El viejo-nuevo gobierno privatizador de CiU (y ERC)

Para Daniel, Irene, Laura y Víctor, que desean y luchan por una Catalunya mucho más humana y más justa, hermanada solidariamente con los otros pueblos de Sefarad.

En el momento en que escribo estas líneas, Artur Mas, el soberbio Moisés derrotado, el que se rió en sede parlamentaria de la forma de hablar castellano de los niños y niñas andaluces y gallegos (¡no se les entiende!, exclamó), con las impúdicas risotadas serviles de sus correligionarios, es de nuevo –por segunda vez en apenas dos años: ¡todo un récord histórico!- presidente de la Generalitat de Catalunya.

Cuentan que en la toma de posesión alguien ha tapado la imagen del Rey borbónico, el suegro de Urdangarin, el gran Duque de Palma, el esposo de Doña Cristina, la ejecutiva de Caixabank. Hace años, cuando el que suscribe era miembro del consejo municipal de educación de Santa Coloma de Gramenet en representación de los enseñantes de mi instituto, propuso el mismo gesto, la misma acción antimonárquica. Cuadros del PSC, CiU y ERC se rieron del disparate. ¡Ha perdido la razón política! ¡Qué desvarío! ¡Qué descortesía!

Se informará del nuevo-viejo gobierno el próximo jueves (el miércoles, ¡otra celebración religiosa!, es fiesta en Catalunya). La mayoría de los nombres de los consellers ya han salido en la prensa. “Renovación y continuidad” es el lema publicitario elegido por algún genio del diseño.

Eso sí, el gobierno saliente, el de los mejores privatizadores, tenía aristas muy curiosas. Un conseller de Sanidad, un ex jefe de la patronal de seguros, que afirmó –sin que se le cayera la cara de vergüenza y sin ser desautorizado por don Artur, el honorable- que la salud no era un derecho ciudadano. Una vicepresidenta que mintió sobre su currículum (en sus círculos no queda bien no ser licenciada o doctora). Un conseller de Cultura que dos meses y medio antes de ser nombrado decía ser “un socialista” de largo recorrido con pulsiones transformadoras. Un portavoz del gobierno, que incrementará su poder en el nuevo gobierno vendiendo humo, que llamó macarra al ministro de Hacienda del gobierno central. Una consellera de Educación, la misma que pactó con Ernest Maragall, el fanático neoliberal del sector “catalanista” del PSC, el anterior conseller, una LGE, una ley General de Educación, que mima aún más, hasta la ignominia, el apoyo público a los negocios privados y concertados, una consellerra decía que ha incrementado en un 15% el horario de trabajo de los enseñantes, que no ha renovado contrato a miles de trabajadores interinos y que, en fin, ubica la enseñanza pública, democrática y de calidad en el limbo de los ensoñaciones trasnochadas. ¡Esos pueriles y enrojecidos sueños! Eso sí: escola en català, tot molt català!

Hay más perlas. La que fuera consellera de Justicia, Pilar Fernández Bogal, era una abogada de Estado en excedencia. En su condición de tal, antes de formar parte del gobierno ultra-privatizador Mas+Mas Colell, recurrió en su día contra las consultas soberanistas en municipios catalanes, lo cual no fue obstáculo para que formara parte de un gobierno que en sus últimos compases abogó por el “derecho a decidir”, por la supuesta realización de una consulta ciudadana en torno a la independencia. ¿No hay aquí alguna inconsistencia?… No, claro que no. Había sido propuesta por el lobbista Duran, el del Palace, el que criticaba y se reía de los perezosos campesinos andaluces que están todo el día en el bar mientras él y los suyos no paran, levantando el país tras duro esfuerzo, como llevan haciendo desde décadas y siglos. ¡Ya está bien, hasta aquí han llegado! ¡Es insoportable como el campesinado andaluz explota a la muy católica y laboriosa burguesía fina y exquisita del país de Francesc Cambó!

El nuevo gobierno, según todos los indicios, huele mucho a viejo gobierno. Son mellizos, gemelos mejor. No es improbable que un conseller que ha mentido en sede parlamentaria, que ha mentido a la ciudadanía en el ágora pública y que ha reprimido duramente manifestaciones cívicas, con las consecuencias por todas y todos conocidas, siga a la cabeza de una conselleria tan próxima y tan cercana en su actuación a su homólogo opusdeísta y ultraconservador del gobierno central.

Permanece además, está confirmado en todas las quinielas, una de las estrellas del gran concierto convergente: Andreu Mas-Colell. ¿Recuerdan Euovegas? ¿Recuerdan Barcelona World? ¿Recuerdan el desastre de las nóminas de los trabajadores de las administraciones de finales de 2011? ¿Recuerdan aquella intervención de finales de 2011 que avergonzó incluso al portavoz-vendo-humo del gobierno convergente? ¿Recuerdan el impuesto del euro por receta? Por si faltara algo en su currículo de ultraderecha neoliberal fanatizada, vale la pena recordar sus palabras thatcherianas en la inauguración del curso académico 2011-2012, en el Círculo catalán de economía, ante un público de patrones insaciables, señores-señoras bien y gentes afines: “¡el sector público, como los gases, tiende a la expansión, a ocupar todos los espacios! Ahora está pasado un muy mal momento, ¡no se corten ni un pelo! ¡Aprovéchenlo! ¡Acaben con too! ¡Es suyo!”.

Su gestión, por lo demás, es un excelente ejemplo de los horizontes de grandeza alcanzados. ¡Qué gestor, qué eficacia! Algunos datos que causan admiración en el más crítico [1]: según el INE, la inflación en Catalunya –en el conjunto de España fue del 2,9%- cerró a finales de noviembre en 3,6% (valores a principios de año 2012: 2,2% y 2,4%), superando a la mayoría de países de la zona euro (Malta: 3,6%; Eslovaquia: 3,5%). ¿Qué explica esta fuerte diferencia inflacionaria? Lo siguiente entre otra causas: los precios de los fármacos aumentaron en noviembre de 2012 (respecto al mismo mes de 2011) el 21,3% (13,5% en el resto de España) y los precios en el ámbito de la enseñanza, debido al infame incremento de las tasas universitarias del gobierno catalán, aumentaron el 14,7% (10,4% en el conjunto de España) (Por lo demás, las declaraciones de Joan Ramon Rovira, el jefe del gabinete de estudios económicos de la Cámara de Comercio de Barcelona, explican el asunto con claridad meridiana, ras i curt: “En Catalunya el sector privados tiene un peso más importante en estos sectores. Y las empresas reaccionan con mayor elasticidad”. ¿Mayor elasticidad? ¡Qué metáfora tan sublime! En plata obrera: las empresas que prestan esos servicios trasladan inmediatamente a los precios de sus productos y servicios las medidas tomadas por las administraciones. ¿Quién paga finalmente? Efectivamente: todas nosotras).

La cuestión irresuelta: ¿un partido que se dice de izquierda puede apoyar un gobierno de estas características, con estos nombres gloriosos y con estas prácticas abyectas? Pues parece ser que sí, que ya han dado el vist i plau al gran conseller de Economía. Como declaró la portavoz del partido hace pocos días: lo esencial de los nuevos consellers es que sean gente reconocida en su ámbito y que no presenten ningún obstáculo para la construcción de las nuevas estructuras de Estado. ¿Es así cómo debe razonar y opinar una fuerza política que afimar ser de izquierdas y republicana? ¡Qué cosas, qué sorpresas que nos da la vida política!

En apretada síntesis: han perdido 12 diputados, su apuesta mesiánica ha quedado seriamente tocada por la ciudadanía, las protestas ciudadanas contra su proyecto neoliberal se extienden por todo el país, y ellos (y ellas) siguen y siguen con lo suyo: privatizarlo todo, incluida el agua, la enseñanza y la sanidad, su programa de la hora. Están claras la señas de identidad del nuevo-viejo país que dicen que quieren construir. De fondo, para alienar cuerpos y almas, la música que intentan ubicar en el corazón de todos: España, “barbarie-Queipo-del-Llano-Fraga-Aznar”, nos explota y reprime Ni que decir tiene que las actuaciones antidemocráticas, rancio-españolistas y neofranquistas del gobierno central les van a las mil maravillas. Abono para su apuesta insolidaria. Entre derechas ultraconservadoras y ultraliberales anda el juego de máscaras y las luchas por el poder.

¿Y la ciudadanía crítica? La rebelión cívica que los sitúe donde deben ser situados –en el mar, ¡hasta enterrarlos en el mar!, aconsejó el poeta- es la asignatura pendiente.

PS. Un chiste de mi suegra, la señora Catalina Serrano Valle, una obrera catalana-andaluza de origen campesino de la que se han reído los finos y educados señores Mas y Duran i Lleida. ¿Saben por qué los libros de mates están muy deprimidos? ¿Lo saben?… Porque tienen muchos problemas difíciles sin resolver (¡El chiste le hubiera encantado al compañero Pere de la Fuente!).

No hagan ustedes como libros de mates, no se depriman. Los problemas son difíciles pero podemos resolverlos. ¡Feliz y rebelde 2013!

Nota:

[1] Lluís Pellicer, “La inflación catalana se dispara por las medidas de austeridad”. El País, 24 de diciembre de 2012 (edición Catalunya), p. 1.

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría

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