El Watergate de Bush: o cómo evitar tu dimisión

En 2007 George W. Bush estuvo realmente contra las cuerdas gracias a un artículo del New York Times que abrió la veda insinuado que el Presidente de los Estados Unidos podía haber sabido, e incluso ordenado personalmente, torturar a presos acusados de terrorismo.

El artículo causó cierto estupor en los sectores educados, pero no se le dio todo el bombo deseable en España. El revolucionario alegato del New York Times se encontraba sólo días después si rebuscabas entre las páginas de los diarios oficiales españoles Recuerdo que un valiente periodista de El Mundo, en un artículo que llevo horas buscando en la edición digital del diario, se atrevió a decir que al igual que el Washington Post logró demostrar en los 70 que el Presidente Nixon había cometido una ilegalidad, que dio lugar al Escándalo del Watergate, que a su vez dio lugar a la dimisión de Nixon, a Bush le podría pasar lo mismo a raíz de esto.

Realmente el caso es complicado. Siendo Presidente de Estados Unidos puedes encajar con dignidad que unos soldados más agresivos de la cuenta la tomen con unos cuantos musulmanes en una prisión en Irak, sin embargo que el propio Presidente ordene las torturas u oculte que estas se producen puede ser un verdadero golpe mortal a su cargo. Es por esto que, a veces, conviene que en un país el vicepresidente, los ministros, etcétera, sepan más cosas que el propio presidente porque, en caso de escándalo, el ministro puede decir "he sido yo actuando en solitario y mis superiores no me lo pudieron impedir porque no lo sabían". ¿A quién le importa la dimisión de un vicepresidente o de un ministro? Sin embargo, la dimisión del mismísimo Presidente siempre sale en los libros de historia.

Entendemos así por qué tras el artículo revelador del New York Times muchísimos periodistas de América, y del mundo, buscaron en la basura algo que pudiera relacionar al Emperador Bush II con la tortura de algún "pobre musulmán confuso e inocente". Era una gran historia, ¿qué digo grande?. ¡Era un nuevo Watergate!.

Casualmente, en este clímax del buen periodismo de investigación, sucede algo extraño. Hay un incendio en un edificio de La Casa Blanca, el hogar del Gobierno de los Estados Unidos. El fuego llegará incluso junto al despacho del mismísimo Dick Chenney, el Secretario de Defensa, o dicho de otro modo: el "Ministro de la Guerra".

Ahora, hagamos un silogismo. Si arde una oficina, ¿qué arden?. Papeles. Si arde una oficina de la Casa Blanca, ¿qué arden?. Papeles… documentos del Presidente de los Estados Unidos. Si arde una oficina de Defensa de La Casa Blanca, ¿qué arden?. Documentos del Presidente de los Estados Unidos relacionados con la Guerra contra el Terrorismo. ¿Qué se hace con los supuestos terroristas en USA? Violar sus derechos y torturarlos.

Tras esto, el resultado de todo el revuelo periodístico manchó la reputación de un par de personas cercanas al Presidente, sin embargo no llegó a tocar a George W. Bush en persona.

La cosa queda ahí, en mi cabeza haciendo rintintín, hasta que, dos años después, me topo con ESTE BOMBAZO en el diario EcoDiario, de información general de eleconomista.es. El artículo dice:

""La CIA de EEUU dispone de una lista de aproximadamente 3.000 documentos -entre resúmenes, transcripciones, reconstrucciones y memorandos-, relacionados con 92 grabaciones de vídeo de interrogatorios ilegales que fueron destruidas por la agencia.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ha denunciado la negativa del Gobierno de Washington a hacer pública tanto esta lista como la de los testigos que presenciaron los interrogatorios o que tuvieron en su poder las grabaciones antes de su destrucción.

"El Gobierno sigue ocultando innecesariamente al público información sobre estas grabaciones, a pesar de que el uso de la tortura por parte de la CIA es bien conocido", declaró Amrit Singh, uno de los abogados de ACLU. "La plena desclasificación de los métodos ilegales de interrogatorio de la CIA ya tarda demasiado y la agencia debe responder por su desacato al Estado de derecho", añadió.

En diciembre de 2007, la ACLU denunció que la CIA había destruido las grabaciones de los interrogatorios, violando con ello una orden de un tribunal por la que se exigía a la agencia que editara o identificara todas las imágenes reclamadas por la propia ACLU. La denuncia sigue pendiente.
Las grabaciones

La CIA ha acabado por reconocer que dispone de una lista de 3.000 documentos relacionados con las grabaciones en respuesta a una orden emitida por un tribunal el 20 de agosto del año pasado a petición de ACLU.

La orden exigía a la CIA que elaborara "una lista con cualquier resumen, transcripción o memorando relacionado (con los vídeos destruidos) y con cualquier reconstrucción de los contenidos de las grabaciones", así como una lista de testigos que hubieran visto las imágenes o que las hubieran custodiado antes de su destrucción. La CIA pondrá esta lista a disposición del tribunal el próximo 26 de marzo.

A principios de este mes, la CIA reconoció que había destruido 92 grabaciones. Las imágenes, algunas de las cuales mostraban a miembros de la agencia en el momento en que utilizaban métodos de interrogatorios extremadamente duros contra prisioneros, han sido identificadas y reveladas a requerimiento de la ACLU, que se había remitido a la Ley de Libertad de Información.""

&nbsp
&nbsp
Blanco, en botella, y lo dan las vacas. Aparecen pruebas del posible Watergate de Bush justo cuando Bush ya ha salido por la puerta de atrás de La Casa Blanca, dando paso Barack Obama, y cuando a nadie le importa un comino difundir los trapos sucios del ex-presidente. Según la prensa ahora hay que mirar hacia el futuro, mirar hacia el futuro con los buenos, ¡con los Demócratas de Obama!,¿no?. Lo demás, para los mass media, es agua pasada y nadie tiene por qué pagar por ello.

El artículo sobre los 3.000 documentos de la CIA fue enlazado en la red de noticias Meneame, pero no se permite hacer más comentarios y se ha cerrado su votación.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS