El «socialista» Pedro Sánchez pone precio a la vida de las personas

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Por Redcom

El Gobierno del «socialista» Pedro Sánchez ha intimadoo al buque humanitario Open Arms de que si retoma los rescates de migrantes que están a la deriva en el mar Mediterráneo será sancionado con multas de hasta 901.000 euros. Asimismo, le ha amenazado de que ordenará su regreso a puerto español «para hacer efectiva» su paralización en el caso en que acometa alguna operación de búsqueda y salvamento sin tener la autorización pertinente.

Estas serias amenazas a la Organización humanitaria han sido transmitidas, por orden expresa de Sánchez, mediante una carta enviada el pasado 27 de junio al capitán del barco, firmada por Benito Núñez Quintanilla, director general de la Marina Mercante, organismo dependiente del Ministerio de Fomento.

En la misiva, la Marina Mercante amenazó al barco con las «infracciones» que implica su «pretensión de retomar rescates», después de que la ONG decidiera poner rumbo nuevamente al Mediterráneo central para cumplir con sus funciones humanitarias y rescatar a personas que aún se encuentran a la deriva. Lo contradictorio del caso es que la ONG cuenta con la autorización de proporcionar ayuda humanitaria.

En ungiro de 180°, en materia de políticas migratorias, Sánchez abraza la línea dura de la Unión Europea. Al buque, de bandera española, le han prohibido navegar y realizar búsquedas activas en la zona SAR de salvamento y rescate del Mediterráneo central. Así se lo recuerda el Gobierno al capitán del Open Arms en la comunicación enviada, en la que también precisa que «las operaciones de salvamento que sean de carácter espontáneo u ocasional con motivo de la navegación normal del buque» estarán sujetas al cumplimiento de la normativa sobre salvamento marítimo. Es decir, si el barco durante su trayecto encuentra a personas «en peligro» en el mar, deberá asistirlas.

Asimismo, advierte de que los incumplimientos «constituirán infracciones contra la seguridad marítima o la ordenación del tráfico marítimo», que pueden sancionarse «cada una de ellas con multas de hasta 901.000 euros o 300.000 euros, respectivamente», con arreglo al texto refundido de la Ley de Puestos del Estado y la Marina Mercante. «Son multas muchísimo más altas que las de Italia».

En una rueda de prensa celebrada en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la jefa de misión de Proactiva Open Arms, Anabel Montes, ha denunciado que el Gobierno español «no solo da la espalda» a las ONG de salvamento de migrantes que están a la deriva en el mar, sino que las «amenaza» con multas. «El Gobierno de España está poniendo precio a la vida de estas personas, y esto no va a hacer que paremos«, ha sentenciado.

«Si tenemos que decidir entre ser cómplices de asesinato de personas o multas, nuestra decisión es muy clara (…) Preferimos ser presos antes que cómplices y no nos van a parar», ha incidido. Para Montes, «es indiferente» la cuantía de la multa que imponga España por realizar una «búsqueda activa» de personas a la deriva en la zona de salvamento y rescate del Mediterráneo central, aunque ha recalcado que las penas económicas son «muchísimo» más elevadas que las de Italia. «Lo que implica es que se pone precio a un número de vidas», ha lamentado.

Del Aquarius a aplicar la línea dura de la UE

Pedro Sánchez, empezó rompiendo las reglas impuestas por Italia y Malta en un momento crucial del debate migratorio europeo. Abrió los puertos españoles primero al Aquarius y después al Open Arms, en varias ocasiones. Parecía que venía para representar otra concepción de la política migratoria, pero no tardó mucho tiempo en dejar atrás los gestos y seguir a rajatabla los dictados de la Unión Europea.

En poco más de un año, Sánchez ha pasado de acoger a los migrantes rescatados en el Mediterráneo central a bloquear la salida de buques de rescate de ONG españolas como el Open Arms o el Aita Mari. Este es, quizás, el cambio de rumbo más visible de la política migratoria del Gobierno. Incluso el vicepresidente italiano, el ultraderechista Matteo Salvini, ha aplaudido el bloqueo de los barcos de rescate, uno de sus mayores caballos de batalla incluso antes de llegar al Gobierno.

El bloqueo de la ruta italiana por el cierre de puertos y los acuerdos con Libia, unido al pacto Bruselas-Turquía para cerrar la ruta de los Balcanes convirtieron a España en el principal puerto de entrada de los migrantes por vía marítima en la segunda mitad del año. Más de 57.000 personas llegaron a las costas españolas en 2018, según datos del Ministerio del Interior, unas cifras que superaron las de la crisis de las pateras de 2006, el año más intenso en términos de recepción de migrantes hasta el 2018. Y en lo que va de 2019, casi 6.000 personas han logrado superar la travesía marítima hacia España, según la Organización Internacional para las Migraciones.

Ante esta situación, sin políticas humanitarias claras, el «socialista» Sánchez se ha propuesto reducir un 50% la inmigración, según ha publicado el diario hegemónico español  El País. Para ello, explica el diario citando fuentes del Gobierno, limitará las actuaciones de Salvamento Marítimo, entre otras medidas. Una información que ha levantado polémica, más aún después del apagón informativo sufrido en las redes sociales de esta entidad pública sobre los rescates de pateras, algo que se impuso, curiosamente, tras la irrupción de Vox en el Parlamento de Andalucía.

Por otro lado, fuentes de la CGT, el sindicato mayoritario en Salvamento Marítimo, aseguran que no hay directrices nuevas sobre sus actuaciones en los rescates de pateras, pero ponen el foco en la falta de medios materiales y en la eliminación de las tripulaciones de refuerzo que lograron arrancar al Ejecutivo este verano. También advierten de cierta militarización del cuerpo después de la puesta en marcha del mando único para la cooperación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la frontera y en el Estrecho.

“Próximamente tendremos siempre varios guardias civiles a bordo de uno de los barcos que van a operar en el Mar de Alborán. Eso no se había visto nunca”, ha declarado al medio digital español Público Ismael Fuiro, delegado de CGT en Salvamento Marítimo.

Si no le gustan mis principios, tengo otros

El 18 de diciembre de 2018, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió su política migratoria en el Pleno del Senado, ante el que compareció para presentar las líneas generales del Gobierno e informar sobre la crisis migratoria que sufría (y continúa sufriendo) España. Sánchez, en aquél momento, había rechazado que España «se deje arrastrar» por una «retórica alarmista» sobre las personas migrantes, pero «falaz». «Existen unos «principios irrenunciables» y acusó al PP de no tenerlos, «de guardarlos en un cajón por miedo a un competidor ideológico».

«Los principios no son negociables, se tienen o no se tienen, no se posponen o guardan en un cajón por miedo a un competidor ideológico», sentenció.

Para el socialista, frente al «lenguaje tremendista con que se pretende afrontar» esta materia, la mejor gestión de los flujos migratorios era, en aquél momento «articular una auténtica respuesta humanitaria«.

Contraviniendo su accionar de estos días para con el Ooen Arms, Sánchez en el Pleno del Senado adoctinó a los presentes sobre la auténtica política migratoria:

«La auténtica política migratoria llega con este Gobierno, no es que llegara la inmigración», afirmó, insistiendo en el «aumento de la presión migratoria desde todas las rutas del Mediterráneo hacia la vía occidental.

¿CUALES SON SUS PRINCIPIOS HOY, «SEÑOR SÁNCHEZ?

Fuentes: Público/El País/Europa Press/

https://telegra.ph/El-socialista-Pedro-S%C3%A1nchez-pone-precio-a-la-vida-de-las-personas-07-03

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