Publicado en: 18 octubre, 2015

El Salvador: lucha de pandillas

Por Iñaki Urdanibia

Impresionante trabajo de campo sobre una de las zonas más violentas del planeta.

Por Iñaki Urdanibia

         Si en El Salvador ya desde 1975 había grupos guerrilleros organizados prestos para el combate, fue en 1980 cuando se declaró la guerra abierta que duró hasta 1992 fecha en la que se firmó el tratado que daba fin a la guerra.

El país había quedado en la ruina, el tejido productivo aniquilado, y el social absolutamente desmembrado y en aquellos años de plomo mucha gente huyó despavorida con el fin de evitar verse afectada por la sangrienta contienda; algunos jóvenes de los que se fugaron del país, completamente contagiados por una cultura de la violencia, fueron a parar a EEUU. Allá aprendieron las formas de actuar de diferentes pandillas que se disputaban el dominio del territorio y con tal bagaje volvieron más tarde a su país de origen.

Un antropólogo se planteó realizar un estudio sobre el asunto, asumiendo el terrible riesgo de ir a la zona en la que el enfrentamiento en pandillas era más brutal.

Un bravo antropólogo

Juan José Martínez d´Abuisson( El Salvador, 1986), había finalizado los estudios y , ni corto ni perezoso, marchó a la zona en donde con mayor virulencia se desarrollaba el enfrentamiento encarnizado entre bandas rivales, con el fin de realizar su tesis sobre la lucha entre bandas rivales. Allí vivió algo más de una año arriesgando su vida, para ver in situ , cuál era realmente la situación . Allá puso en práctica el estudio etnográfico en su modo más realista: convivir en medio del enfrentamiento, y ver cómo era la vida de las pandillas en litigio y la vida de quienes en aquella zona vivían, o malvivían más bien.

Hubo de sortear no pocas dificultades ya que todas las puertas, de las ONGs y otras, se le cerraban con el pretexto de que la cuestión era realmente complicada y peligrosa. Erre que erre continuó en su empeño hasta que por medio de un sacerdote , perteneciente a una institución que desde hacía años trabajaba en aquel medio y que contaba con un centro juvenil dedicado a educar a los chavales de la zona; . allá se dirigió y en su destartalada moto se movió por medio de las diferentes líneas que, a modo de infranqueables fronteras , separaban a las bandas rivales y a sus diseminadas clicas. Escribió su experiencia y ahora la entrega en un trabajo que aclara la gravedad del asunto.

Un brutal enfrentamiento

         El trabajo publicado , acaba de ser editado por la editorial riojana Pepitas de calabaza y lleva por significativo título: « Ver, oír y callar. Una año con la mara Salvatrucha 13». La mara- término que toma su inspiración en la película « Cuando ruge la marabunta ». Juan se metió en el terreno del conflicto y más en concreto en el medio en que se movía la Mara Salvatrucha, banda que « importa en Centroamérica. Pero también importa en México y es parte fundamental de la vida de muchas comunidades latinas de Estados Unidos. La Mara Salvatrucha e una marca internacional que incluso ha intentado abrir sucursales en España. La Mara Salvatrucha es la historia del fracaso de unos países que no supieron qué hacer con unos muchachos que no sabían qué hacer con sus vidas. Es la historia de unas políticas públicas desorbitadas que crearon una marabunta de asesinos. La Mara Salvatrucha es una historia mundial.».

Los flashes que nos son entregados están hechos en la intimidad , de puertas adentro de tal grupo y la comunidad en la que se inserta. El modo de acercamiento no es como la de quien mira desde fuera ( etic) , sino como quien se integra dentro ( emic), y desde allá, desde el corazón de la contienda, nos narra directamente lo que allá se vive. El discurso resultante no entra en valoraciones, ni éticas ni de otro tipo, sino que es la propia de un fiel fenomenólogo, que al modo de un notario da cuenta de lo que allá sucede, de lo que allá se siente y se piensa.

Las dificultades de integración le resultan al investigador realmente complicadas si se tiene en cuenta no solo la desconfianza inicial hacia el extraño, sino que las dudas perduran en un ambiente que se mueve en la más cerrada clandestinidad, en los pactos de silencio y de secreto que imperan y que se guían por el lema –que da título al ensayo- de « ver, oír y callar», pues al fin y al cabo allá todo dios sabe, pero no quiere saber, y menos piar…por la cuenta que les trae.

Todo sea por la causa, y los componentes de las clicas se entrega a la tarea sin pestañear, siempre en busca de alcanzar mayores galones que suponen la muerte de los enemigos y los tatuajes que se marcan como las muescas del revólver para dar cuenta de las persas abatidas. Los retos de bravura dominan las mentes desde la niñez, como el estudioso pude comprobar al colaborar en las tareas educacionales en las que los niños siempre acaban jugando a guardias y ladrones, posicionándose siempre del lado de los segundo en emulación de sus compañeros mayores que, al fin y a la postre, son sus venerados ídolos.

Diferentes técnicas son empleadas habitualmente para cazar al enemigo: la muerte del sapo ( pedrada en la cabeza), el sistema de la jaiza que no es otro que recurrir a chicas que seducen con sus encantos a algún enemigo, o el uso de chavalitos que consiguen fotos y datos del enemigo a batir para que luego sean liquidados por los ejecutores de la muerte. Salta a la vista en medio de todo este tejido, la sumisión de la comunidad y muy en especial de las mujeres que ciertamente son maltratadas o usadas como trapos de usar y tirar, o como trampas para ser utilizadas contra el enemigo, o todavía como descanso del guerrero, con derechos-y casi seguridad. de recibir el maltrato de sus poseedores.

Asistimos a masacres provocadas contra autobuses de transporte en el que son abatidos con salvajes ráfagas todos los que allí viajan, sin hacer distinción de mujeres , niños, ni dios bendito… pues el que sale ileso, resulta liquidado con la puntilla del tiro en la nuca al salir del vehículo. Mas toda accón recibe su respuesta al por mayor, en una carrera de ver quién pone el listón más alto.

Vemos el triángulo mortal formado por las dos bandas en combate ( MS13 y B18) y por la policía que mira para otro lado o pacta con unos o con otros según les conviene. También conocemos las luchas que acaban con los traficantes de drogas de la zona, y el prestigio que se despide desde las prisiones en las que son recluidos los líderes, que desde allá , en no pocas ocasiones, envían sus consignas de acción y de sustitución de la jerarquía de la mara.

Líderes de antaño que son sustituidos por nueva savia, cada vez más dispuesta a subir el listón de la muerte…La policía logra pactos, muchas veces tramposos, con el fin de variar la desastrosa imagen, y el gobierno- con un acelerado aparato de agitprop– que no hace otra cosa que campanearse por los logros de las desarticulaciones que siempre son las definitivas y que siempre suponen la ansiada paz. Cuando no logra lo que desea pasa directamente al asesinato puro y duro de los jefes ( Destino, Little Down…) que tras ser detenidos, y pasar largo tiempo de prisión, caen abatidos por las balas anónimas, que todo dios sabe de dónde provienen.

Fuego con fuego se paga, y…« la envergadura del accionar de la Mara Slavatrucha 13 a nivel mundial ha dado como resultado que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos la haya incluido , en octubre del año 2012, en su lista de organizaciones criminales transnacionales que atentan contra la seguridad nacional de este país».

Las últimas noticias que da el informe que recoge el libro datan de este mismo año, lo que significa que puede afirmarse que los ataques y sus respectivas respuestas …continuarán pues la cantera infantil y juvenil está ahí y la deserción y la traición se pagan con la vida.., además de que el odio alimenta el odio, y los lazos de solidaridad se refuerzan en la unión de combate contra el enemigo.

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