El Salvador, jugando a la democracia

Pero el partido que esta en el gobierno necesita utilizar mezquinos métodos de distracción con la población.  Para ello necesitan que  los medios de comunicación estén ocupados y por medio de ellos lanzar campañas de miedo a los ciudadanos. ¿Como lo hacen? Dándoles entretenimiento mediático. La delincuencia es una muy buena excusa, según ellos (1) para que las personas no piensen en los verdaderos problemas que les atañen;  la pobreza, mejorar sus condiciones de vida y  laboral,    mejorar la atención pública en  hospitales, escuelas. Mientras los ciudadanos estén preocupados por la seguridad,  menos tiempo tienen en pensar en las necesidades sociales.   Derechos y deberes, que le corresponde al estado solventar ya que cobran impuestos. Sin embargo, mientras la población esté preocupada en problemas de otra índole,  ellos, la derecha en el poder,   les saquean: sueldos y las arcas del estado. 

Con  la existencia de partidos políticos,  se justifica de alguna manera esa tendencia del neoliberalismo del saqueo del estado del bienestar para beneficio de las transnacionales. Por si fuera poco, son los organismos  internacionales,  el Banco Mundial y el Fondo Monetario  los que «incentivan» e imponen dichas políticas. Podemos decir pues, que hay en El Salvador, una  democracia inexistente. Ya  que las políticas económicas dependen no de los partidos políticos ni del partido que esté en el gobierno,  si no mas bien de los organismos internacionales. Son ellos los que imponen las políticas económicas y sociales al país en cuestión.

Desde la derecha a la izquierda el juego político es al fin de cuentas, un juego que las multinacionales que  por medio de los organismos imponen o dictan. Y son los partidos políticos, muchas veces, los que llevan a cabo esas directrices. Se puede decir que las discrepancias entre los partidos políticos es un cuento. Ni la izquierda actual de el salvador otrora revolucionaria consigue sus objetivos de transformar el país.

De los partidos de derechas no se espera nada. Todos sabemos cual va hacer su defensa del estado y para qué. Todos sabemos cuál fue su papel en el pasado y cuál sigue siendo hoy en día.  Sin embargo, los ciudadanos, sí esperan  algo de los partidos que se dicen  de izquierdas. En ellos depositan muchas veces las esperanzas de que algo puede cambiar. Aunque estos partidos que se dicen de izquierdas,  se olvidan de las  reivindicaciones de las amplias mayorías.  Los dirigentes de hoy están inmersos en contiendas políticas, partidarias pero no en buscar solución real a los problemas de las amplias mayorías.

Todos los dirigentes, sin excepción, viven de un  sistema capitalista dependiente. Que les hace ser políticamente correctos con las órdenes que dictan las corporaciones extranjeras, en su mayoría norteamericanas.  Los  partidos de izquierda  viven – como el resto de los partidos –  de ese modo de producción neoliberal-capitalista. Tienen buenos sueldos. Mientras el sistema   empobrece cada vez mas  a millones de personas. Los políticos hacen de la democracia un juego. Discrepando y jugando sutilmente en  – lo que ellos dan en llamar  –  debates parlamentarios.  El Salvador es parte de ese sistema y los partidos políticos juegan a discrepar, haciendo de la política un modo de vida y  teatro.

Los de la derecha, la más reaccionaria del país y de América Latina, se siente feliz en este sistema. Roban diariamente a miles de trabajadores. Roban a las arcas del estado, evadiendo impuestos y los impuestos que recogen gracias al cobro del IVA, muchas veces, incluso,  se quedan  con lo recaudado.  Impuestos  con los que se mejorarían infraestructuras como hospitales, escuelas, etc.   Porque  a  ellos, a los empresarios que  roban los impuestos ¿no les importa hacerlo? ¿Es su manera de pensar y de vivir? Porque ellos, ya tienen sus escuelas y hospitales  privados. Mandan  a sus hijos fuera del país. Mientras que la inmensa mayoría que religiosamente paga sus impuestos tienen escuelas públicas que paulatinamente, sus gobernantes (de derechas) silenciosamente  quiebran el exiguo estado  de bienestar que existe en nuestro país.  

Y el partido que dice ser de izquierda ¿qué hace? Pues, a vivir del cuento solidario, porque ellos ganan sueldos muy superiores a los trabajadores y solo por levantar de vez en cuando la mano en el parlamento, y  hacer la pantomima del debate y de la contradicción.  Los mismo sueldos que cobran los diputados de derechas, que no se parecen a los que gana  el  pueblo que dicen representar.  Una cosa es hacer política de izquierdas y otra es vivir de la política como mero trabajo especulativo.  Ellos, ya están cómodos con el papel que tienen y juegan en este sistema parlamentario y electoral. 

Debemos  pensar, entonces, que estos dirigentes que son  los que en el pasado lucharon por construir un futuro mejor en El Salvador, actualmente hayan cambiado de postura ideológica. Que han hecho a un lado sus principios que fueron los que les llevaron a intentar un cambio por medio de la lucha revolucionaria y que hoy precisan y estiman que el camino es la lucha electoral y olvidarse por completo de la gente más humilde.   Si no como se explica a  los salvadoreños que terminada la guerra;  firmado los acuerdos de paz y pasado ya,  casi quince años de ello, las cosas no hayan cambiado nada en ese país.  Sin embargo muchos podrán argüir que  la realidad social, sí,   ha cambiado porque el FMLN participa de esa vida parlamentaria.   ¿se ha convertido en  partido político de «izquierdas»  y por ende en uno mas de esa contienda política dictada por los organismos internacionales? Si es así, mucho le queda al pulgarcito de América para buscar en otros dirigentes el futuro con justicia social. 

Se suele decir  al mundo que en El Salvador hay democracia  es un ejemplo claro de que los revolucionarios del pasado se pueden convertir a  la democracia burguesa de occidente.   Podemos  – en un debate escrito –  enumerar las mejoras sociales en el país y nos daremos cuenta que casi nada o nada ha cambiado. La  miseria sigue campando a sus anchas. La  pobreza sigue teniendo los mismos rostros de ayer.  La lucha por construir un futuro mas digno en el País pasa todavía por la esperanza y la espera.

Con estos dirigentes que se dicen de izquierdas en El Salvador, difícilmente los pobres, tendrán (en esos partidos políticos de hoy) solución a sus problemas y demandas.  Las  amplias mayorías seguirán en el limbo del olvido – y todo – gracias a la izquierda que tiene ese pequeño país, y  que colaboran místicamente en el juego «democrático»  burgués dirigido desde las corporaciones internacionales.

En El Salvador no se necesitan partidos políticos que se digan de izquierdas. Mas bien se necesitan dirigentes que estén donde deben estar.  Con  la clase trabajadora, campesinos. Con  las amas de casa, con las mujeres. Con  los que no tienen nada que comer, con los que están sin trabajo.  Tienen   que estar con ellos, ahí, al lado, jugándose la vida como hacen millones de anónimos. Personas que  visten sencillo y que cobran salarios de explotación. Personas que pagan sus impuestos y no corren de prisa en los supermercados. Que viven en el día a día y luchan por construir su país y su futuro. Futuro difícil de construirlo con este modo de producción y donde los partidos políticos no hacen mas que vivir de la política y justificar con su participación en el parlamento que la democracia es así, la democracia de occidente donde tú dices si y ellos ordenan y dictan las normas de una economía mundial.

 LQS. Txanba Payes. Diciembre de 2006

(1) Mantener la chusma a raya. Noam Chomsky.
(2) Escrito basado en algo que apareció en el periódico colatino de El Salvador. En él, la UCA universidad de los jesuitas hacen público un estudio sobre la situación actual de ese país.
http://www.diariocolatino.com/nacionales/detalles.asp?NewsID=14509

(3) El Salvador – La Lucha Sigue: http://www.youtube.com/watch?v=b_ROaPW_Z6o&eurl=

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