El régimen no quiere balanzas (III).

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Con notable sorpresa estamos comprobando como, el jefe del ejecutivo extremeño, forense de profesión, ha mutado en un notabilísimo experto en balanzas fiscales y, allá donde le entrevisten, y le entrevistan mucho (Hoy, Extremadura, Región Digital, Diario Crítico, CNN, TV de Extremadura, Libertad Digital, etc. etc.) sentencia y suelta su perorata, demonizando, la mera publicación, de las balanzas fiscales anunciada en su día por su propio grupo político.

Les aterra la perspectiva de que a raíz de tal publicación comience la cuenta atrás y, concluya a medio plazo el sistema clientelista que sostiene al régimen.

No les preocupa otra cosa que su propia supervivencia porque, quienes mantienen a Extremadura en las condiciones demográficas, sociales, económicas, culturales y políticas, Y FISCALES, en que nos encontramos, después de 26 años, a régimen, carecen de autoridad moral alguna para protestar, porque han despilfarrado billones de las antiguas pesetas, en gastos que no han reformado las estructuras económicas regionales y, mucho menos las condiciones socioculturales de la población extremeña.

Desclasamientos , los ha habido , y muchos.

El problema creado a Extremadura es que se ha convertido en la región más débil de toda España, tambien fiscalmente. Las posibilidades recaudatorias de la Comunidad son mínimas, porque no hay de donde recaudar, y su grado de dependencia de las transferencias, excesivo. Pero no es un problema actual, el ibarrismo se lo ha ganado a pulso, año tras año, volcándose en el ladrillo, el hormigón, y el asfalto, que a la larga, fiscalmente son un fiasco.

Las balanzas fiscales se van a elaborar y, se van a publicar, porque, donde hay patrón, no manda marinero y, gracias a Juan I y Guillermo II, grumetes en el barco que capitanea Zeta, Extremadura, hoy día, no cuenta en el escenario político nacional, lo más mínimo, al margen de las declaraciones de compromiso que efectúan ZZ o sus adláteres, carentes de la más mínima veracidad.

Recomendaría humildemente a Guillermo que no continuara disparatando, porque gran parte de sus argumentos son tópicos, medias verdades, combinadas con alguna que otra barbaridad económica y, lo esencial, defiende “sus fondos públicos”, no los de los extremeños en general.

El argumento contrario al de Guillermo, se encuentra en las reivindicaciones de las autonomías que más contribuyen en el pago de los impuestos, ello les justifica exigir a cambio mayores transferencias de recursos estatales, a fin de poder equilibrar el peso de la balanza de los “pagos” efectuados al Tesoro Público, con los “ingresos” por vía del retorno desde el Estado a esos entes autonómicos que en sus relaciones con la Hacienda Pública estatal, resultan ser contribuyentes netos (pagan más que reciben).

Es decir, lo que dichos entes pretenden es compensar los saldos negativos de haber tenido que soportar mayores impuestos, con saldos positivos del derecho que entienden les respalda a recibir una compensación que deje equilibrada ambas pesas de la balanza.

Y dicho de otra forma, dichas Comunidades, contribuyentes netos, pretenden que se publique “oficialmente”, lo que es un secreto a voces, la diferencia entre lo que cada uno de los territorios aporta a la caja común y lo que de esta recibe.

Una de las funciones básicas que cumplen los impuestos es la distribución y redistribución de la renta, de forma que, en función de los principios de justicia y de equidad social, quienes paguen más impuestos no necesariamente han de recibir luego del Estado más ingresos; y viceversa quienes contribuyen menos pueden luego recibir más de las arcas estatales.

Este argumento no se lo he escuchado a Guillermo, convertido en el adalid del oscurantismo fiscal, ya que se pierde en elucubraciones referentes a domicilios fiscales (que se fije donde están domiciliadas las empresas de su protegido Gallardo), excedentes de energía, que pagan impuestos las personas no los territorios…. para negar la mayor, que Extremadura es receptora neta por su debilidad fiscal inducida.

Y es que, ¿cómo argumentar respecto a redistribución de renta y riqueza quienes, perciben un salario que solo un 0,5% de los trabajadores extremeños reciben, en una región con un 70% de mileuristas?

Una tierra donde el latifundio improductivo continua latente y es el paraíso inversor de quienes en una plaza pública, en pleno siglo XXI, continúan torturando animales, mientras existe una legislación estatal que prohíbe la crueldad con los seres irracionales.

Prosigo, Guillermo, y su grupo, carecen del necesario respaldo moral, en base a lo que nos enseña la historia de Extremadura los últimos 26 años, para exigir la misma solidaridad de la que hemos disfrutado durante lustros.

Y es que se les está juntando todo, una crisis que amenaza con convertirse en recesión, a nivel nacional, lo cual es especialmente grave para un territorio inmerso en estanflación (paro con inflación) desde hace tiempo.

A ello se le suma el agotamiento de las transferencias europeas, con lo cual si, finalmente tambien concluyen las subvenciones estatales, apaga y vámonos.

* Seguidamente incluimos, datos del BBVA, la ordenación de las comunidades autónomas según los saldos per cápita de las balanzas fiscales.


PIB PERCAPITA

Saldo per capita

COMUNIDAD

Nº de orden

Euros de 2005

Nº de orden

Euros de 2005

Madrid

1

22.024

1

-2.302

Navarra

2

21.083

7

584

País Vasco

3

20.574

9

792

Cataluña

4

20.516

2

-1.094

Baleares

5

20.361

3

915

Rioja

6

18.852

5

232

Aragón

7

18.254

6

346

Cantabria

8

16.228

8

674

Comunidad Valenciana

9

16.171

4

-37

Canarias

10

16.004

15

1.544

Castilla y León

11

15.689

11

1.420

Asturias

12

14.920

16

2.148

Ceuta

13

14.726

18

2.970

Melilla

14

14.640

19

3.394

Murcia

15

14.334

10

860

Castila La Mancha

16

13.642

14

1.528

Galicia

17

13.395

13

1.422

Andalucía

18

12.635

12

1.421

Extremadura

19

11.283

17

2.375

España

16.884

297

Tal saldo cabria esperar fuera muy similar a la ordenación de las Autonomías según su PIB per cápita. Esta similitud se justificaría, por una parte porque los ingresos fiscales per cápita deberían estar relacionados con la capacidad económica de la población de las distintas comunidades y, por otra parte, porque los gastos per cápita no deberían diferir sensiblemente de unas comunidades a otras, salvo que haya circunstancias especiales.

Sin embargo, se aprecian diferencias notables en la ordenación, cuyo análisis dejamos para un próximo capitulo, y esperemos que Guillermo tome nota, y haciendo un esfuerzo titánico, en cierto modo contranatura, intente ser objetivo en sus apreciaciones respecto a las balanzas fiscales, pues su parcialidad, singular y argumental, es completamente rebatible. Otra cosa es, que esté rodeado de cobistas y/o cómplices.

Antonio Marcelo Vacas. Mayo 2008