El terrorista preferido del Imperio escoge comparecer por teleconferencia

Mientras se reporta diariamente cómo son inocentes gran parte de las personas detenidas por terrorismo —en condiciones extremadamente severas— por Estados Unidos, el terrorista confeso más conocido del hemisferio comparece ante la corte por teleconferencia, tiene derecho a determinar su lugar de residencia, a recibir a sus cómplices, a beneficiarse de campañas de recolección de fondos y a hacer declaraciones públicas. &nbsp

Posada «prefiere esperar en casa el inicio de su proceso judicial en El Paso y no asistir a una vista judicial», dijo textualmente la agencia española EFE el 14 de Abril al reportar con condescendencia por qué el «anticastrista» se declaró inocente por escrito de los o­nce cargos de los que se le acusa en relación con su entrada ilegal en el país.

Para colmo, Posada Carriles, quien proclamó en distintas oportunidades, en la televisión, en la prensa, en un libro e incluso en un interrogatorio con el FBI, que durante 40 años se dedicó al terrorismo contra Cuba, niega en este caso lo que confesó repetidamente.

Posada es ahora inculpado de perjurio, obstrucción al procedimiento, fraude migratorio y falso testimonio cuando solicitó la ciudadanía norteamericana en 2005. Los fiscales federales de la División Antiterrorista del Departamento de Justicia especialmente encargados de su caso no estiman necesario acusarlo de terrorismo, a pesar del hecho de que Venezuela lo reclama por 73 homicidios en relación con la destrucción de un avión civil cubano que ordenó en 1976.

YA COMPARECIO POR TELECONFERENCIA

Al enviar una declaración escrita, Posada evitó presentarse en persona ante el tribunal este 17 de abril, día fijado por la complaciente jueza Kathleen Cardone para informarle formalmente de los cargos que afronta.

Ya en la audiencia anterior, Posada Carriles estuvo «presente» desde Miami gracias a una conferencia telefónica, por una simple decisión de sus defensores, con el consentimiento tácito del ministerio público.

Estos privilegios otorgados al veterano agente de la CIA que torturó, secuestró, asesinó durante décadas bajo las orientaciones de la Agencia, incluyen el derecho a someter a la corte el domicilio de su elección en cualquier parte del país, a recibir y seguir conspirando con una larga lista de individuos fichados por acciones terroristas e incluso narcotráfico, a enriquecerse en campañas de recolección de fondos cuyos beneficios controlan sus cómplices y a lanzar llamamientos al terror, como ya lo hizo.

La llamada Fiscalía Federal Antiterrorista reconoce tener evidencias de que Posada Carriles entró ilegalmente a EE.UU. por mar, a bordo del barco camaronero Santrina, propiedad del traficante de armas Santiago Álvarez. También admite que Posada reclutó a terroristas que realizaron los atentados con explosivos en La Habana en 1997, en los que murió el joven turista Fabio di Celmo.

Posada Carriles mintió groseramente durante su proceso de asilo político y deportación, en relación con estos eventos. Sin embargo, la jueza Cardone rechazó los cargos basándose en errores del intérprete, debidamente acreditado, que asistió a Posada.

Pretexto conveniente. El terrorista nunca necesitó intérprete y, de manera evidente, uso uno a propósito, para sembrar la confusión. Un viejo subterfugio de abogados mafiosos.

Posada aprendió el inglés cuando joven, mientras colaboraba con la inteligencia militar de la dictadura de Fulgencio Batista. Lo perfeccionó cuando se entrenó y trabajó con la CIA. Actuó de traductor durante la Operación Narco-Contra para los militares y operativos estadounidenses.

Cuando lo entrevista Anne Louise Bardach para el The New York Times, confiesa sus crímenes en el idioma de los Bush. Hace lo mismo en un encuentro con el reportero Blake Fleetwood.

VENEZUELA PRESENTA DE NUEVO LA SOLICITUD DE EXTRADICION

Mientras sigue la farsa macabra, el Fiscal General de Venezuela solicitó el miércoles 15 de abril al Ministerio de Relaciones Exteriores que «ratifique nuevamente» al gobierno de Estados Unidos la solicitud de extradición contra Posada.

La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, pidió formalmente al titular de la Cancillería, Nicolás Maduro, que «se activen los mecanismos diplomáticos y se ratifique a Washington la solicitud de extradición» de Posada.

El terrorista internacional se encuentra prófugo de la justicia venezolana desde el año 1985, cuando se fugó de la Penitenciaría ubicada en San Juan de Los Morros, estado Guárico, donde estaba preso por el crimen del avión.

La Fiscal General recuerda que se realizó la solicitud formal de extradición al gobierno de Estados Unidos el 15 de junio de 2005, conforme a una decisión del Tribunal Superior de Justicia.

Ortega Díaz subraya que la extradición se fundamenta tanto «en la existencia de una normativa jurídica internacional» como en el Tratado de Extradición, ratificado el 15 de febrero de 1923 entre Venezuela y Estados Unidos.

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