El Salvador: El Modelo y el Nuevo Presidente

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No hay que andar dándole tantas vueltas al asunto, la vida nos enseña que no hay dos cosas, ni tres ni cuatro que sean exactamente iguales. En la naturaleza, la sociedad y la cultura se recrean la diversidad; su belleza y su esplendor están determinados por el ser diferente. El imitar, ¿no será falta de imaginación, que la creatividad nos está fallando? ¿Qué va a decir la gente, fuera de nuestras fronteras, que los salvadoreños somos copiones? Aunque dicen que la creatividad pura o absoluta no existe y, seguramente que tienen razón. Porque el mundo ya tiene ratos de existir, y desde entonces, se han dicho y hechos muchas cosas, así como tanta agua ha pasado por los ríos.

Antes, durante y después de la campaña electoral ciertos analistas de derecha han expresado opinión en forma acalorada, llena de angustia y con poco o mucho miedo, por el modelo económico y político que el nuevo gobierno va a desarrollar. Seguramente que el nuevo presidente no tendrá en su cabeza las ideas completas y acabadas del modelo en el que está pensando. Porque esto del modelo no es tan simple como parece y a los derechistas se les ocurre, no es que al presidente se le antoje construir un modelo y ya está. En esto del modelo se conjugan varios factores: las circunstancias y las voluntades de los sujetos que intervienen, dicho de otro modo, es un asunto de correlación. Y en esto de la correlación de fuerzas es el pueblo también tiene opinión y quien tiene la última palabra: aquí ha de ocurrir lo que el pueblo esté dispuesto a hacer o a permitir.

Y esto está determinado por las tendencias predominante en el mundo de hoy, que los paradigmas se caen y no hay en qué apoyarse para caminar con pie firme, esto es cuando se piensa el país con cabeza conservadora. En esto del modelo, no creen señores de la derecha que es muy prematuro para estar afligidos y angustiados. Nosotros pensamos que hay que hacer camino, porque es al andar que el nuevo presidente va ir haciendo gobierno. Porque no se trata de copiar el modelo brasileño. ¿Tendrá Brasil un modelo? ¿Será el gobierno de Lula un modelo? Lo que se sabe es que en el gigante del sur hay muchos problemas que se van profundizando y ampliando, que Lula no le ha podido cumplir a los trabajadores como ellos lo necesitan.

Es más, en Brasil no hay novedades que exhibir. Lula no tuvo la valentía de romper con el neoliberalismo y es el neoliberalismo con disfraz de izquierda es el que está marcando su declive, porque es el modelo neoliberal el que se volvió inviable, por antinatural y antihumano. En esto del gobernar bien no hay camino, se hace buen gobierno al caminar en la dirección que los electores definieron. Presidente no hay modelo se hace modelo al gobernar.

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