El pueblo saharaui ante la crisis del coronavirus

Aunque todavía no hay ningún caso de coronavirus en los campamentos de refugiados saharauis, las consecuencias de esta pandemia empiezan a ser una realidad.

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No muy lejos de un país cuyo presidente acaba de anunciar el estado de alarma durante los próximos 15 días, en los campamentos de refugiados saharauis muchas personas no saben qué es eso del coronavirus (COVID19). Allí, la información les llega a través de los medios de comunicación extranjeros o viendo lo que sucede en los países vecinos. Y, aunque todavía no son conscientes del todo del peligro real de la ya declarada pandemia, empiezan a sufrir los daños colaterales.

Este viernes 13 de marzo, la aerolínea nacional de Argelia, Air Algerie, ha anunciado que suspende todos sus vuelos desde y hacia España. Con esto, la población saharaui queda completamente aislada. Además, afecta, como apunta el periodista Jalil Mohamed, a la causa de pueblo saharaui, debido a la cancelación de eventos importantes que ayudan a visibilizar el conflicto del Sáhara Occidental. Se refiere a la XVI edición del Festival Internacional de Cine del Sáhara, que se celebra cada año en el campamentos de personas saharauis refugiadas de Ausserd, en el desierto argelino del Sáhara y que estaba previsto para el próximo mes de abril.

Esta semana, la organización decidió cancelarlo «atendiendo a las recomendaciones de nuestro equipo médico y de los organismos de salud mundiales» de posponerlo para el mes de octubre.

Las condiciones de precariedad de los campamentos hacen que apenas si se pueda adoptar otra medida más que la prevención. Por ello, a través del Ministerio de Salud Pública de la República Árabe Saharaui Democrática se ha puesto en marcha un plan de sensibilización para explicar qué es el virus y cómo se transmite. Este se concreta, como explica Jalil, en charlas de personal médico en las dairas (municipios) y en la escuela. »Al final, ahí todos son población de riesgo», dadas las condiciones en las que viven y se encuentran las personas, explica el periodista.

El miedo se extiende a lo que pueda pasar a medio y largo plazo. Una de las mayores preocupaciones es la enorme dependencia de los campamentos de una ayuda humanitaria que ya de por sí es cada vez menor. En estos momentos, la crisis del coronavirus amenaza con que esta se vea recortada o se retrase.

Otra de las grandes incertidumbres y preocupaciones, como recuerda Jalil Mohamed, tiene que ver con el proyecto ‘Vacaciones en paz’. Desde mediados de los los 80, con el inicio del conflicto armado saharaui-marroquí, miles de niños y niñas saharauis de los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) son acogidos por familias españolas durante los meses de verano. En ese tiempo, los menores pueden tomarse un respiro de las duras condiciones que se viven en los campamentos, donde en verano se alcanzan los 50ºC a la sombra, y también aprovechar para revisiones médicas, entre otros.

En todos estos años, más de 100.000 niñas y niños han pasado por España gracias a un proyecto que nunca ha dejado de celebrarse. Ahora, por culpa de un brote que tiene en jaque a medio planeta, cerca de 5.000 menores ven peligrar su pequeña y ansiada escapada veraniega.

Fuente: La Marea

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