El segundo ensayo nuclear de Corea del Norte. Realizado con orgullo y motivado por el miedo

El Servicio Geológico de EE.UU. detectó un evento sísmico de magnitud 4,7 a las 00.54 tiempo medio de Greenwich el 26 de mayo en Hwaderi, cerca de la ciudad de Kilju en la provincia Harnkyung del Norte en la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte, RDPC) a 10 kilómetros bajo la superficie. La naturaleza de las señales sísmicas indicó que es la segunda prueba nuclear realizada por la RDPC, y que el rendimiento del artefacto fue entre 10 kT y 20 kT, (kT – kilotoneladas de poder explosivo de TNT, 1 kT = 4.184 x 10 elevado a la potencia de 12 Joules). La bomba de Hiroshima tuvo 13 kT y la de Nagasaki 21 kT. La RDPC también realizó tres ensayos de misiles de corto alcance el mismo día, unas pocas horas después de su detonación nuclear.

El último párrafo resume los hechos públicamente disponibles sobre el ensayo nuclear número 2 de la RDPC (vea notas 1 y 2 para informes noticiosos). El comentario sobre el significado de este ensayo fue escrito en realidad hace 3 años, con ocasión del ensayo nuclear número 1 de la RDPC el 9 de octubre de 2006 (vea notas 3 y 4).

Mi comentario de 2006 todavía vale porque ni los objetivos políticos de EE.UU. y de las potencias nucleares del Consejo de Seguridad, ni los temores de la dirigencia de la RDPC han cambiado desde 2006. En los términos más simples, el capitalismo mundial bajo la dirección de EE.UU. quiere que los norcoreanos desmantelen su Estado, la RDPC, e integren su economía y su fuerza laboral a las de una expandida República de Corea (Corea del Sur) de manera similar a la disolución del Estado comunista alemán oriental (República Democrática Alemana, 7 de octubre de 1949 al 3 de octubre de 1990). La política exterior de la RDPC, de la cual forman parte sus armas nucleares y sus programas de misiles balísticos, se orientan a combatir la amenaza existencial a la elite gobernante de la RDPC.

Primero, consideremos algunos de los aspectos físicos del ensayo No. 2 de la RDPC.

Un rendimiento de hasta 20 kT es claramente un “éxito” e indica la verificación de un diseño de un sistema de implosión (descontando la posibilidad de un ensamblaje de tipo cañón como en la bomba de Hiroshima). Supongo, pero no lo sé, que esta bomba es un artefacto experimental que no es ni suficientemente compacto ni liviano, ni suficientemente robusto, para ajustarse a las limitaciones de carga y de espacio del delgado cuerpo de un misil, y para resistir las fuerzas de aceleración necesarias para la ojiva nuclear de un misil balístico. Cualquier programa orientado a ese objetivo requerirá otro ensayo (¿tal vez en unos tres años?) de un embalaje militarizado del “pit” (el centro nuclear y su embalaje de altos explosivos) probado hoy.

La sorprendente profundidad del entierro a 10 km probablemente asegure la contención total de la radioactividad del ensayo de la RDPC. Las pruebas subterráneas de EE.UU. se ubicaban a menudo a entre 0,3 km y 0,5 km. Por la rápida atenuación de las partes de alta frecuencia de una señal eléctrica con su desplazamiento por un cable, el programa nuclear de EE.UU. diseñó sus tests subterráneos con la mínima profundidad necesaria para asegurar la contención, a fin de tener la máxima fidelidad posible de los sistemas de detección y registro que transmitían y almacenaban datos experimentales de sensores cercanos al artefacto. La optimización de la profundidad para lograr fidelidad de las señales requería un acomodamiento sofisticado de obturadores y relleno para sellar el túnel de emplazamiento. Me pregunto si el programa de ensayos de la RDPC se da por satisfecho con simples datos de baja fidelidad (el más simple es la sensación de un terremoto artificial), o si tiene una alcoba subterránea con equipos de grabación de alta fidelidad en una caverna cercana al punto de detonación. Puede ser que la RDPC haya querido evitar el espionaje por satélites de inteligencia de EE.UU., por lo que enterró toda la operación de ensayo. También es posible desacoplar parcialmente de la tierra circundante la fuerza de una explosión enterrada, colocando la bomba en el centro de una cavidad mayor; esto transmitirá una señal sísmica más débil, y podría engañar las mediciones de rendimiento de potencias extranjeras.

Evidentemente, los científicos del programa nuclear de la RDPC evaluaron los datos de su ensayo de octubre de 2006, hicieron nuevos cálculos, indudablemente construyeron nuevos sistemas para pruebas hidrodinámicas (perfeccionando la dinámica de la implosión de metal pesado impulsada por altos explosivos químicos), y se decidieron por un diseño que produjo un rendimiento considerable. Es igualmente obvio que desde 2006 su programa de materiales nucleares pudo producir suficiente material fisible de grado de armas para por lo menos un nuevo artefacto (tal vez 10 kg), y probablemente varias veces esa cantidad.

En general, es evidente que ahora la RDPC es un miembro hecho y derecho del club de las armas nucleares. La reacción más honesta del Consejo de Seguridad de la ONU, y de las principales potencias mundiales sería decir: “¡felicitaciones!”

Ahora, especulemos sobre las consecuencias políticas.

La RDPC ha hecho la declaración más clara posible de que la mejor defensa contra la dominación por potencias superiores es el armamento nuclear. El mayor cuidado con el que EE.UU. y las potencias nucleares del Consejo de Seguridad tratan a la RDPC confirma ese argumento. Al considerar las situaciones de Palestina, Iraq e Irán, la mayor parte del resto del mundo tendrá que admitir la validez del argumento.

La política de EE.UU. es alentar a otras naciones a acatar los términos del Tratado de No Proliferación Nuclear – y renunciar a armas nucleares – mientras dicho país se exceptúa de él; esencialmente “desármense para que podamos gobernar con más facilidad.” La posición de la RDPC es un rechazo de la política de EE.UU., y un cáustico ejemplo de rebelión que apela al resto del mundo.

Otro aspecto de la política de armas nucleares de la RDPC es que representa una advertencia a sus vecinos cercanos de que no piensen en colonizarla. Este mensaje se dirige particularmente a Corea del Sur, vista como extensión del capitalismo de EE.UU., y a Japón. Todavía viven coreanos que recuerdan haber sido brutalmente esclavizados por Japón imperial, que anexó por la fuerza a Corea entre 1910 y 1945. Aún más coreanos recuerdan la guerra de 1950 a 1953 entre China y EE.UU. sobre su península. Las víctimas de esa guerra en las fuerzas anticomunistas dirigidas por EE.UU., fueron 474.000; las bajas mortales combinadas para las fuerzas chinas comunistas y norcoreanas fueron de entre 1,19 y 1,58 millones; y la cantidad total de civiles coreanos muertos o heridos es calculada en 2 millones (5).

Actualmente, Japón contraataca diciendo que podría tener que producir sus propias armas nucleares (¡dentro de un año!) para contrarrestar las de la RDPC, y Corea del Sur emitió declaraciones parecidas para calmar preocupaciones interiores sobre los eventos nucleares en el norte. Hay pocos motivos para temer una agresión de la RDPC. Si alguna vez llegara a tener la posibilidad de lanzar unas pocas ojivas nucleares hacia Corea del Sur, Japón y hacia bases y flotas de EE.UU. en el Pacífico, semejantes ataques asegurarían la rápida destrucción de la elite de la RDPC mediante acciones de represalias de las fuerzas militares más modernas del planeta. No se necesitarían armas nucleares para hacerlo: olas de misiles, guiados por GPS, con ojivas de altos explosivos convencionales, seguidos por bombardeos aéreos con sistemas de guía semejantes erradicarían a la nomenclatura de la RDPC y toda su infraestructura militar. También es muy probable que misiles lanzados por Corea del Norte fueran inmediatamente detectados por radares y satélites de EE.UU. y naciones aliadas, y derribados por misiles antimisiles (el equivalente actual del fuego antiaéreo lanzado en la Segunda Guerra Mundial). Es más probable que semejantes defensas sean efectivas contra misiles de largo alcance ya que hay más tiempo para reaccionar. La dirigencia de la RDPC sabe por su propia historia que la acción militar dirigida por EE.UU. no tiene consideración por la pérdida de vidas coreanas, de modo que es totalmente consciente de que su arsenal nuclear no es más que una estratagema limitada estrictamente al juego diplomático sin llegar a una verdadera guerra.

Por lo tanto ¿qué espera ganar la dirigencia de la RDPC al blandir armas nucleares? El más profundo deseo de la dirigencia de la RDPC es el de todas las elites en cualquier parte: una garantía a largo plazo de su posición privilegiada dentro del campo sereno de su dominio. La RDPC quiere interactuar con el resto del mundo de un modo que sustente la existencia física y económica de su Estado, pero sin introducir ninguna idea o fuerza social que debilite el control por la dirigencia de la RDPC, y la fidelidad de la población hacia esa dirigencia. Evidentemente, el actual régimen de la RDPC es escéptico respecto a que pueda seguir el ejemplo chino de introducir una forma dirigida por el Estado de capitalismo mientras mantiene el control ideológico y suficiente obediencia popular, por lo que se resiste a permitir que la población tenga una exposición más amplia a influencias extranjeras. El arsenal nuclear de la RDPC es el equivalente de un muro de 3,3 metros de alto, cubierto de trozos de vidrio, que rodea una propiedad protegida por perros de presa. Es un escudo construido con orgullo y motivado por el miedo.

Lamentablemente, instar a la dirigencia de la RDPC a involucrarse en el desarme nuclear es equivalente a instarla a disolverse; la naturaleza de su frágil estructura de poder no podría resistir los efectos corrosivos de las fuerzas psicológicas, culturales y económicas del capitalismo mundial. Lo sabe, de ahí su obsesiva línea defensiva actual. La política más humana hacia la RDPC sería dejarla sola. Con el pasar del tiempo, si no es acosada ni provocada, reducirá lentamente muchos de sus temores. Una vez que sean razonablemente disminuidas las aprehensiones de la RDPC, porque ya no es presionada y urgida a ajustarse a una agenda capitalista extranjera, es probable que la sociedad de la RDPC se desarrolle hacia más armonía con el consenso mundial sobre numerosos temas. Una tal política denotaría respeto por la integridad de otra sociedad y no interferencia. No es definitivamente la política con la mayor esperanza de rendimiento de la inversión (ROI) ni la retribución más rápida, pero es la política con la menor probabilidad de dañar al pueblo coreano y a sus vecinos. Hay que imaginar la posibilidad de llegar al desarme nuclear como consecuencia inevitable de la obsolescencia de las armas nucleares: ya no serían mantenidas y se corroerían porque sus dueños habrían pasado a tener otras actividades.

Internacionalmente, un respeto paciente terminará por ablandar el orgullo temeroso de un Estado que en lo demás no es agresivo. La solución real a la proliferación nuclear es la expansión de la justicia social y económica dentro de nuestras propias naciones, porque las armas nucleares son sobre todo un síntoma de la guerra económica de clases combinada con racismo. Que el pueblo de Corea del Norte se ocupe de su elite económica, y nosotros reformemos la nuestra; y de esa manera podemos eliminar las armas nucleares extraídas del trabajo colectivo popular por nuestras diversas ambiciosas y parasíticas clases gobernantes.

———-

Manuel Garcia, Jr., ex físico en el Lawrence Livermore Nuclear Laboratory, puede ser contactado escribiendo a: mango@idiom.com

Notas

[1] http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/8066615.stm

[2] http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/8067438.stm

[3] http://www.counterpunch.org/garcia10172006.html

[4] http://www.counterpunch.org/garcia10192006.html

[5] http://en.wikipedia.org/wiki/Korean_War

http://www.counterpunch.org/garcia05262009.html

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More