El seguimiento de la Huelga en Euskal Herria fue el más alto de todo el estado y rozó el paro total

Gara

La respuesta a la jornada de huelga del 29-M alcanzó unas cifras no registradas en las últimas décadas. En el sector industrial, por ejemplo, paró su actividad el 87% de las empresas y, en comparación con otras ocasiones, numerosas cooperativas se sumaron también a la huelga, igual que las empresas de tamaño medio y pequeño (pymes).

Compañías emblemáticas como Volkswagen -y sus empresas proveedoras-, Mercedes-Benz, Michelin, CAF, Aceralia o Arcelor registraron un paro total de su actividad en todos los turnos.

En el sector de la Construcción, la huelga afectó de manera total a las obras en Gipuzkoa, y de manera generalizada a las de Bizkaia y Araba, parando todas las empresas cementeras.

En el transporte de viajeros el paro fue total, funcionando exclusivamente los servicios mínimos. Así en el transporte de viajeros por ferrocarril, EuskoTren, Tranvía de Gasteiz y Bilbo, Metro, transporte urbano de las capitales y transporte de viajeros por carretera el paro fue total. En transporte de mercancías, el apoyo a la huelga fue también muy amplio y en los puertos de Bilbo y Pasaia solo funcionaron los servicios esenciales.

Respecto a la Enseñanza, la huelga fue secundada «como nunca», según los convocantes. En la mayoría de los centros solo funcionaron los servicios mínimos, de manera que más del 90% de los trabajadores del sector hicieron huelga.

En Nafarroa, la situación que se vivió en las dos universidades fue diametralmente opuesta. Así, en la UPNA, donde los piquetes estudiantiles se plantaron desde las seis de la mañana, el paro fue prácticamente total. Solo se pudieron dar un par de clases en todo el día. En la universidad del Opus Dei, por contra, fue un día normal. No hubo constancia de que los estudiantes faltasen a sus clases por acudir a la huelga y, por supuesto, tampoco los profesores.

En los comedores escolares de los centros vascos, la respuesta fue prácticamente total, tanto en cocinas centrales como en los comedores de colegios públicos

En Osakidetza, tanto en la red de hospitales como en el ámbito de la atención primaria, según estos sindicatos, tuvo el mayor seguimiento de los últimos años y en la mayoría de los centros solo se cubrieron los servicios mínimos.

Por su parte, el paro convocado en paralelo por SATSE, SME, FFHE, SAE y UTESE fue secundado por el 75% del personal sanitario, por lo que fue calificado de rotundo éxito ya que «no se había dado en el sector desde hace años».

El seguimiento de la huelga en los ayuntamientos y en las diputaciones forales fue prácticamente total y en los centros que no se cerraron tuvo un seguimiento superior al 80%. Fue especialmente significativo el seguimiento en Bilbo, Donostia y Gasteiz, donde rondó el 90%.

Respecto a los sectores de limpieza viaria y limpieza de edificios y locales, el paro fue prácticamente total, al igual que en sectores de gestión deportiva y servicios de OTA.

En las grandes superficies comerciales, así como empresas de distribución alimentaria cerraron casi la totalidad de sus establecimientos, mientras la actividad de Mercabilbao se vio afectada de manera importante. En el sector minorista de comercio y hostelería, la huelga fue secundada de forma muy mayoritaria.

Marchas multitudinarias

Al mediodía, las cuatro capitales de Hego Euskal Herria acogieron las principales manifestaciones convocadas por LAB, ELA, STEE-EILAS, ESK, Hiru y EHNE, y que registraron unos niveles de participación desconocidos. Según los convocantes, estas marchas congregaron a más de 100.000 personas.

En Bilbo, los organizadores cifraron la asistencia en más de 30.000 personas, que abarrotaron la Gran Vía entre la plaza del Sagrado Corazón y la plaza Elíptica.

En Iruñea, también se cifraron en más de 30.000 las personas que se movilizaron en el acto central de la jornada, al que también se sumaron representantes de otras organizaciones como Solidari, CNT y CGT, junto a distintos grupos de estudiantes.

Cuatro columnas que partieron de distintos puntos de la ciudad se dieron cita al mediodía en la plaza del Castillo, donde arrancó la manifestación que, precedida de dos tractores, transcurrió con normalidad y con pitidos y gritos más intensos a su paso por la delegación del Gobierno en Nafarroa o la sede de UPN.

En la capital donostiarra, la catedral del Buen Pastor fue el punto de encuentro de las columnas procedentes de distintos barrios de Donostia. A la marea humana que provenía del Antiguo se le fueron sumando centenares de personas que se agolpaban en las aceras, la mayoría a la espera de encontrar a su sindicato.

La calle Hernani, que une el Boulevard con el Centro fue un auténtico tapón, por donde resultó imposible pasar. De hecho, los manifestantes estuvieron parados durante largo rato, a la espera de que las principales calles se descongestionaran.

A la marcha se sumaron el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, y el alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre.

En Gasteiz, fue tal la afluencia de manifestantes que llenaron el recorrido de la marcha, de tal forma que cuando la cabeza llegó a la plaza de la Virgen Blanca, la zaga aún no había partido. Durante la misma se produjo algún que otro incidente aislado frente a El Corte Inglés, un punto caliente marcado por las cargas policiales de la mañana, donde la Ertzaintza hirió de gravedad a un joven de 19 años.

Al margen de las capitales, en algunas localidades se celebraron también multitudinarias manifestaciones, como en el caso de Tafalla, donde dos mil personas llenaron la plaza del pueblo, o Irun, donde se congregaron un millar de personas.

La patronal Confebask dijo que el seguimiento fue «desigual» y lo cifró en un 60% en el sector industrial, reconociendo así que ha sido el más relevante de la economía vasca.

Por territorios, la guipuzcoana Adegi dijo que el paro no llegó al 60%, el SEA elevó el dato al 66% en Araba y Cebek lo cifró en un 67% en el sector siderometalúrgico de Bizkaia y de un 85% en el comercio.

La Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) consideró que la huelga general convocada afectó a entre el 40 y el 50% del tejido empresarial.

Cargas y detenciones

Las sucesivas cargas policiales arrojaron un balance de 11 detenidos en Nafarroa, sin que la Delegación del Gobierno hubiera dado muchos más datos, salvo que todos ellos eran menores.

Los incidentes con la policía fueron sucediéndose a lo largo de todo el día. La delegada del Gobierno, Carmen Alba, aseguró que los desperfectos fueron cometidos por «las únicas bandas juveniles que existen en Pamplona, perfectamente estructuradas para cometer actos violentos».

En Bizkaia, no fueron abundantes los incidentes, aunque hubo encontronazos con la Ertzaintza cuando los manifestantes transmitían a responsables de comercios y entidades financieras que la jornada de ayer era día de huelga.

En la parte trasera de El Corte Inglés hubo un fuerte despliegue de la Ertzaintza para permitir la entrada de empleados, pero su reducido número impidió la apertura del centro.

En los alrededores del Juzgado de Bilbo fue herido de consideración un ertzaina tras el lanzamiento de unas piedras. Al parecer, cuando el piquete pasó por ese lugar no ocurrió nada, aunque unos rezagados pusieron pegatinas ante el juzgado y dos ertzainas, una mujer y un hombre, salieron dando porrazos a un grupo de jóvenes. No se sabe a ciencia cierta si el incidente fue el que desembocó en las pedradas.

En Gipuzkoa, apenas se produjeron incidentes, salvo en Errenteria, donde la Ertzaintza efectuó una carga en la calle Biteri, donde se contabilizaron cinco heridos, algunos de los cuales fueron trasladados al ambulatorio. En la CAF de Beasain, seis furgonetas de la Ertzaintza cercaron a los miembros del piquete que se concentró en la puerta principal, aunque no llegó a cargar.

En Araba, se produjo una carga policial en las cocheras de Tuvisa, que provocó varios contusionados y un detenido.

Según el balance de Interior, ocho personas fueron arrestadas por la Ertzaintza y otras diez imputadas. Cinco de los arrestos se practicaron en Gasteiz y los otros tres tuvieron lugar en las localidades vizcaínas de Galdakao, Zalla y Portugalete.

Por la tarde, otras cuatro personas fueron detenidas en la capital alavesa, todas ellas acusadas de lanzar «objetos» y «piedras» a los ertzainas.

Durante la jornada se produjeron algunos actos de sabotaje, como el incendio de dos cajeros de Banco Sabadell y Banco Popular en Altsasu, el ataque con cócteles a una subestación eléctrica de Iberdrola en Berango o la colocación de un artefacto en los bajos de un vehículo de Bizkaibus en Lanestosa, que fue inutilizado por la Ertzaintza.

Formaciones abertzales consideran que la huelga de ayer plantó «la primera semilla para la construcción de una nueva Euskal Herria»

La izquierda abertzale, EA, Aralar y Alternatiba han calificado la jornada de huelga general como «día histórico» y han defendido que con ella se ha plantado la «primera semilla para la construcción de una nueva Euskal Herria». En este sentido, han anunciado que las cuatro formaciones presentarán en abril a los agentes sociales una «iniciativa socioeconómica» basada en la «soberanía política y económica».

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Gezuraga, Beola, Permach y Matute, durante la rueda de prensa que han ofrecido hoy en Bilbo. (Luis JAUREGIALTZO/ARGAZKI PRESS)

BILBO-. En rueda de prensa celebrada en Bilbo, Joseba Permach (izquierda abertzale), Joseba Gezuraga (EA), Ainhoa Beola (Aralar) y Oskar Matute (Alternatiba) han felicitado a la ciudadanía por la «respuesta sobresaliente» dada a la huelga general y han destacado que la ciudadanía ha dado un «grito rotundo» en contra de los recortes «impuestos por el Partido Popular».

Tras considerar necesario articular una alternativa al actual sistema, han reconocido que están trabajando en el desarrollo de una iniciativa que presentarán a la sociedad vasca en el mes de abril. «Su base será la soberanía política y económica que necesita este pueblo», ha avanzado Permach.

Según ha incidido, la iniciativa definirá el camino para desarrollar un nuevo modelo social y alternativo, «camino que queremos recorrer con el pueblo y las organizaciones sociales y sindicales, teniendo en cuenta a los trabajadores».

Por lo que respecta a la huelga general, a juicio de las cuatro formaciones la ciudadanía ha dicho «no» al modelo impuesto para hacer frente a la crisis, basado en las mismas medidas «que nos han traído a esta situación». En esta línea, han considerado que las medidas buscan «mantener en pie el mismo sistema» con «miles y miles de personas en paro y excluidas».

«Responder a las crudas políticas neoliberales»

«Entendemos que la clase trabajadora de Euskal Herria ha dicho basta ya y que no queremos seguir asumiendo el pagar las consecuencias nefastas de esta crisis», ha advertido Permach, para añadir que es imprescindible responder a «las crudas políticas neoliberales que el PP y el Gobierno intentan sacar adelante».

Asimismo, han reiterado que la reforma laboral es una «carga de profundidad» contra los derechos colectivos e individuales ya que busca «dilapidar la lucha de clases» e «individualizar las relaciones laborales con la patronal» para hacer desaparecer a «la clase obrera».

Para las cuatro formaciones, la ciudadanía ha dado un «significativo salto» hacia un nuevo modelo social que «este pueblo quiere y desear construir».

«Se plantó una primera semilla para la construcción de una nueva Euskal Herria. Fue un día histórico y esa semilla está ya plantada y tenemos que ser capaces de que salga delante», ha manifestado Permach.

En esta línea, han defendido que con la jornada de huelga general la ciudadanía ha reivindicado un marco vasco de relaciones laborales. «La carencia de este marco es lo que a nuestro entender supone la imposición del marco estatal y las medidas que se toman por parte de un Gobierno, como el del PP, ajeno a la realidad social, política, económica y sindical que existe aquí», han denunciado.

Además, han remarcado que «Euskal Herria necesita sus propias herramientas» para construir un nuevo modelo económico y social. «Quiere y necesita ser soberana para detener las imposiciones y nefastas políticas que nos imponen desde Madrid y París», ha expresado el representante de la izquierda abertzale, para añadir que la dependencia respecto a los estados español y francés «nos debilita».

«Euskal Herria rechaza la reforma laboral del PP»

Juanjo BASTERRA | BILBO

Los convocantes de la huelga general ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, CGT-LKN, EHNE e Hiru y 21 colectivos sociales, entendieron ayer que «Euskal Herria ya se ha pronunciado en contra de la reforma laboral del PP», por lo que pidieron al Gobierno español que «tenga en cuenta la palabra de este pueblo».

Según los datos que hicieron públicos ayer, en las cuatro capitales vascas se manifestaron al mediodía más de 100.000 personas en contra de la reforma laboral diseñada por el PP que «trata de hacernos retroceder un siglo en las condiciones laborales y sociales». En Bilbo, participaron miembros de la izquierda abertzale, de Bildu y Amaiur en la manifestación. Después de que una representante del movimiento feminista tomara la palabra para indicar que la reforma profundiza en una mayor discriminación de la mujer y las condena a la pobreza, Belén Arrondo, portavoz de STEE-EILAS, explicó que «antes fue el PSOE y ahora es el PP, junto a los gobiernos autonómicos, los que han puesto en marcha unos recortes y agresiones contra los derechos sociales y laborales alcanzados durante la lucha de años».

En cambio, a su juicio, esos gobiernos «han decidido seguir a los responsables de la crisis: los bancos, los especuladores y el poder financiero». Por lo que destacó el comportamiento de la sociedad vasca en «esta huelga espectacular, si no histórica». Por ello pidió que cobre protagonismo el marco vasco de relaciones laborales. «Aquí trabajamos, aquí decidimos. Es posible otra sociedad más justa, igualitaria frente al modelo económico y fiscal actual», remarcó ante los aplausos de quienes ocupaban cada palmo entre la plaza Sagrado Corazón y la Elíptica en Bilbo, porque «no cabía un alfiler», como expresaron algunos de los presentes.

«Avaricia desmesurada»

La secretaria general de LAB, Ainhoa Etxaide, señaló ante más de 30.000 personas que «nos han impuesto una reforma que siempre ha soñado la patronal y el capital, es decir no dejarnos ningún derecho porque es un obstáculo a su avaricia desmesurada» y, a la vez, remarcó que «decidieron hacer desaparecer el estado de bienestar, para fortalecer el capitalismo. Con las reformas no terminan las agresiones, porque mañana (por hoy) el Gobierno del PP presentará unos presupuestos recortados donde se cambia el término de democracia por `botinocracia’, es decir que se favorece los intereses de los de siempre para que acumulen riqueza».

Ante los aplausos de los presentes ofreció dos datos. «En la CAV, el 1,6% de la población controla el 44% de la riqueza», precisó en el momento en el que añadió que en veinte años, según los datos del INE, la riqueza que estaba en manos de los trabajadores ha pasado de representar el 67% al 46%. Tras informar de esa concentración de riqueza en pocas manos, dijo que «la reforma laboral del PP es más salvaje. No es un problema de la crisis económica, sino de que los gobiernos la han formulado al servicio de los poderosos para que nos sigan robando».

Etxaide recordó que «hay alternativa». Lo primero sería que «se respete la voluntad popular», pero anticipó que «este modelo que no es democrático», por lo que reclamó que se deben poner las instituciones al servicio del pueblo frente a los intereses de la patronal. Es posible plantarse, porque nosotros es la cuarta vez que hemos hecho una huelga general y hemos dicho a la patronal basta ya». Por lo que terminó exigiendo dignidad. «Es la dignidad de Euskal Herria, porque nos quieren sometidos, pero no les vamos a conceder ese sueño ni a los gobiernos ni a los empresarios. No renunciamos a nuestros derechos, a un modelo social más justo».

En base a eso, Etxaide concluyó indicando que «tenemos que ganar la reforma laboral en los centros de trabajo, porque en esta `botinocracia’ no existe el diálogo social». A su juicio, la sociedad vasca «ha decidido luchar». Ante lo que pidió que «ante la negación de Madrid de nuestros derechos, tendremos que luchar contra la reforma. Hoy empieza la caída de la reforma», terminó.

Desprotección y política fiscal

El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, Txiki, ha indicó que los objetivos de la huelga son «denunciar y hacer frente a la desprotección legal que impone la reforma laboral, defender el empleo y reivindicar un cambio radical de la política fiscal». Muñoz preguntó a los miles de personas que se sentaron sobre el asfalto de la Gran Vía «si la política de la derecha económica que ahora representa el PP es la política de todos los partidos» y ha pedido que «si es que no, que se note». «Si no se está de acuerdo y se piensa distinto, si tienen programas distintos, que lo digan, porque necesitamos referencias políticas distintas a la que la derecha económica va a poner en marcha, porque lo que viene es muy duro y nosotros no lo vamos a aceptar», manifestó.

«Soberanía social»

Txiki Muñoz exigió «una política de soberanía social, porque tiene una relación muy directa con los intereses de los ciudadanos de nuestro país, que la política se rebele, que proteja a los ciudadanos. Esa es la soberanía que queremos y exigimos hoy». Por lo que se preguntó «si van a aceptar los partidos y las instituciones vascas, la agenda que mañana va a poner en marcha Rajoy, el PP» Esa decisión, les guste o no les guste, la van a tener que tomar cada institución y cada partido, y nosotros vamos a señalar muy en negativo a quien haga seguidismo y vamos a aplaudir muy en positivo a quien haga políticas alternativas», resaltó.

Muñoz pidió a los políticos que «pongan los intereses sociales en vanguardia, que atiendan el clamor de la calle, que no le moleste la movilización social, que sepa dialécticamente buscar una realidad con lo que está en la calle». Así indicó que «esta movilización busca esa sintonía con la política». Llamó, por último, a continuar «el trabajo conjunto, sindicatos y movimientos sociales, sin admitir ninguna subordinación», precisó Muñoz.

También en Bilbo, Dámaso Casado (UGT) y Unai Sordo (CCOO) valoraron la jornada de huelga al inicio de la manifestación celebrada de manera independiente a la de los sindicatos abertzales. Sordo calificó la huelga de «éxito histórico» y recordó que no hay precedente de un huelga igual desde diciembre de 1988. Casado apuntó que «millones de personas se están movilizando, la inmensa mayoría ha decidido hacer huelga porque están muy cabreados con la reforma laboral». Así, se dirigió a Rajoy y afirmó que «ya no representa a la sociedad» porque lo que hace va en contra de quienes le han votado, por lo que hizo un llamamiento a que «dé un giro» en sus políticas. «Siéntate con los sindicatos», pidió el dirigente de UGT.

La ministra española de Empleo dice que «lo esencial, no cambiará»

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, dijo que los sindicatos son una parte muy importante de la sociedad y que el Ejecutivo cuenta con ellos para un diálogo «abierto y permanente», pero buenas palabras al margen, aseguró que las partes fundamentales de la reforma laboral no se van a modificar.

Báñez subrayó que la agenda del Gobierno es «imparable» y recordó que la nueva legislación ha sido ampliamente respaldada por el Congreso, donde el PP cuenta con mayoría absoluta. No obstante, precisó que espera la contribución de todos los grupos en su tramitación como proyecto de ley.

El Gobierno español trató de eludir su responsabilidad ante los recortes sociales y laborales previstos en la reforma al defender que no tiene «margen ni disponibilidad para retocar ni alterar ninguno de sus proyectos de reformas económicas, especialmente la laboral».

El texto de la reforma ha sido duramente criticado tanto por los sindicatos como por el PSOE y otros partidos, el entender que abre la puerta a los despidos más baratos, desprotege a los trabajadores y fomenta la precariedad.

Pero el Gobierno del PP, ya antes de la jornada de huelga de ayer, dejó claro que entre sus planes, e independientemente del seguimiento de la protesta, no figura el de revisar la reforma laboral, al menos en su partes sustanciales. Argumenta para ello que el Estado español «está siendo observado de cerca por la UE y no puede cambiar la letra de lo que ha firmado y de lo que ha prometido que hará. No puede, en este sentido, haber cambios en aspectos como el coste del despido, que se ha llevado a los 20 días por año trabajado y que ya se está aplicando».

Por otro lado, el lehendakari Patxi López indicó ayer que los gobiernos y los representantes electos «no hacen huelga» -aunque la realidad le desmintió-, si bien defendió el derecho que tienen «a manifestar su rechazo ante determinadas decisiones que no les gustan». Ante el incidente registrado en los exteriores de la Cámara de Gasteiz, donde varias decenas de personas arrojaron objetos contra la fachada, López apuntó que al Gobierno «le corresponde garantizar los derechos de los que quieren trabajar y de los que hacen huelga».

Una gran base movilizada que permite levantar una alternativa política, económica e institucional

Objetivamente, la mayoría social movilizada ayer en las calles de Euskal Herria no tiene posibilidad de encontrar respuesta a sus demandas en el marco español, pero constituye una masa crítica suficiente para cambiar el futuro a través de levantar una alternativa política, económica e institucional que desde aquí se proponga como un contrapoder frente a quienes llevan a este pueblo a la ruina.

Iñaki IRIONDO

Todos los indicadores subjetivos, incluidas las valoraciones de la propia patronal, y los objetivos, como el consumo eléctrico o la visión de la realidad en la calle, indican que la convocatoria de huelga de ayer tuvo un seguimiento masivo en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, mucho mayor que en otras zonas del Estado español.

Todos los indicadores objetivos y subjetivos señalan también que la situación económica y laboral en Euskal Herria, con ser mala, es también mucho mejor que en otras zonas del Estado español.

Mejor situación económica y social; mayor participación en la huelga. No es, ni mucho menos, una contradicción, sino una lección.

Cuando se hacen análisis sobre por qué la realidad económica en Euskal Herria es mejor que la media del Estado español, se habla mucho de la estructura empresarial, del modelo industrial, de la capacidad de adaptación… Es hora también de reivindicar el papel que la conciencia de clase de las trabajadoras y trabajadores vascos y su capacidad de lucha han tenido y tienen para crear unas mejores bases económicas en el país.

El gran hito de la jornada de ayer no fue únicamente el alto nivel de paro -que hizo que incluso los enemigos de la huelga tuvieran que reconocer que había triunfado- sino la enorme movilización que se tradujo en manifestaciones masivas. Decenas de miles de trabajadoras y trabajadores se echaron a la calle para reivindicar sus derechos. Y también en esto la capacidad movilizadora de la ciudadanía vasca superó a la de otras zonas del Estado español. Y esto sí que da lugar a una contradicción.

Quienes ayer movilizaron a la mayor parte de la masa social en Euskal Herria no están representados por la negociación con el Gobierno del PP que reivindican CCOO y UGT en una mesa a la que la mayoría sindical vasca no está invitada y, si lo estuviera, su papel solo podría ser la de convidada de piedra.

En materia laboral y social, a las vascas y a los vascos nos pasa lo mismo que cuando nos dicen que el cauce para conseguir la autodeterminación es llevar una propuesta de reforma constitucional a las Cortes y ganar la votación. Ni aunque todos los vascos votáramos lo mismo podríamos conseguirlo así.

Los huelguistas que ayer tomaron las calles vascas no tienen cauce de participación en las políticas del Estado, pero sí voz, voto y movilización para generar una alternativa política, económica e institucional en Euskal Herria, para forzar que los poderes vascos tomen un camino distinto al de los españoles, tanto por insumisión a sus mandatos injustos (buen momento para recuperar el pase foral), como por construcción de un contrapoder propio.

España nos arrastra a la ruina económica y al esclavismo socio-laboral. ¿Están las instituciones y los partidos vascos dispuestos a salir de ese círculo vicioso? En manos de cuantos se manifestaron ayer está tratar de llevarlos por ese sendero.

En este contexto, la presidenta navarra, Yolanda Barcina, denunció el carácter «político» de la huelga, porque había oído gritos de «independentzia» en la manifestación. Un grito político, sin duda, pero que muchos ven también como una absoluta necesidad económica y social. Por el camino que lleva España, no sería extraño ver pronto a militantes de UPN enarbolando esa bandera.

De momento, lo que se comprobó ayer fue que cada día se hace más incomprensible que PSN y UPN puedan compartir un mismo gobierno y que quienes estuvieron apoyando la huelga estén siendo copartícipes de los recortes económicos en la comunidad.

En Nafarroa, como en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, se observa que hay base suficiente para hacer las cosas de otra forma. En manos de esta ciudadanía que se subleva contra las injusticias está el dotarse de instrumentos organizativos -políticos, sindicales e institucionales- para encauzar esa energía hacia la construcción de una alternativa propia y que no se escape como el agua entre los dedos.

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