Elecciones Municipales en Catalunya: La CUP y las candidaturas alternativas, un fuerte retroceso (Cast/cat)

Por Lucha Internacionalista

Han caído candidaturas como las A.E. Cornellà con 1.344 votos, que se queda fuera del ayuntamiento, o el A.E. de L’ Hospitalet, que también queda fuera, como la CUP y ni sumando los votos de las dos candidaturas mantendrían el regidor tenían, o retrocesos como Tots Fem Badia que pasa del 24 al 20% pero ve,como, de haber tenido la alcaldía ahora, el PSC saca mayoría absoluta. Ripollet –con Ara Decidim Ripollet- ha sido la excepción para las CAV, como Berga para la CUP.

En el caso de las CUP, pero, el problema va más allá. Con similares niveles de participación, del 65%, se obtienen 177.330 votos, perdiendo 45.000 de los del 2015, pero bajando a la mitad en porcentaje: de 7,46% de los votos emitidos al 4,8%. Y del 2015 al 2019, ha habido el 1-O, la aplicación del 155… y ha hecho política en el Parlamento, es decir que no tenía porque encontrar las limitaciones que tiene todo proyecto estrictamente municipalista. Tanto en la lucha con el estado, como en el eje derecha/izquierda podía y tenía obligación de dar la batalla.

De hecho los resultados son una enmienda al proyecto político de la CUP, que decidió cerrarse a toda intervención política (ni europeas, ni generales) que no fuera “concentrarnos en las próximas municipales” porque –se dijo- somos esencialmente esto, municipalistas. Así se afirmó y así se negó el debate a organizaciones que estábamos trabajando con la CUP-CC (ya no hacían falta ni Grupos de Acción Parlamentaria donde discutir). De hecho, se quería encerrar dentro de la organización una crisis interna que saltaba por la ventana –y de malas maneras- a la primera de cambio, cuando Poble Lliure se presentaba a las generales con Front Republicà. Más tarde cuando, tres candidaturas impulsadas desde la CUP se añadían a los recuentos supramunicipales de ERC, como son Badalona primero, y Argentona, Borges Blancas y El Vendrell después, en lugar de los propios, incumpliendo los acuerdos de la asamblea nacional.

Así, no se dio la batalla para salir a encabezar la lucha contra el estado, denunciando la traición de ERC y JxCat, cuando en los CDRs se empezaba a hacer balance de hacia donde nos había llevado la dirección de Puigdemont y Junqueras… Las encuestas reflejaban esta situación y daban un crecimiento fuerte de la CUP-CC. Hoy, ERC y Puigdemont recuperan –con pesos cambiados- su papel central de dirección política del proceso. Tampoco se quiso encabezar una candidatura por la doble ruptura a nivel estatal a las europeas que además de fortalecer la lucha catalana uniéndola a nivel estatal con la republicana, habría potenciado la unidad de los pueblos y también aquí a nivel del cinturón industrial. En las elecciones generales españolas tampoco hubo candidatura de la CUP para enfrentar la extrema derecha y el PSOE, entonces se dijo que la campaña se haría en la calle y tampoco fue así. Y los espacios políticos que se han ganado, si no se defienden, se pierden. La CUP se ha auto-condenado a la irrelevancia.

Y el mayor retroceso es en las grandes ciudades y al cinturón industrial. Aunque mantiene los 2 regidores a Tarragona, y con la coalición de Ganem Girona llega a 6 regidores –lejos de la ambición de disputar la alcaldía a Madrenes-, la tónica es terrible. Se pierden Barcelona y Lleida; en Sabadell, después de cogobernar, La Crida se queda con 10.737 votos, pierde uno de los 4 regidores que tenía, y el PSC recupera la alcaldía; en Badalona, la CUP había participado en el ayuntamiento desde Badalona en común y Dolors Sabater ahora con ERC ha sumado algo menos que la suma de las dos fuerzas y se queda con 7 regidores, ante los 11 de Albiol; en Montcada i Reixac, la CUP pierde el regidor; Ganem Cerdanyola (donde estaba la CUP) pierde la alcaldía; en Sant Cugat, pierde el 12% y pasa a 3 regidores; en Terrassa, pierde el regidor que tenía. Es gravísimo el batacazo en Santa Coloma de Gramenet, donde Som Gramenet pasa de ser segunda fuerza con 7.852 votos y 6 regidores a quedar fuera del consistorio con 2.244 votos (pierde más del 70% de los votos!).  Al conjunto del Baix Llobregat la caída ha sido: Esparreguera, pasa de 5 a 2; Molins de Rei de 4 regidores a 3; Gent de Sant Boi de Llobregat pierde los 2 regidores; también pierde el regidor que tenía en Esplugues…

Si débil era ya la inserción en el cinturón industrial, los abandonos políticos, se pagan, y más en este espacio que no es el de confort de las CUP. Porque tampoco se hizo política impulsando el contenido social, hacia la clase obrera, sacándole los colores a la política económica de ERC desde el Gobierno de la Generalitat, ni como un eje de trabajo o ni siquiera en la propaganda electoral. Y nos preocupa enormemente, cuando el balance que hace Eulàlia Reguant en nombre del secretariado nacional es muy poco autocrítico, pasando la culpa a la gente de un lado, y del otro a misteriosas “recentralizaciones”: «El país ha votado el no cambio»… «La CUP ha tenido unos buenos resultados en todo el país, salvo la corona metropolitana – ¿Lleida?, ¿¿¿Figueres??? -, y aquí tenemos que aprender de los aciertos y de los errores porque, es una zona donde entendemos que existe una recentralización de poder» (Ara, 30/05/2019). El país no ha tenido en un referente a la izquierda y la CUP no ha intentado serlo; y no hay ningún recentralización. Lo que hay es la reconstrucción del PSC y la entrada con fuerza de ERC en un espacio, los barrios obreros, donde la CUP no ha tratado de construirse y aportar propuestas. Y no, de aquí no se puede concluir que los resultados «afecta las tesis rupturistas que defienden la CUP y otra gente», porque dicho en toda esta lógica, es volver a esconder que en octubre del 2017 hubo una traición –con nombres y apellidos, de ERC y JxC-, en base a la cual se quiere borrar la 1O y lo 3O que significaban ruptura para imponer la reforma pactada que quiere la burguesía catalana y la IBEX 35.

Y este cinturón industrial que la CUP ningunea, será la garantía de un camino a la independencia o no será. Lo venimos repitiendo hace mucho de tiempo, que sin la clase obrera, no habrá República. Esto es un hecho objetivo que nos tendría que marcar a hierro para hacer política si queremos responder honestamente a las dos cuestiones. Pero, además, ahora, esto se evidencia con los resultados en la mano.

Algunos pensaban que había que recorrer una parte del camino con la burguesía para llegar a la independencia, y después ya vendrían las cuestiones sociales… repetimos mil veces que no seria nunca así. Ya Escocia en su día lo había demostrado: fue una sorpresa por los analistas que esperaban que la burguesa y nacionalista Edimburgo encabezara el Sí en el referéndum, y que en su lugar, mientras la burguesía corría al calor de la corona, fue el voto obrero de Glasgow quién se posicionó por el sí, un voto con un perfil de la “mujer, de clase obrera, menor de 40 años y que en 2011 había votado laborista” (Escocia lecciones y debates, Nov. 2014: http://www.luchainternacionalista.org/spip.php?article2375 ).

Hoy, en los barrios de Barcelona, los analistas han empezado a detectar un proceso parecido. En los barrios donde la renta duplica la media de la ciudad, los índices independentistas se han hundido en cuatro años: así a Tres Torres, el apoyo ha caído 15 puntos, quedando en un 36%; o en Pedralbes, con 13 puntos menos: son votos que pasan de la antigua CiU a Valls-C’s.

Así, de los 73 barrios que forman Barcelona, los primeros 24 donde más creció el voto independentista están por debajo de la renta mediana de la ciudad. El récord lo ostenta Barón de Viver, donde la renta mediana familiar está situada por debajo de los 15.000 euros brutos anuales, donde el independentismo sube 8,7 puntos. Lo siguen la Barceloneta (+8 puntos), la Marina del Prat Vermell (+8) o los barrios que levantó la migración del final del franquismo a Nuevo Barrios, como la Trinidad Nueva (+6,6 ) o Canyelles (+5,4).

Y esto que empezó a aparecer a las elecciones del 21D, las del 155, con el que se denominó “el voto Rufian”, hoy consolida el adelanto de ERC. Y la CUP no lo ha aprovechado.

La crisis interna a la CUP-CC no está resuelta y tampoco se cerrará negando los marcos democráticos de debate, ni enroscándose sobre el propio ombligo como hacen temer consideraciones como las de que “exdiputados vuelvan a liderar la lista de la CUP a las próximas elecciones en el Parlamento” (Ara mencionado). Y en cuanto a los contenidos, es doloroso ver los estragos de una política que creía que podía abandonar la política general, sin debilitar el municipalismo: una cosa va de la mano de la otra, y es cada vez más imperioso corregir el rumbo, porque hay que construir una alternativa republicana y de clase. En esta tarea seguiremos apostando porqué las CUP sean el marco base.

CUP-Cambiamos BCN

La CUP pierde la representación a Barcelona, donde pasa de 51.889 votos a 29.335, y pierde el 43% de los apoyos y los regidores que tenía. Obviamente, el BCAP-PRIMARIAS de Graupera, toma un espacio de 28.230 votos (3,74%) que puede afectar la CUP, pero no exclusivamente. La CUP pierde a todos los distritos, pero con más fuerza en aquellos donde tenía más porcentaje de apoyos (Gracia, Eixample y Ciutat Vella).

2019 2015

San Martín: 4.211; 3,80% 6.937; 6,82% -2.726 -3,02%

San Andreu: 2.800; 3,81% 5.116; 7,54% -2.316 -3,73%

Nueve Barrios: 1.783; 2,60% 2.812; 4,23% -1.029 -1,63%

Huerta-Guinardó 3.625; 4,48% 5.949; 8,00% -2.324 -3,52%

Gracia 3.836; 6,16% 6.709; 11,67% -2.873 -5,51%

Sarriá-Sant Gervasi 1.839; 2,35% 3.541; 5,02% -1.702 -2,67%

Las Cortes 1.203; 2,70% 2.377; 5,80% -1.174 -3,1%

Sants-Montjuic 3.636; 4,51% 6.300; 8,43% -2.664 -3,92%

Eixample 5.258; 4,07% 10.025 ; 8,34% -4.767 -4,27%

Ciutat Vella 1.144; 4,44% 2.123; 8,52% -979 -4,08%

Totales 29.335 3,89 51.889 7,42% -22.554 -3,53%

La campaña la hemos vivido de cerca porque teníamos compañeras en las listas y desde Lucha Internacionalista hemos participado en actas, piquetes, pegadas de carteles, etc.

A nivel político, ya nuestro análisis es el mismo del que hemos dicho para la CUP, pero además aquí, como que nos invitaron a participar en alguna Mesa política de campaña, ya señalamos que nos parecía que faltaba un eje central laboral dirigido a las trabajadoras. Nos dijeron que esto era transversal y que ya veríamos que saldría en todas partes.

No fue así, al contrario, hay una dualidad que esconde una dura realidad. En las plazas, en los actos, sí que escuchas que los y las compañeras hablan de clase obrera o de trabajadoras, pero la voz que llega a las casas, la propaganda o la del debate de TV3, allá ni la clase obrera, ni las trabajadoras, se encuentran: al tríptico que llegó a los buzones, se habla de “vecinas” del principio al final, en un elegido vocabulario femenino sí, pero desclasado también.

Se hicieron muchísimos actos, que hacían ir a las compañeras constantemente por barrios y plazas, pero la mayoría, empezando por el de inicio, el central y el de final de campaña, fueron flojos, de consumo interno, para la propia militancia, donde sí que se hablaba de trabajadoras, porque también era lo que se quería escuchar, pero sin un plan determinado para atraer a la gente de fuera.

El discurso que teñía el mensaje de campaña se limitaba a decir que la CUP presionaría a la izquierda ERC o los Comunes, en ninguna parte se presentaba como una alternativa de clase. Y en un marco polarizado y por tanto difícil, solo falta que la línea que se dibuje por la táctica concreta sea ofrecerse como “grupo de presión” para que gire a izquierda sea Colau o ERC, es decir potenciar todavía más la polarización, obviamente a expensas de disolverse como alternativa. Es lo que se ha hecho a Barcelona: exactamente el mismo que Pablo Iglesias con Sánchez. El resultado, por más esfuerzo militante que se invierta, es imposible de compensar el retroceso.

Lucha Internacionalista

4 de junio de 2019

Eleccions municipals a Catalunya : La CUP i les candidatures alternatives, un fort retrocés

En el foc creuat entre l’estat/Catalunya i dreta/esquerra que deixaven molt en segon terme les qüestions quotidianes, les opcions municipalistes han patit un fort retrocés. Han caigut candidatures com les AE Cornellà amb 1.344 vots, que es queda fora de l’ajuntament, o l’AE de L’Hospitalet, que també queda fora, com la CUP i ni sumant els vots de les dues candidatures mantindrien el regidor tenien, o retrocessos com Tots Fem Badia que passa del 24 al 20% però veu com, d’haver tingut l’alcaldia ara el PSC treu majoria absoluta. Ripollet –amb Ara Decidim Ripollet- ha estat l’excepció per a les CAV, com Berga per a la CUP.

En el cas de les CUP, però, el problema va més enllà. Amb similars nivells de participació, del 65%, s’obtenen 177.330 vots, perdent 45.000 dels del 2015, però baixant a la meitat en percentatge: de 7,46% dels vots emesos al 4,8%. I del 2015 al 2019, hi ha hagut l’1-O, l’aplicació del 155… i ha fet política en el Parlament, és a dir que no tenia perquè topar-se amb les limitacions que té tot projecte estrictament municipalista. Tant en la lluita amb l’estat, com en l’eix dreta/esquerra podia i tenia obligació de donar la batalla.

De fet els resultats són una esmena al projecte polític de la CUP, que va decidir tancar-se a tota intervenció política (ni europees, ni generals) que no fos “concentrar-nos en les properes municipals” perquè –es va dir- som essencialment això, municipalistes. Així es va afirmar i així es va negar el debat a organitzacions que estàvem treballant amb la CUP-CC (ja no calien ni Grups d’Acció Parlamentària on discutir). De fet, es volia tancar portes en dins de l’organització una crisi interna que saltava per la finestra –i de males maneres- a la primera de canvi, quan Poble Lliure es presentava a les generals amb Front Republicà. Més tard quan, tres candidatures impulsades des de la CUP s’afegien als recomptes supramunicipals d’ERC, com són Badalona primer, i Argentona, Borges Blanques i El Vendrell després, en lloc dels propis, incomplint els acords de l’assemblea nacional.

Així, no es va donar la batalla sortint a encapçalar la lluita contra l’estat, denunciant la traïció d’ERC i JxCat, quan als CDRs es començava a fer balanç de cap a on ens havia portat la direcció de Puigdemont i Junqueras… Les enquestes reflectien aquesta situació i donaven un creixement fort de la CUP-CC. Avui, ERC i Puigdemont recuperen –amb pesos canviats- el seu paper central de direcció política del procés. Tampoc es va voler encapçalar una candidatura per la doble ruptura a nivell estatal a les europees que a més d’enfortir la lluita catalana enxarxant-la a l’estat amb la republicana, hauria potenciat la unitat de pobles i també aquí a nivell de cinturó industrial. A les eleccions generals espanyoles tampoc hi va haver candidatura de la CUP per enfrontar l’extrema dreta i el PSOE, aleshores es va dir que la campanya es faria al carrer, i tampoc no va ser així. I els espais polítics que s’han guanyat, si no es defensen, es perden. La CUP s’ha auto-condemnat a la irrellevància.

I el major retrocés és a les grans ciutats i al cinturó industrial. Encara que manté els 2 regidors a Tarragona, i amb la coalició de Guanyem Girona arriba a 6 regidors –lluny de l’ambició de disputar l’alcaldia a Madrenes-, la tònica és terrible. Es perden Barcelona i Lleida; a Sabadell, després de cogovernar, la Crida es queda amb 10.737 vots, perd un dels 4 regidors que tenia, i el PSC recupera l’alcaldia; a Badalona, la CUP havia participat de l’ajuntament des de Badalona en Comú i Dolors Sabater ara amb ERC ha sumat una mica menys que la suma de les dues forces i es queda amb 7 regidors, davant dels 11 d’Albiol; a Montcada i Reixac, la CUP perd el regidor; Guanyem Cerdanyola (on estava la CUP) perd l’alcaldia; a Sant Cugat, perd el 12% i passa a 3 regidors; a Terrassa, perd el regidor que tenia. És gravíssima la patacada a Santa Coloma de Gramenet, on Som Gramenet passa de ser segona força amb 7.852 vots i 6 regidors a quedar fora del consistori amb 2.244 vots (perd més del 70% dels vots!).  Al conjunt del Baix Llobreat la caiguda ha estat general: Esparreguera, passa de 5 a 2; Molins de Rei de 4 regidors a 3; Gent de Sant Boi de Llobregat perd els 2 regidors; també perd el regidor que tenia a Esplugues…

Si dèbil era ja la inserció en el cinturó industrial, els abandonaments polítics, es paguen, i més en aquest espai que no és el de confort de les CUP. Perquè tampoc es va fer política impulsant el contingut social, cap a la classe obrera, traient-li els colors a la política econòmica d’ERC des del Govern de la Generalitat, ni com un eix de treball o ni tan sols en la propaganda electoral. I ens preocupa enormement, quan el balanç que fa Eulàlia Reguant en nom del secretariat nacional és molt poc autocrític, passant la culpa a la gent d’un cantó, i de l’altre a misterioses “recentralitzacions”: «El país ha votat el no canvi»… «La CUP ha tingut uns bons resultats arreu del país, llevat de la corona metropolitana –Lleida?, Figueres???-, i aquí hem d’aprendre dels encerts i dels errors perquè, és una zona on entenem que existeix una recentralització de poder» (Ara, 30/05/2019). El país no ha tingut referent a l’esquerra, i la CUP no ha intentat ser-ho; i no hi ha cap recentralització. El que hi ha és la reconstrucció del PSC i l’entrada amb força d’ERC en un espai, els barris obrers, on la CUP no ha tractat de construir-se i aportar propostes. I no, d’aquí no es pot concloure que els resultats «afecta les tesis rupturistes que defensen la CUP i altra gent», perquè dit en tota aquesta lògica, és tornar a amagar que a l’octubre del 2017 hi va haver una traïció –amb noms i cognoms, d’ERC i JxC-, en base a la qual es vol esborrar l’1O i el 3O que deien ruptura per imposar la reforma pactada que vol la burgesia catalana i l’IBEX 35.

I aquest cinturó industrial que la CUP menysté, serà la garantia d’un camí a la independència o no serà. Ho venim repetint fa molt de temps, que sense la classe obrera, no hi haurà República. Això és un fet objectiu que ens hauria de marcar a ferro per fer política si volem respondre honestament a les dues qüestions. Però, a més, ara, això s’evidencia amb els resultats a la mà.

Alguns pensaven que calia recórrer una part del camí amb la burgesia per arribar a la independència, i després ja vindrien les qüestions socials… vam repetir mil vegades que no seria mai així. Ja Escòcia en el seu dia ho havia demostrat: va ser una sorpresa pels analistes que esperaven que la burgesa i nacionalista Edimburg encapçales el Sí en el referèndum, i que en el seu lloc, mentre la burgesia corria a l’escalf de la corona, va ser el vot obrer de Glasgow qui s’havia acabat posicionant pel sí, un vot amb un perfil de la “dona, de classe obrera, menor de 40 anys i que a 2011 havia votat laborista” (Escòcia lliçons i debats, Nov. 2014: http://www.luchainternacionalista.org/spip.php?article2375).

Avui, als barris de Barcelona, els analistes han començat a detectar un procés semblant. Als barris on la renda duplica la mitjana de la ciutat, els índexs independentistes s’han enfonsat en quatre anys: així a Tres Torres, el suport ha caigut 15 punts, quedant en un 36%; o a Pedralbes, amb 13 punts menys: són vots que passen de l’antiga CiU a Valls-C’s.

Així, dels 73 barris que formen Barcelona, els primers 24 on més va créixer el vot independentista estan per sota de la renda mitjana de la ciutat. El rècord l’ostenta el Baró de Viver, on la renda mitjana familiar està situada per sota dels 15.000 euros bruts anuals, on l’independentisme puja 8,7 punts. El segueixen la Barceloneta (+8 punts), la Marina del Prat Vermell (+8) o els barris que va aixecar la migració del final del franquisme a Nou Barris, com la Trinitat Nova (+6,6 ) o Canyelles (+5,4).

I això que va començar a aparèixer a les eleccions del 21D, les del 155, amb el que es va anomenar “el vot Rufian”, avui consolida l’avenç d’ERC. I la CUP no ho ha aprofitat.

La crisi interna a la CUP-CC no està resolta i tampoc no es tancarà negant els marcs democràtics de debat, ni enroscant-se sobre el propi melic com fan témer consideracions com les de que exdiputats tornin a liderar la llista de la CUP a les pròximes eleccions al Parlament(Ara esmentat). I pel que fa als continguts, és dolorós veure els estralls d’una política que creia que podia abandonar la política general, sense debilitar el municipalisme: una cosa va de la mà de l’altra, i és cada cop més imperiós corregir el rumb, perquè cal construir una alternativa republicana i de classe. En aquesta tasca seguirem apostant perquè les CUP siguin el marc base.

CUP-Capgirem BCN

La CUP perd la representació a Barcelona, on passa de 51.889 vots a 29.335, i perd el 43% dels suports i els regidors que tenia. Òbviament, el BCAP-PRIMÀRIES de Graupera, pren un espai de 28.230 vots (3,74%) que pot afectar la CUP, però no exclusivament. La CUP perd a tots els districtes, però amb més força en aquells on tenia més percentatge de suports (Gràcia, Eixample i Ciutat Vella).

2019 2015

Sant Martí: 4.211; 3,80% 6.937; 6,82% -2.726 -3,02%

Sant Andreu: 2.800; 3,81% 5.116; 7,54% -2.316 -3,73%

Nou Barris: 1.783; 2,60% 2.812; 4,23% -1.029 -1,63%

Horta-Guinardó 3.625; 4,48% 5.949; 8,00% -2.324 -3,52%

Gràcia 3.836; 6,16% 6.709; 11,67% -2.873 -5,51%

Sarrià-Sant Gervasi 1.839; 2,35% 3.541; 5,02% -1.702 -2,67%

Les Corts 1.203; 2,70% 2.377; 5,80% -1.174 -3,1%

Sants-Montjuic 3.636; 4,51% 6.300; 8,43% -2.664 -3,92%

Eixample 5.258; 4,07% 10.025 ; 8,34% -4.767 -4,27%

Ciutat Vella 1.144; 4,44% 2.123; 8,52% -979 -4,08%

Totals 29.335 3,8 51.889 7,42% -22.554 -3,53%

La campanya l’hem viscut de prop perquè hi teníem companyes a les llistes i des de Lluita Internacionalista hem participat en actes, piquets, encartellades, etc.

A nivell polític és el general que hem dit per a la CUP, però a més aquí, com que van convidar-nos a participar en alguna Mesa política de campanya, ja allà vam assenyalar que ens semblava que faltava un eix central laboral dirigit a les treballadores. Ens van dir que això era transversal i que ja veuríem que sortiria a tot arreu.

No va ser així, al contrari, hi ha una dualitat que amaga una dura realitat. A les places, als actes, sí que escoltes que els i les companyes parlen de classe obrera o de treballadores, però la veu que arriba a les cases, la propaganda o la del debat de TV3, allà ni la classe obrera, ni les treballadores, s’hi troben: al tríptic que arriba a les bústies, es parla de “veïnes” del principi al final, en un triat vocabulari femení sí, però desclassat també.

D’actes se’n van fer moltíssims, que feien anar a les companyes, com un gira-gira, per barris i places, però la majoria, començant pel d’inici, central i el final de campanya, fluixos, de consum intern, per la pròpia militància, on sí que es parlava de treballadores, perquè també era el que es volia escoltar, però sense un pla determinat per arrossegar al de fora.

El discurs que tenyia el missatge de campanya es limitava a dir que la CUP pressionaria a l’esquerra ERC o els Comuns, enlloc de presentar-se com una alternativa de classe. I en un marc polaritzat i per tant difícil, només falta que la línia que es dibuixi per la tàctica concreta sigui oferir-se com a “grup de pressió” per a que giri a esquerra sigui Colau o ERC, és a dir potenciar encara més la polarització, òbviament a costa de dissoldre’s com a alternativa. És el que s’ha fet a Barcelona: exactament el mateix que Pablo Iglesias amb Sánchez. El resultat, per més esforç militant que s’hi posi, és impossible de compensar.

Lluita Internacionalista

4 de Juny de 2019

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