«El racismo institucional es la raíz: luchar contra el racismo es luchar contra el capitalismo»

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Entrevistamos a Daouda Dieye, portavoz del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona. Hablamos sobre la situación actual frente a las manifestaciones antirracistas desatadas tras el asesinato de George Floyd en Estados Unidos y sobre el racismo institucional en el Estado español.

Daouda Dieye es portavoz del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona. Nació en Senegal. Cuando vino a vivir al Estado español, ha estado desde el año 2007 al 2017 trabajando en el campo como temporero de la fruta y verduras. “Dicen que los manteros son mafia, pero lo son los dueños de los campos que utilizan temporeros sin Seguridad Social, pagando entre 5 y seis euros la hora. Teníamos que trabajar diez horas para ganar 50 euros y después nos cobran la luz, el agua y el alquiler. Yo he peleado contra estas condiciones defendiendo a mis hermanos y logramos otras condiciones, que igual siempre fueron precarias porque seguíamos trabajando sin papeles”, denuncia. Trabajaba de manera temporal en diferentes ciudades viajando sin descanso a Huelva, Granada, Jaén, Lleida de acuerdo a las estaciones de las frutas. Después se dedicó a buscar chatarra hasta que hizo diferentes formaciones de electricidad, ayudante de camarero y de cocina, que es de lo que está trabajando actualmente.

 

¿Cuál es vuestro análisis y cómo vivís el racismo institucional, hasta llegar a asesinatos policiales como el de George Floyd en Estados Unidos?

Lo que se está viviendo en Estados Unidos no comenzó hoy, son realidades que vivimos todo el tiempo. El Sindicato de Manteros nació por un hecho parecido, cuando mataron a Mor Sylla en Salou en el año 2015 e hicimos una manifestación en Canaletas [Barcelona]. El Sindicato de Manteros nació cuando la policía asesinó a un negro. Además, el chico que murió en Madrid también fue por persecución policial. Y si vemos lo que pasó en Tarajal, también y muchos casos más.

El racismo institucional es la raíz del racismo. Porque el racismo social es algo que yo mismo podría aguantar y me dicen “vete a tu país”, no es lo que lo normalice, pero puedo explicarlo e incluso ignorar. Pero el racismo institucional significa luchar contra el poder que genera esos privilegios del racismo social utilizando por ejemplo las Leyes de Extranjería, el cierre de las fronteras en las que unos pueden viajar y vivir donde quieran y otros no, creando esas desigualdades en todo el mundo. El racismo institucional es la raíz del racismo: luchar contra el racismo es luchar contra el sistema capitalista.

 

¿Qué opinas del debate sobre los monumentos simbólicos del colonialismo, como hoy el de Colón en Barcelona?

Hoy se habla de la estatua de Colón como símbolo del colonialismo. Yo conozco más España que mi país, porque he trabajado en el campo y en toda España hay estatuas de Colón. Y yo conozco toda su historia, Colón no era el problema, sino todas las instituciones comenzando con los reyes cristianos de Castilla León que los enviaron. Hoy es igual, el racismo es institucional y colonial. Otro monumento es el del esclavista Antonio López en la Via Laietana, que fue reebautizado como Idrissa Diallo, el joven muerto en 2012 en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca.

Hemos sufrido bastante con la represión, con el maltrato, siendo despreciados. Nos da rabia ver una estatua para reconocer a un dictador de nuestros antepasados, a un esclavista que en Cuba que ha estado matando, violando y expoliando. Porque es un símbolo de que la riqueza de la economía europea viene de la esclavitud, del comercio triangular y del colonialismo en países de África. Yo soy de Senegal y conozco toda esa historia. La riqueza de Europa es el sudor, lágrimas y sangres de nuestros abuelos que sufrieron la explotación colonialista. Y no solamente en África, también en América Latina.

Yo muchas veces digo que da igual que seas brasileño, uruguayo, paraguayo. Donde hay un negro todos somos africanos, porque no olvidamos nunca que las plantaciones con esclavos por ejemplo en Cuba, en Haití, en Brasil, éramos africanos.

 

¿Cómo estáis viviendo las grandes manifestaciones y revueltas antirracistas actuales que comenzaron en Estados Unidos con el asesinato de George Floyd y se desarrollaron en muchos países de América Latina y Europa?

Esto debería haber pasado hace mucho tiempo, porque no es nuevo. Pero había mucha represión y había miedo. En los años sesenta hubieron procesos revolucionarios que lucharon por la independencia de los países africanos. Pero después la lucha tuvo que continuar, porque no teníamos por qué pagar deudas: yo no puedo entrar a tu casa comiendo, robando haciendo lo que me da la gana y después encima pagarte cuando te vas. Eso no lo puedo entender. España, Francia, Bélgica, Inglaterra y varios países más como Portugal son todos países colonialistas que siguieron endeudando a los países de África y América. Mientras además en nuestros países nos obligan a aprender lenguas occidentales y sus costumbres para supuestamente “integrarnos” a los sistemas de unos países que, cuando llegamos para vivir, no nos dan ningún derecho a estudiar, a trabajar y ya ni siquiera a vivir. Ni siquiera vender en la calle.

Por eso son todas estas manifestaciones, no es el caso de George Floyd solamente. Las arañas si se unen, pueden matar al león más grande, aunque seamos pequeños, pero si nos unimos podemos llegar a donde queremos llegar.

 

El racismo institucional recorre a todos los partidos del sistema capitalista, desde VOX en su expresión extrema pero también en los que se dicen “progresistas” como el PSOE cuyo gobierno con Unidas Podemos mantiene los CIEs y las Leyes de Extranjería ¿Cómo lo vivís en ciudades como Barcelona donde gobierna Barcelona en Comú en el Ayuntamiento?

Es lo que te decía antes, ninguno de estos partidos me representa. Uno es el que demuestra su odio, como VOX, no lo oculta. El otro oculta su odio, pero también tiene odio y como un camaleón cambia de cara cuando le da la gana porque. Con una cara dice “Bienvenidos Refugiados” y con la otra, persigue con la policía en la calle a las personas inmigrantes con el discurso de “venta ilegal de inmigrantes ilegales”. Ada Colau antes era una activista social, pero ahora que está en el poder no le veo nada de izquierda. El racismo es institucional y estos partidos usan la ley de extranjería para impedir nuestros derechos para trabajar y no hacen nada para quitarlas.

Hay una canción que me gusta mucho que dice, “Todos los hombres blancos no son mis enemigos, pero todos los hombres negros no son mis hermanos”. Y tiene toda la razón, porque si ves al negro de VOX, no es mi hermano ni jamás será mi hermano. Representa otros intereses de clase diferentes, porque el capitalismo necesitan del racismo.

El capitalismo es racismo, que nos está machacando en todo el mundo. Los jugadores de fútbol que son negros sufren el racismo, pero yo lo sufro más porque cuando subo al metro, nadie quiere sentarse a mi lado. Y cuando estoy en la calle y salgo de trabajar por la madrugada, la gente cruza la calle como si fuera un ladrón. No me dan un buen trabajo porque soy negro, o me dan un trabajo que nadie quiso hacer. Y los que estamos en la calle vendiendo, somos negros.

 

¿Cómo vivisteis el confinamiento como Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes?

Nos propusimos ayudar a nuestros hermanos, porque los que estaban en la calle vendiendo y no podían salir a vender ¿qué iban a hacer? Me siento orgulloso del Sindicato, porque hemos sacado casi 20.000 euros entre todos para comprar comida y repartirla. Hicimos mascarillas y batas para repartir en todos los hospitales de Barcelona.

¿Y quién las hizo? Los mismos manteros que ayer estaban persiguiendo en la calle, que los acusan de estar en mafias, de ladrones, los que “quitan el trabajo” cuando no tenemos derecho a trabajar, a circular.

El PSOE cuando comenzó la pandemia dijo “no vamos a olvidar a nadie”, entonces ¿los que estaban vendiendo en la calle eran ni siquiera ‘nadie’? Porque por nosotros no han hecho nada. Hay unas personas que ni siquiera somos “nadie”, las personas inmigrantes, muchas ilegales, somos nadie para el gobierno, aunque tenemos madre o tenemos padre que alguna vez nos pusieron un nombre. El sistema nos está machacando bastante, pero nosotros vamos a seguir organizados.

 

IzquierdaDiario

 

 

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