El triunfo de la Revolución Cubana II

En las ciudades el M-26-7 fue la fuerza insurreccional predominante. El periodista Noel Manzanares Blanco narra: “…el 2 de marzo de 1958, 50 años atrás, día en que un comando revolucionario, encabezado por uno de los dirigentes del MR 26-7, Noel Fernández(1), asaltó la Audiencia de Camagüey sita enla calle Cisneros entre Hermanos Agüero y General Gómez, con el objetivo de quemar 47 causas iniciadas a presos políticos de la Cárcel Provincial.(2). … Acto seguido el comando decidió incendiar el Tribunal de Urgencia, lugar contiguo donde la jurisprudencia batistiana efectuaba los juicios. Así, quedó consumado el objetivo de esa acción contra la dictadura… Elsa María anota que con el incendio más de 8000 inicios de causas de todos los juzgados fueron destruidos por las llamas, y desapareció el archivo del tribunal mencionado…”

El 31 de diciembre de 1958 cenamos a las 8 de la noche y nos acostamos. Lo mismo hicieron las familias que conocía. Cuba no estaba para fiesta. Además, era peligroso estar fuera de la casa después que caía la noche.

El 1 de enero de 1959 se desplomó la tiranía (1952-1958) fruto del golpe de Estado que el 10 de marzo de 1952 sumió a Cuba en una tragedia. En la madrugada mis padres me despertaron; me dijeron que Batista había huido y que nos íbamos para casa de Ramona, la tía de mi padre y madre de René de los Santos. Despertamos a Ramona y su hija Edita, que empezaron a llorar de alegría cuando conocieron la noticia.

Desde hacía unos ocho meses René se encontraba en la Sierra Maestra. Cuando estábamos hablando con Ramona, Edita y Armenio –el único hermano varón-, no sabíamos si René vivía. Al poco tiempo, llegaron Lidia -la esposa de René- y sus tres hijos: Norma, Adalys y Elio.

A media mañana, cuando no cabía más nadie en la casa, llegó un vecino con la noticia de que en una alocución radial que había hecho Fidel, ordenaba que le buscaran a René de los Santos. Empezamos a gritar de alegría. No sabíamos que al frente de la columna 10, René había entrado al cuartel Moncada –la segunda fortaleza de Cuba- sin hacer un disparo.

Nunca he visto tanta alegría como la que se vivió en Cuba en esos días, es una experiencia inolvidable. La Habana, mi ciudad natal, jubilosa a decir no más. Las milicias con brazaletes del M-27-7 estaban por todas partes.

Había triunfado una revolución comprometida con la justicia social, que terminaba con casi siete años de tiranía. Pronto se empezó a conocer que en otros países también despertó las simpatías de millones de personas.

Empezaron a visitarnos algunos de los oficiales rebeldes que mis padres conocían; recuerdo al capitán Orlando Lamadrid y al capitán ‘Machito’ Restano. Lamadrid fue uno de los pocos sobrevivientes del asalto al Palacio Presidencial. ‘Machito’ era de la guerrilla del Partido Socialista Popular.

A los pocos días fuimos a ver a René al antiguo SIM, ya que Fidel Castro le había encargado que crease y dirigiese el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER). René estaba más flaco y con barba; portaba una ametralladora que puso sobre el escritorio de la oficina que ocupaba. Yo no dejaba de mirar y admirar la ametralladora, mi padre me había prohibido tener armas de juguete. René se dio cuenta y me permitió empuñarla, después de quitarle el cargador.

René estuvo como jefe del Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde hasta que fue sustituido por el comandante Ramiro Valdés, que transformó al DIER en el Departamento de Seguridad del Estado.

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