Publicado en: 1 octubre, 2015

Elecciones en Cataluña. Independentistas, españolistas y reformistas

Por Antonio Liz

Los tres bloques políticos en la Cataluña actual

Por Antonio Liz

Las elecciones en Cataluña del domingo 27 de septiembre fueron autonómicas en la forma y plebiscitarias en la realidad. De que la mayoría de la sociedad catalana lo entendió así nos lo indica la alta participación electoral, que fue del 77,44% del censo.

Son tres los grandes bloques en los que podemos dividir a las organizaciones políticas que han obtenido diputados, el bloque independentista, el españolista y el reformista.

El bloque independentista obtuvo 1.957.348 votos, el 47,74%, y 72 diputados. El bloque españolista 1.6058.563 votos, el 39.17%, y 52 diputados. Por último, el bloque reformista consiguió 366.375 votos, el 8,94%, y 11 escaños.

El bloque independentista está compuesto por Junts pel Sí (CDC, ERC y colectivos independentistas de carácter político-cultural) y la CUP. No es un bloque político homogéneo porque la Candidatura d´Unitat Popular, 10 diputados, es una organización de izquierdas y anticapitalistas mientras que Junts pel Sí, 62 diputados, está formado políticamente por Convergència Democràtica de Catalunya, que es una organización netamente conservadora, y por Esquerra Republicana de Catalunya, partido en origen republicano de izquierdas pero que hoy lo podemos situar en el centro-derecha por el nulo papel que le da a la cuestión social. En la web de Junts pel Sí se afirma que son “la candidatura de la sociedad civil, con el apoyo de Convergencia Democrática de Cataluña y ERC para ganar las elecciones plebiscitarias del 27S y así construir un nuevo país que mejore la vida de las personas. Queremos alcanzar la plena soberanía. Disponer de las herramientas de los estados para ponerlas al servicio de todos los ciudadanos”. Lo cierto es que CDC ha aplicado con rigor desde el gobierno de la Generalitat los recortes sociales al mismo tiempo que ha sabido recoger el legítimo derecho a ejercer la autodeterminación que siente una gran parte del pueblo de Cataluña pero canalizando ese hondo sentir independentista a través de una salida negociada con el gobierno estatal.

El bloque españolista está formado por Ciutadans, el PSC y el PP. Son furibundos españolistas Ciutadans y el PP, siendo el PSC su vertiente más moderada ya que estaría dispuesto a llegar a un Estado cuasi federal. El PP y el PSC (la rama del PSOE en Cataluña) son las dos patas fundamentales hoy del Régimen del 78 mientras que Ciudadanos es una organización política relativamente nueva que ha tenido un importante incremento en relación a las pasadas elecciones autonómicas. Se presentan con un formal perfil reformista pero son en realidad la nueva generación de los políticos conservadores españolistas, el potencial recambio del PP.

El bloque reformista lo representa Catalunya sí que es Pot, una amalgama política de Podemos, de Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa, EQUO e independientes. Han dejado en el camino al Proceso Constituyente, que sería la izquierda del reformismo en Cataluña. Está muy por detrás de Ciutadans, 25 diputados, por detrás del PSC, 16 diputados, y sólo empata a diputados con el PP, 11 escaños, el último de la cola del bloque españolista. Así, se puede decir que es el gran derrotado de estos comicios dadas las expectativas que tenía y a que todo lo fían a los resultados electorales.

El bloque independentista ganó en casi todos los municipios de Cataluña y tiene una holgada mayoría en las provincias de Girona, Lleida y Tarragona mientras que en la provincia de Barcelona obtuvo 39 diputados por 37 del bloque españolista y 9 de los reformistas.

El tiempo político que se abre ahora en Cataluña va a ser muy complicado porque la parte mayor del bloque independentista, Junts pel Sí, no va a ir ahora mismo a una declaración unilateral de independencia porque su estrategia es negociar con un nuevo gobierno estatal surgido de las elecciones de diciembre. Ahora bien, esta estrategia pactista les puede fallar del todo si en diciembre el gobierno que salga de las elecciones fuera PSOE-Ciudadanos y no PSOE-Podemos, y no digamos si fuera PP-Ciudadanos. Al mismo tiempo, para que en Cataluña Junts pel Sí forme gobierno hace falta que tenga el apoyo de la CUP, que sí está de acuerdo con una declaración unilateral de independencia. Hasta ahora la CUP ha estado subordinada a la hoja de ruta que ha marcado Artur Mas, el líder de CDC.

Las implicaciones de las elecciones en Cataluña son muchas para la política estatal. Ante las elecciones legislativas de diciembre Ciudadanos sale reforzado en el campo del reformismo estatal mientras Podemos se debilita. Tanto es así que cabe la posibilidad que sea Ciudadanos el que tenga la llave del gobierno central, formándolo o bien con el PSOE o bien con el PP.

Lo que queda en evidencia con las elecciones en Cataluña es que el reformismo de “izquierdas” no va a jugar ningún papel central. A lo máximo que ahora puede aspirar Podemos es a formar un gobierno en Madrid con el PSOE pero, claro está, con el PSOE al timón del gobierno y marcando este la pauta por lo que no sólo estarían en un gobierno con un partido de la “casta” sino subordinados a él. Y esto, insistimos, en el mejor de los casos para Podemos. La catástrofe estratégica del reformismo de “izquierdas” en el Estado español es ya una evidencia. Ya hemos visto todo lo que da de sí el reformismo en Grecia –¡y con Syriza comandando el gobierno!- por lo que no es muy difícil deducir lo que haría Podemos en un gobierno con el PSOE, terminar de tirar por la borda todas las esperanzas de cambio que generó. Si el declive electoral de Podemos se escenificara ya en diciembre asistiríamos a la apertura de un debate en la izquierda social española.

Sofía, 29, septiembre, 2015

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