El árbol de la guerra

Dice el alcalde de Tolosa que ha plantado un árbol que representa la paz. Para ello ha montado un homenaje a las llamadas víctimas del terrorismo, y se ha traído a las autoridades españolas para escenificar la farsa. No le dedicaremos demasiada tinta, porque son muchos los negocios que se han beneficiado de este tipo de proclamas. Uno más. Pero merece la pena dar un repaso a los nombres para observar cómo contabiliza nuestro alcalde la carga que la violencia ha dejado en Tolosa y qué entiende por víctimas.

Si tanto se valora la paz es sin duda porque hemos vivido una guerra. No declarada. No admitida. Una guerra con dos partes enfrentadas, que no se reflejan en esa mascarada. En esos nombres que homenajea hay historias de dolor, trágicas, cada una a su manera, discutibles, lamentables, penosas. Pero como estos temas no se pueden tratar de manera abierta, porque la legislación y la autoridad competente no lo permiten, hay que limitarse a una perspectiva lateral, parcial, limitada.

¿Por qué no están en la lista los nombres de Txirrita, o de Mikel Lopetegi, o de Txabi Etxebarrieta? ¿Qué ocurre? ¿No murieron? ¿Es que hemos vendido Bentaundi y ya no es Tolosa? ¿O es que no remataron a Txabi en la cuneta? Y en el caso de Mikel, que se suicidó en Herrera de la Mancha tras muchos años de prisión, ¿no nos vale para el concepto de víctima? ¿Es que el tabaco sí, y es de dominio público, pero la cárcel no mata?

¿Y Fran Aldanondo, Josetxo Jauregi, Sebas Goikoetxea…? ¿El límite de Tolosa se cierra en torno a las cuatro calles? ¿No incluye los montes, o Ibarra, a pesar de que estos vecinos hicieron su vida con nosotros? ¿O es que no los mataron en esa guerra de sobreentendidos que no se nombra?

¿Víctimas, de paso, son sólo los muertos? ¿No hay espacio de comprensión para el dolor de las torturas, para el caso de Anparo Arangoa, por ejemplo, torturada casualmente en Tolosa? ¿O es que tampoco ha sido terrorismo y violencia lo que se sufría en los controles de carreteras, las detenciones de madrugada, las redadas masivas tras la desaparición de Joxi y Joxean, los disparos de la fuerza armada contra manifestaciones desarmadas?

Dicen que han levantado un monolito en Tolosa en homenaje a estas víctimas reconocidas. No lo he visto. Quizás vaya algún día a hacerle una visita, aunque sólo sea para comprobar si es un nuevo monumento a los caídos, un monolito como el que nos acompañó en la niñez desde el Triángulo de Tolosa. Será una cuestión de memoria, pero le aseguro al alcalde que en absoluto es cosa de nostalgia.

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