, no vio nunca a la suya pero la sintió cuando estuvo dentro de su túnel, y ese gusto lo disfrutó hasta segunditos antes de ella desaparecer a los encuentros de la esperanza, que llevamos dentro del inconsciente hacia la boca del otro que también llaman túnel, pero que no va directo en posición a la luz de los rayos del sol, sino de la tierra que ya señalé como fecunda, y te acoge como el mar cuando la luz de los ojos se apaga. La añoro tanto, a mi madre quiero decir, como ella a la suya. Porque para educar en los sentimientos nada como una madre que lucha por la patria de sus hijos. Ésta, mi madre, veneró como a una “santa” a la suya, más alta que el propio Aconcagua hasta ese día que se fue con ella y otros llegaremos después.

Yo era una personita cuando aquello.

Con ganas, muchas ganas de jugar a las verdades, y me contara historias que de seguro ella sabía, aunque ya yo con el tiempo, las voy descifrando porque del mismo árbol nació esta astilla que ya se presentó a ustedes dentro de la porción de flujo que da la vida. Su quietud, la de ambas es permanente en la historia. Ansían mi liberación como mujer, eso lo sé porque así quiero saberlo, las digo: tranquilas, venceremos! Porque yo se que ellas, estén donde estén, siguen riendo mis ocurrencias.

 

NOTA

El escenario que predispusieron para los exiliados secuestrados en campos de concentración, fue de una injusticia muy grande por aplicar la violencia a cambio de ternura. Por eso que mi mamá nunca olvidó la barriguita de hambre que alumbró su vida. Torturaron y mataron lo más humilde, lo más culto del pueblo por consciente entre los que se encontraban los que más ellas querían.

Eso es una cosa muy mala para la avaricia del despotismo imperial, eso de ser consciente, quiero decir. . . Las potencias intentaban hacerse con la economía de los desarmados del instinto bélico como forma de poder y vida. Así anduvieron de la ceca a la meca, repartidos por el mundo amando tanto la patria!, que es una forma de decir tierra o terruño, y para ponerle “fin” a su odio, ya que aunque les tuvieran enjaulados en campos de concentración, esos ‘manicomios’ patrimonio del nazismo, seguían siendo peligrosos para las potencias. Querían sepultarlos! ! ! Les utilizaron para trabajos forzados, por un plato de agua con arena y guerra, muriendo de todo. Y, defendieron la independencia de quién les negó la entrada a la civilización! ! C a n a l l a s ! ! T i r a n o s ! ! ! Por eso no hay extensión más grande que su herida que es la mía misma que dispara contra los que les negaron la vida. La vida que da sentido al esfuerzo sobre el trabajo, sobre el respeto, sobre el abrazo: V I D A.

La mirada, el ánimo, y la tierra lloran. Yo beso las más de las hermosas calaveras. Y, lanzando su grito de sangre contra las democracias de Occidente. Porque eso de llamarse democracia, y aliarse con el crimen es una cosa bien fea. Despreciados por cobardes irán a la hoguera, a la hoguera! !, por ser aún más cobardes que la propia cobardía en brazos de un desconocido; sin amparo, sin perjuicios, nunca tendrá refugio el desprecio que combate el sueño en la piel de los exponentes de esas trincheras.

Luz de mi vida. . .

Hilo que conduce hacia lo que hoy soy, porque siguen siendo llama de la misma hoguera. Camino, base hacia otros cauces ardorosos de lucha antifascista, bandera de enamorados fundidores, nada para mi todo para todos, como un@ sólo. El que mire hacia otro lado se delatará no hay vuelta, todo es camino.

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)