El realismo popular de Gustave Courbet

Por Iñaki Urdanibia

Un breve y certero acercamiento a la implicación entre arte y revuelta en la pintura del francés.

Por Iñaki Urdanibia

« La belleza está en la naturaleza y se encuentra en la realidad bajo las formas más diversas. En cuanto se descubre, pertenece al arte, o más bien al artista que sabe descubrirla »

« La imaginación artística consiste en saber expresar de la manera más perfecta una cosa existente, pero nunca suponer o crear esa cosa»

No cabe duda de que el pintor francés mantuvo una fidelidad grande a la realidad en sus lienzos. La corriente realista tuvo su auge entre 1840 y 1870, en conexión con el ascenso de las ideas revolucionarias, muy en especial libertarias. La propia actividad de los artistas cobra un sentido ético y político al retratar las imágenes desde una óptica bien determinada que dejaba de primar los meros cánones estéticos y formalistas; en tal medida puede llegar a hablarse de unos artistas proletarios, empeñados en mostrar escenas populares y poner el arte al alcance, y al servicio, de las clases populares. Quienes se implicaban en esta ofensiva contra el arte burgués, tendían a organizarse en colonias de artistas, dándose al tiempo un recurso a nuevas técnicas como la litografía. Dentro de esta corriente qué duda cabe que ocupó un papel relevante Gustave Courbet ( 1819-1877).

Un pequeño libro de Martín Paradelo : « Gustave Courbet, una pintura de clase», editado por Piedra Papel Libros habla del artista de Ornans, localidad cercana a Suiza, de sus amistades e influencias y de su pintura, dedicando unos pertinentes análisis a algunos de sus cuadros más significativos en lo que hace a la expresión realista de escenas populares y de trabajo; posicionado del lado de los humildes y de lo común.

La formación recibida tanto en su localidad natal como en la cercana Besançon, hizo que desde sus inicios mostrase un respeto al reflejo de la realidad, hizo que tras un periodo de fourierismo se inclinase por las doctrinas de Proudhon con quien mantendría una honda amistad y una coincidencia ideológica anarquista; de éste realizo algunos retratos, como también los hizo de Baudelaire ( que vivió una época en su taller) , de Héctor Berlioz, y algunos otros personajes de la época. La afinidad ideológica con Proudhon hizo que ambos se enriqueciesen en lo referente a su visión del arte y su relación con las clases sociales, en una abierta apuesta por el pueblo, y más en concreto por el campesinado, clase que era marginada por ciertas corrientes que proclamaban la emancipación de los trabajadores( Marx y epígonos) otorgando un protagonismo pleno a los proletarios industriales; sus simpatías inciales hacia los ambientes bohemios le pusieron en el disparadero al considerar que algunos de los personajes, marginados y lumpen, que pululaban eran seres dignos de tener e cuenta.

Paradelo muestra el carácter social y revolucionario del artista, frente a las interpretaciones esteticistas y formalistas que yerran en su enfoque de la pintura de Courbet, ocultando tras sus críticas formales la animadversión por las representaciones, e implicaciones, del pintor…Los acercamientos a varias de sus obras dan sobrada cuenta de su compromiso: así en Los picapedreros deja ver la dureza del trabajo de los trabajadores. Un entierro en Ornans centra la mirada en el ritual y en las costumbres populares. Regreso de la feria de los campesinos de Flagey refleja de las tensiones entre las clases; se da en estas obras cabida a los sabores populares acompañada de algunas tendencias a la sencillez estilística…. Las señoritas del pueblo dando limosna a una cuidadora de ganado, contra lo que pudiera sospecharse como una alabanza al valor cristiano, supone una denuncia de las clases y sus diferencias. . El estudio del artista reúne un poblado escenario en el que a un lado están presentes quienes entorpecieron o trataron de entorpecer, su carrera artística y la propia marcha de la historia, al otro se presentan quienes están de su lado, entre otros el ya nombrado Proudhon . Los bomberos apagando un incendio representa otra faceta del trabajo. Irreverente fue calificado su Regreso de la conferencia en la que se ve a un grupo de clérigos que avanzan titubeantes debido a su curda monumental . No se priva Martín Paradelo de indicar la valoración de las mujeres reducidas a a una vida limitada a las paredes del hogar o a trabajos subalternos, no productores de plusvalía( Las cribadoras de trigo en la que se ve a las mujeres trabajando dentro de su casa) ; límites en lo que hace a las cuestiones de género que coincidía con la postura de Proudhon al respeto y al pensamiento dominante en el seno de la clase obrera de la época. [ No está de más sñealar que el libro contiene en su apéndice la reproducción de las obras de las que se habla].

El libro, lo breve si bueno…, es un certero acercamiento al pintor implicado con el espíritu libertario, que se reflejaba en sus propios cuadros, dicho lo cual y sin que empañe el valor de la obra de Paradelo, amicus Plato sede magis amica veritas, sí quisiera indicar algunos aspectos dignos de ser tenidos en cuenta: se califica en la página once al pintor como «hombre del pueblo»( con respecto al pintor era injusta moneda al uso, extendida por algunas bocas maledicentes, considerarlo como un ser con aspecto y comportamientos provincianos) ; ciertamente como todo hijo de vecino Courbet era hombre de un pueblo, en concreto de Ornans, lo que no quita, y no hay porque evitar decirlo, que fuese hijo de una familia de ricos terratenientes. Es señalado igualmente, poniéndose énfasis en ello, que el pintor fue marginado y sus obras quedaron fuera de distintas exposiciones y galerías, lo cual juzgo que debería combinarse con cierto contrapeso que pondría las cosas más en su justo término, y me explico. Cierto que sus obras fueron rechazadas por diferentes galerías y exposiciones, como la del Salón o la de la Nueva Exposición universal, lo que hizo que el pintor se encargase a poner en marcha sus propias exposiciones y hasta su propio museo, si esto es cierto también lo es que en algún caso el rechazo de un Pabellón propio no se realizó debido a entrar en competencia con Manet, que alguna de sus obras fue merecedora de una medalla y la compra de un cuadro( Después del almuerzo de Ornans) por parte del Estado francés; en el extranjero fue celebrado y galardonado : así en Bélgica, Leopoldo II le concedió la medalla de oro, en Munich fue objeto de diferentes honores, también rechazó- lo cual le honra- se negó a recibir otras como la Legión de Honor. Señalo lo anterior ya que si bien no se puede negar que su obra no era bien mirada por las instancias académicistas , con el esteticismo como guía, cuando realmente la cosa adquirió niveles ciertamente represivos fue a partir del compromiso del pintor con la Comuna parisina, incitado por Jules Vallès, aceptó la presidencia de la Federación de Artistas, cuando comenzaron las prohibiciones de exposición, su encierro en la cárcel-seis meses ( Retrato en Sainte-Pélage), el embargo de sus obras y una multa astronómica al hacérsele responsable de la destrucción de la columna de la plaza de Vendôme…y su exilio en tierras suizas, que es donde falleció. Es de justicia señalar que de algunos de estos avatares da cuenta el autor del libro leído.

La recomendable presentación del pintor por parte de Martín Paradelo se centra en lo que se centra de manera que nadie puede sentirse engañado de que algunos otros registros de las obras del de Onans , manteniéndose siempre dentro de un realismo neto y claro ( y no me refiero a cuestiones de luminosidad, ya que sus pinturas más bien son dominadas por tonos oscuros)que sí que merecen atención, teniendo en cuenta que la parte no es el todo y el centro de gravedad, social y político en este caso, no debe suponer la ignorancia del resto, que como tono dominante puede ser incluido dentro de los límites del eclecticismo, dependiendo de las diferentes fases de su quehacer: así sus incursiones en el campo del auto-retrato, el de las naturalezas muertas, los paisajes, o los retratos de mujeres realizados con un detallado realismo( Las bañistas o El origen del mundo), lo que provocó cierto revuelo en su tiempo y en tiempos posteriores….con respecto a esto último y a la segunda de las obras nombradas en el paréntesis, me permito adjuntar un comentario que en su momento publiqué .

Un lienzo inquietante

+ Thierry Savatier

El origen del mundo

Ediciones Trea, 2009

El cuadro de Gustave Courbet ( 1819-1877) que hoy se puede contemplar en el parisino museo de Orsay, tras encendidas polémicas, peticiones de prohibición y al final ciertas condiciones para su exposición, en minúscula sala aparte, el cuadro – digo- ha provocado muchos rumores, muchos silencios, suposiciones y mentiras, muchas valoraciones, en especial negativas, lo cual ha hecho que los investigadores e historiadores del arte se hayan visto paralizados antes de entrar a trazar la genealogía del cuadro o a desvelar los misterios en torno a este misterioso lienzo; desde el genial título al atrevimiento de la imagen, la toma del sexo de una mujer que en cierto sentido lo son todas, un prominente y peludo monte de Venus, y una hendidura que es por la que sale todo ser humano al mundo. Lacan- el último propietario particular, por cierto- con su habitual tendencia al juego de palabras habló de origyne…recurriendo a lo etimológico: os, oris, en latín: boca, agujero, hendidura, y gynè, en griego: mujer.

Thierry Savatier con un atrevimiento encomiable, y con un rigor indudable, penetra en la compleja tarea de trazar la historia de un cuadro de Gustave Courbert como reza el subtítulo de la ejemplar obra, que trata el asunto con estricta documentación archivística, y recurriendo a testimonios de contemporáneos, en su deseo de llegar al gran público -como el mismo autor explica describiendo la genealogía de su propia obra- inicialmente había barajado la idea de escribir una novela, huyendo de la aridez ensayística…mas el resultado final quedó en : un trabajo serio y puntilloso que nos lleva del origen del cuadro, a los distintos avatares y reacciones por los que pasó, hasta el presente.

Entramos en el estudio de quien fue considerado el último romántico, y lo hacemos junto a Sainte-Beuve, y oímos las opiniones de Proudhon, de Baudelaire, o de los hermanos Goncourt, quienes habían visto algún cuadro en el que parecían asomar retratadas tendencias lesbianas ( véase su El sueño ) , que podían escandalizar a la sensibilidad de la época (de ahí uno de los motivos de que se prohibiera la exposición de sus cuadros en diferentes exposiciones), y de épocas posteriores, teniendo en cuenta el peso de la huella religiosa, y de otras corrientes puritanas, en el desprecio hacia el cuerpo como fuente de pecado. Los desnudos en los que trabajaba en aquellos años Courbert, corrieron de boca en boca, y veremos cómo una serie de personajes estarán en las cercanías de la creación del «Origen del mundo»; ahí están Jeanne de Tourbey, y el diplomático de origen egipcio Khalil-Bey, que viendo algunos de los cuadros del pintor le encargó que le hiciese uno, o el coleccionista Alfred Bruyas que había adquirido Las bañistas , un cuadro que provocó la correspondiente polvareda. Éste, dicho cuadro, supuso una ruptura absoluta con los desnudos que hasta entonces se habían dado en la historia del arte, la crudeza de la representación, la separación con respecto a los moralismos reinantes al pintar con realismo el sexo y los cuerpos, hasta entonces ausentes.

El cuadro viajó a distintos lugares hasta que fue robado por las autoridades soviéticas, hallándose de nuevo en Budapest tras un tiempo de desaparición en el que nadie sabía qué había sido de él; en 1945, su verdadero dueño, el barón de Hatvany, lo recuperó tras muchas idas y venidas. Cinco años más tarde su propietario pasó a ser el psicoanalista Jacques Lacan…antes de ser entregado a la mirada del gran público.

Con un detallismo propio del más avezado de los pintores, Thierry Savatier, hace hablar al cuadro, a los espectadores, a los momentos de silencio -y desmonta las habladurías urdidas al respecto-, y a la multitud de voces que se entonaron-y se entonan- en torno al explícito, en su enigmaticidad, lienzo: Sylvia Bataille, la esposa de Lacan, la escritora Marguerite Duras, Claude Lévi-Strauss, y una extensa gama de pintores, han dedicado amplia atención al cuadro.

Cuadro que no deja indiferente a nadie, que fascina, que inquieta, y que hace trabajar la mente de quien lo mira; sobre esta ineludible inquietud escribe la magistral trayectoria Thierry Savatier, recorrido que rastrea las variaciones del gusto artístico y la evolución de las mentalidades.

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