El silencio de los corderos

Foto y Texto: Ana Miranda

¿Quién establece el límite entre lo lícito y lo ilícito, lo moral y lo inmoral?

¿Porqué el modelo de identidad individual afecta o determina la dinámica de trabajo colectivo como herramienta de lucha? ¿La lucha contra la exclusión no debería ser una necesidad de la postulación colectiva?

Hasta el momento hemos podido evidenciar una participación instrumental y gran desafección política o la despolitización de la sociedad.

También podemos analizar los distintos elementos, que se revelan como problemas en el funcionamiento y en la conformación de una identidad colectiva, reduce a diario la participación ciudadana.

Todos somos testigos de la poca constancia en la asistencia a las reuniones, asambleas, que los miembros más activos reclaman con cierta molestia y desazón.

Olvidamos que “Participar” significa romper con la cotidianeidad pasiva que caracteriza a la mayoría de la sociedad. Significa “afectarse” con aquello que es incapaz de movilizar a los demás.

Pero a su vez los movimientos sociales no llegan a ser tales, si no superan el ámbito reducido de unos pocos activistas convencidos.Sin olvidar las diferencias muy marcadas entre los actuales.

Las “persistentes subculturas activistas” de algunos movimientos, que incluso crean  identidades sociales y discriminan a otras.
¿”Caja de herramientas” especializada en activismo para un club de selectos ?

Por un lado, el apoyo mutuo y por otro, criminalización de la estructura en favor de las acciones individuales.

Cuando la reivindicación de la acción individual para intervenir en la realidad va acompañada de censura, genera un ejercicio de desigualdades sociales.¿Quiénes son los que deciden, los que intentan evitar el pensamiento individual , y nos reducen a la condición de “sujetos” sin voz y ni poder de acción ?

Lo anti-patriarcal fundamenta mejor lo anti-autoritario, que siempre estuvo en la raíz libertaria.

Trabajar (de verdad) con quienes no piensan igual, sin perder los propios referentes y reservando espacios para la construcción de la propuesta propia: es uno de los retos más importantes en cuanto a las formas de la acción social transformadora.

“Distinguir entre ideologías significa distinguir entre prácticas sociales; si se quiere cambiar la ideología hay que cambiar la práctica social”.Es una auténtica experiencia revolucionaria, con un sentido distinto de la palabra “revolución”.

Incluidos y excluidos. De la unión surge un potencial de lucha que dará lugar a una
fuerza colectiva.

El problema de la “refor”-ma o revolución actual ,es en otras palabras, el “Pequeño Burgués” siempre abierto a los “odios mutuos, calumnias y discordias”, tan de moda últimamente en las “redes sociales de la incomunicación”.

De eso va la militancia Facebook y Twitter a un ritmo vertiginoso,nuevas costumbres de sumisión a normas injustas, asociadas al Gran Hermano Mediático, continúan procurando la domesticación de conciencias “Mercadeo de ideologías afines”, en forma de sujeto “consumo-indignado”.

Debate en el que se requiere una gran dosis de paciencia para articular posiciones, para superar aquellas que no dan lugar a la posibilidad de cambios y poder encontrar soluciones. Tarea ardua pero posible.

“La comunicación popular se hace en las calles” , Ahora y siempre…

Si todavía no encuentras un referente, Angustias es la respuesta.(foto)

http://www.periodismodigno.org/el-silencio-de-los-corderos/

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