El último Hemingway

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Por José Luis Merino

La actriz estadounidense Lauren Bacall es parte de una historia, no contada por Ernest Hemingway. Sucedió una tarde de agosto de 1959, en la plaza de toros de Bayona (Francia). Desde una barrera del coso bayonés, la viuda de Bogart enfocaba sus prismáticos sobre el torero madrileño Luis Miguel Dominguín. No muy lejos de la actriz se hallaba su compatriota Ernest Hemingway. Los tenía en proximidad a ambos desde mi lugar en el callejón. Completaban la terna de toreros, Jaime Ostos y Luis Segura (con éste iba como subalterno Paquito Morán, mi entrañable amigo de la adolescencia, cuando los dos soñábamos con ser toreros).

Una semana más tarde volví a ver a los dos estadounidenses en una de las corridas de la Semana Grande bilbaína. Como en Bayona, cada uno de ellos iba por separado.

Repetía actuación en el cartel Luis Miguel Dominguín; esta vez junto a su cuñado, el torero malagueño Antonio Ordóñez.

Durante la corrida, Dominguín fue corneado de gravedad, al tropezarse con un caballo en uno de los quites. Fue un descuido de principiante. Al parecer, el torero había estado por aquellos días más pendiente de los sortilegios de la dama que del toro.

Se menciona a los dos cuñados, porque el escritor norteamericano fatigaba por esas fechas el libro El verano sangriento, donde narraba la pugna entre los dos diestros. El flirteo de Dominguín con la rutilante Bacall contribuyó a dar como vencedor a Antonio Ordóñez.

El triunfo del malagueño vino marcado por unas palabras del propio Hemingway, expresadas años atrás, “si un escritor deja de observar, está liquidado”. Cierto. El hombrón de Illinois parece que también dejó de observar algo de lo acontecido en aquel enamoriscado verano…

[Dos años después, Hemingway entró en una crisis mental. Se sintió perseguido por el Fisco de su país. Dada su pasión por España, se vería perseguido, unas veces por el señor del Frac y otras, las más, por un tipo estrafalario con un maletín vestido de banderillero]

[A primeros de julio de 1961, Hemingway se quitó la vida de un tiro en el cielo de la boca]

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