El rey Juan Carlos dio el «placet» 48 horas antes del 23F

Tal y como hemos publicado en Diario16, los meses previos 23F fueron muy intensos. Se celebraban reuniones en muchos ámbitos y circunstancias. El rey Juan Carlos tuvo distintos encuentros con el general Armada. Sólo en el mes de febrero se reunión con el militar en 7 ocasiones, 6 de ellas presenciales (6, 7, 11, 12, 13 y 17 de febrero). ¿Qué asuntos tan graves y atípicos empujaban a Armada y al rey a relacionarse personalmente con tanta asiduidad (Baqueira Beret, La Zarzuela, conferencias telefónicas…) no estando ya el primero al servicio directo del segundo sino, por el contrario, en un puesto activo en el Ejército, al mando de la División de Montaña Urgel nº 4, en Lleida, y más tarde en el Estado Mayor del Ejército en Madrid?

Una de esas reuniones está protegida por el máximo de los secretos: la celebrada el día 13 de febrero de 1981, un encuentro que tuvo que ser muy importante porque el propio Armada solicitó por carta a Casa Real autorización para usar, durante el juicio, en su defensa el contenido de la reunión. Juan Carlos I se lo denegó y Armada fue condenado a 30 años de prisión sin que mencionara en ningún momento lo que ocurrió aquel día.

Según afirma el coronel Amadeo Martínez Inglés «allí se habló de la «Solución Armada», de la maniobra político-palaciega a punto de comenzar; del estado de las conversaciones con Milans y con los líderes políticos; del estado de ánimo en los cuarteles; del otro golpe duro que amenazaba, a corto plazo, a la democracia y a la propia Corona; de aquellas medidas, necesarias y urgentes, para intentar detener este último peligro sin dañar en demasía el orden constitucional vigente… Todo debía estar bajo control en esos preocupantes momentos, ya que nada debía dejarse al azar. La cuenta atrás había comenzado. La suerte estaba echada. Sin embargo, los hechos posteriores demostrarían que en el entorno de la famosa «Solución» político-militar no todo estaba tan atado y bien atado como se creía en La Zarzuela».

Respecto al resto de cabecillas del intento de golpe de Estado, ya publicamos en Diario16 cómo el rey se reunió con el general Jaime Milans del Bosch y se plegó a una de las principales exigencias de los militares franquistas: la cabeza de Adolfo Suárez.

Sin embargo, ¿qué ocurrió con Juan Carlos de Borbón? Según las fuentes consultadas, el rey les traicionó y, aún así, no acusaron al monarca. Todos se callaron. Diario16 ha podido saber que José María Oriol Urquijo, un hombre que madrugaba todos los días para ir a trabajar, el día del intento de golpe de Estado no salió de casa y, en cuanto vio cómo se estaban desarrollando los acontecimientos, se encerró en su dormitorio esperando a que la Policía o la Guardia Civil fueran a detenerle, algo que nunca ocurrió.

En este sentido son muy llamativas las palabras de Corinna Larsen definiendo al rey emérito: tiene la enfermedad de la deslealtad. Sólo es leal a sí mismo.

 

Fuente

 

 

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS