El pueblo de Ucrania se rebela contra el régimen terrorista de Kiev y sus cómplices

EL PELIGRO MAYOR

Nadie que no sea un fanático imperialista puede dudar que la caída del presidente Yanukóvich y los graves problemas que han surgido después en Crimea y Ucrania son consecuencias directas de la intervención criminal del Imperio del Terror y la Unión Europea en los asuntos internos de Ucrania.

Se sabe que los terroristas, muchos de ellos neonazis, que crearon los problemas de máxima violencia en Kiev, eran agentes encubiertos del imperialismo que usaron a francotiradores para que asesinaran a decenas de ciudadanos que protestaban pacíficamente y se culpara a Yanukovich: la vieja táctica yanqui del auto-atentado que tuvo en el Once de Septiembre a su obra más famosa.  

Se van aclarando los motivos reales por los que el Imperio y sus cómplices de la UE infiltraron a sus terroristas en Kiev para que derrocaran al gobierno. Obama lo ha dicho muy claro, sin la menor señal de vergüenza, el Imperio quiere que Europa deje de comprarle sus fuentes de energía a Rusia y las sustituya, en gran parte, por el gas de esquisto producido en Estados Unidos,  un negocio de muchos miles de millones de dólares al año. Casi la mitad de las exportaciones de Rusia van al resto de Europa y esta entrada significa la mitad del presupuesto del gobierno federal ruso.

Eso, en palabras reales, es una declaración de guerra económica y la historia nos enseña que la guerra de las riquezas suele convertirse en la guerra de las bombas, o sea de la miseria general. (En 1945 las dos bombas más poderosas de entonces, de unos 15 kilotones cada una, destruyeron dos ciudades japonesas asesinando a más de 200,000 seres humanos, en más de un 95% civiles inocentes. Hoy, una sola bomba de 100 megatones puede destruir a todo Japón y asesinar a decenas de millones de seres humanos, y la nube radioactiva asesinaría a muchos millones más en los países vecinos, entre ellos el más poblado)   

EL DILEMA MORTAL

Rusia está ante un grave dilema, el peor tal vez desde la Operación Barbarroja, en 1941, en que los ejércitos de la Alemania nazi llegaron a las puertas de Leningrado, Moscú y Stalingrado.

La Crisis de Octubre fue, por supuesto, el momento más peligroso de la historia porque nunca la humanidad ha estado ante la inminencia de una guerra nuclear global, pero con Kennedy actuando con coraje frente a los enloquecidos esbirros del Pentágono y la CIA, y un Jruschov evitando la tragedia en su momento crucial, todo no pasó de un inmenso susto.

Por supuesto que la crisis la provocó Kennedy al oponerse a la decisión soberana de dos países independientes que no violaban ninguna ley al establecer en sus territorios las armas que estimaran convenientes y ningún país del mundo tenia razón, a la luz del derecho internacional, de intervenir en esa decisión soberana. El Imperio ya había establecido bases de cohetes nucleares en Turquía, en la frontera de Rusia, y el Kremlin no había puesto al mundo al borde de una guerra mundial. Hay que reconocer, sin embargo, que, a pesar de su crimen inicial, Kennedy evitó la catástrofe al oponerse con firmeza al bombardeo convencional masivo de Cuba con un saldo estimado de unas 100,000 muertes.

Hay por ahí una intriga que afirma que Fidel les pidió a los soviéticos un bombardeo nuclear inicial al territorio de Estados Unidos antes de que el  Imperio pudiese bombardear a Cuba. Eso es mentira. Lo que Fidel propuso fue que si el Imperio perpetraba ese gigante bombardeo convencional a nuestra patria, él, entonces, hubiese sido partidario de una respuesta nuclear que era la única que se podía dar porque Cuba carecía de los medios para perpetrar un inmenso bombardeo convencional sobre Estados Unidos. Yo hubiera actuado, exactamente, de la misma forma. Por supuesto que a estos cipayos de Miami, nacidos por error en Cuba, lo que les hubiese dolido era la muerte de los estadounidenses, no de los cubanos. Hubieran celebrado la muerte de cien mil cubanos y soviéticos con un carnaval en la Calle 8 –el Carnaval de Octubre–, como el que ahora se celebra en marzo.

(Debe recordarse que durante la Crisis de Octubre el poderío nuclear de la Unión Soviética era la mitad del que tenía Estados Unidos. Hoy es muy distinto porque de las 17,000 bombas nucleares que hay en el mundo 9,000 son de Rusia, o sea el Kremlin dispone hoy de un poderío nuclear mayor que el de todas las demás naciones nucleares juntas. Esperemos que nada de eso tenga que usarse y que esta grave crisis que han provocado el Imperio y la Unión Europea pueda resolverse con las armas de las paz, o sea la diplomacia)

Esta crisis es distinta a la de 1962, pero puede provocar lo que, entonces, se evitó.

En el colmo de la insolencia criminal, el Imperio, a través de la OTAN,  amenaza a Rusia con abrir  bases militares en varios países que antes pertenecían al Pacto de Varsovia y hoy son miembros de la OTAN, como Polonia, Hungría, República Checa –entonces la mitad de Checoeslovaquia–, Bulgaria, Rumania y Albania. Otros países que eran repúblicas de la URSS o estaban muy unidas a la misma, pero no eran miembros del Pacto de Varsovia, como Estonia, Lituania, Latvia, Eslovenia, Eslovaquia y Croacia hoy pertenecen a la OTAN.

Se cree que los terroristas de Kiev pidan la admisión de Ucrania en la alianza militar más grande de la historia. Hacerle eso a Rusia es un error gigantesco, un ultra-atentado terrorista contra la humanidad, porque el Kremlin de ninguna manera va a aceptar ese asedio mortal y, llegado el momento de la agresión en masa, va a preferir la inmolación nacional antes que la total sumisión, de la misma forma en que el pueblo cubano estuvo dispuesto a inmolarse en octubre de 1962. La conciencia de los pueblos dignos y heroicos no es negociable. El peligro mayor está en que los canallas imperialistas aún no lo saben.   

REBELIÓN ANTIIMPERIALISTA EN UCRANIA

Ahora vemos que este lunes día 7, el oblast de Donetsk se separó de Ucrania y se proclamó como República Popular de Donetsk, pendiente al referéndum que se celebrará el domingo 11 de mayo. La población de esta región es casi de un 75% de rusos, por lo que el resultado ya se sabe, como se sabía el de Crimea. Es muy probable que del 25% restante de la población, formada por ucranianos y ciudadanos de otros ancestros, la gran mayoría vote por la unión con Rusia, como sucedió en Crimea el mes pasado, o por mantenerse como república independiente.   

Donetsk tiene 26,517 Km2, y una población de 4.360,000 habitantes, o sea es mayor en tamaño que 49 países de Naciones Unidas y tiene más población que 68 países.   

Se han producido en los últimos días otras rebeliones populares en Luhansk y Kharvik, ciudades del este de Ucrania, y se espera que se produzcan muchas otras contra el golpe terrorista que llevó al poder a los sicarios del Imperio y la Unión Europea.  

La cancillería rusa ha denunciado que las fuerzas armadas del régimen de Kiev están recibiendo el apoyo de militantes fanáticos de la extrema derecha ucraniana y de expertos militares del grupo paramilitar Greystone para enfrentarse a las rebeliones del pueblo en el este de Ucrania, como la de Donetsk.

El régimen terrorista de Kiev ha dicho que juzgará  “como terroristas” a todo los que traten de separar regiones de Ucrania del resto del país y está  alentando a los musulmanes de Chechenia para que ataquen al gobierno de Rusia.

Así de peligrosa está la situación en Europa oriental. El Imperio y sus secuaces no tienen la menor idea de lo que hicieron al promover la caída de Yanukovich mediante una campaña terrorista.

En cuanto a Venezuela, el presidente Nicolás Maduro propuso, este martes, día 8, restablecer a su embajador en EU para que la Casa Blanca hiciera lo mismo, pero el insolente Imperio se negó, antier miércoles, lo cual es una prueba definitiva que lo que quiere es la caída del gobierno de la Revolución Bolivariana para controlar la economía del país que es gran productor de petróleo y tiene la mayor reserva petrolífera del mundo. 

La enloquecida ambición del Imperio no tiene límites.   

Hurguemos un poco más en el cieno lodoso del que surgió el Imperio. Aún  quedan por ahí otras culebras.

LA REPRIVATA IMPERIAL  

Los antiguos romanos llamaban res publica a todo lo que fuera del dominio público, no del privado, a éste lo denominaban res privata. Era el equivalente a lo que los griegos habían llamado politeia, o ciudad-estado. Si entendemos que “dominio público” significa el interés, deseo o voluntad del público, o sea el pueblo, entonces Estados Unidos no nació como res publica sino como res privata, porque la gran mayoría del pueblo era ajeno al dominio del nuevo país independiente, cuyo poder político y económico era ejercido por una exigua minoría de afortunados que le negó todos sus derechos al resto de la población, o sea las mujeres, los nativos, los criados –indentent servants–, los esclavos, los negros emancipados y, en general, a todos los pobres.

Para los griegos, el término democracia está formado por dos conceptos, el de demos, que significa pueblo, y el de kratós, que quiere decir poder o gobierno; por lo que democracia quería decir poder del pueblo o gobierno del pueblo. Lo mismo que significa hoy.

Lo que surgió, pues, en Estados Unidos, en 1783, no fue una república democrática, sino una reprivata imperial. No era república porque no estaba fundada en la res publica, sino en la res privata. No era democrática porque no era el gobierno del pueblo, o sea no era el kratós del demos, sino el gobierno de un grupúsculo de terratenientes y empresarios, o sea que, en todo caso, era el kratós del antidemos. Y era imperial porque dominaba un territorio colonial que tenía casi la misma extensión del país original.

LOS FUNDADORES QUE FUNDIERON LO QUE FUNDARON

El 17 de septiembre de 1787, los miembros de la Convención Constitucional aprobaron, en Filadelfia, la Constitución de Estados Unidos, que aún está en vigor, a pesar de que se le han hecho 28 enmiendas. De ellas, las diez primeras, conocidas como Bill of Rights –Declaración de Derechos– eran contrarias a la Constitución porque la contradecían y sólo se aprobaron, a los cuatro años, después que muchos miembros de la Convención hicieron lo posible por evitarlo. Esta Declaración de Derechos fue la respuesta de George Mason y James Madison, a los otros miembros de la convención que eran más reaccionarios que ellos. Esas diez enmiendas casi nunca se han aplicado o se ha hecho discriminando a la gran mayoría de la población.  

Por ejemplo, la primera enmienda protege la libertad de expresión, pero, en realidad, para que esa ‘libertad’ sea efectiva, o sea que llegue a un número considerable de ciudadanos, depende de los órganos de expresión que pertenecen a los poderosos, o sea a los que suelen propagar sólo las expresiones de quienes los defienden. Pudiera mencionar muchos casos en que se prohibió la libertad de expresión como en el terror creado por el senador Joe McCarthy en los años 50 del siglo pasado. Y aun después se encarceló o persiguió a aquéllos que tenían ideas socialistas o anticapitalistas (trate el lector de publicar un escrito en el que diga que el sistema socialista debe sustituir al capitalista en este país para que vea que no lo publican ni como anuncio pagado)

La Cuarta Enmienda protege a los ciudadanos contra el registro ilegal de sus hogares y propiedades. Esto es una broma. Las autoridades lo han hecho miles de veces, antes y ahora. Hoy registran hasta lo que uno escribe por internet (una anécdota personal: el 13 de febrero de 1968, la policía de Union City, New Jersey, me detuvo, mientras manejaba, porque me llevé la luz amarilla de un semáforo. Registró mi automóvil, sin tener orden de registro, y halló una pistola Beretta 0.38. Me podían haber condenado de cinco a diez años de presidio por violación de la Ley Sullivan, pero tuve un astuto abogado que me fue a ver a la cárcel y me dijo: “if you get seven grands, you’re free” –si te consigues siete mil dólares estás libre–. Mis amigos y familiares consiguieron el dinero y… desaparecieron los cargos, no hubo ni juicio. Se vendieron el juez, la policía y el fiscal. El abogado cogió, también, su ‘tierrita’ y se la merecía: hicieron un  buen negocio porque siete mil dólares de aquel año vienen a ser unos 50,000 de hoy)

La Quinta Enmienda protege a los ciudadanos contra el procesamiento ilegal o corrupto. Véase el párrafo anterior, que sólo es un caso minúsculo de los cientos de miles parecidos. Sospecho que OJ Simpson ya no tenía  nada de la fortuna de hace trece años, cuando lo declararon inocente por haber asesinado a su esposa y al amante porque después lo condenaron a 22 años por hurtarle unas fruslerías deportivas a unos bandidos que se las habían robado a él. El 90% de los presos en este pais fueron condenados porque no tenían dinero. Su delito es la pobreza, no el crimen.

Y así se pudiera hablar del resto de los artículos y las enmiendas, que no son nada más que la codificación legal del Imperio que más leyes ha violado en la historia contemporánea.

De los 65 delegados constitucionales nombrados por las trece colonias, todos hombres acaudalados, sólo 55 se molestaron en asistir a la Convención. Y de ellos, sólo 39 se quedaron en Filadelfia para aprobarla. Estos 39 hombres ricos son los “Padres Fundadores”, aunque con ese nombre se conoce también a George Washington, que no fue miembro de la Convención, pero era considerado Father of the Country o Padre del País, a Thomas Jefferson, el autor principal de la Declaración de Independencia, que se hallaba en Europa, y a otros.

Conociendo los orígenes del Imperio se comprende mejor lo que sucedió después, o sea el desarrollo de una élite ultra-capitalista e imperial que ha mantenido a las grandes mayorías del pueblo sin los derechos más esenciales, como atención médica, instrucción adecuada, libertad de expresión real, derechos laborales, igualdad real ante la ley, oportunidad de aspirar a un cargo público aunque no se tenga fortuna, y posibilidad de elegir a gobernantes sensibles, pacíficos y cultos, no a una gavilla de asesinos ignorantes que envía a sus tropas a destruir países enteros y matar a millones de civiles inocentes, pero no sabe ni en qué continentes están esos países.

DOS REBELIONES POPULARES

El gobierno del general Washington fue uno de los más anti-democráticos que ha tenido este país en toda su historia y no sólo porque menos de la décima parte de la población tenía derechos civiles, sino por dos rebeliones populares que ocurrieron y que, al frente de las tropas federales, el padre del Imperio aplastó.

La primera es conocida como Rebelión Shays. Ocurrió entre 1786 y 1787, dos años antes de que Washington fuera presidente, pero fue reprimida por él como comandante en jefe de las tropas federales. Todo comenzó cuando un condecorado veterano de la guerra de independencia, Daniel Shays, regresó a su hogar de Massachusetts, en agosto de 1786, y se encontró que su hacienda y su casa habían sido confiscadas por los bancos por falta de pago y su familia había tenido que ir a vivir con unas amistades. Esta injusticia con el héroe causó una gran indignación entre sus vecinos que se fue expandiendo por el centro y el oeste del Estado. Coincidió con las protestas contra las medidas que se estaban adoptando, todas favorables a los terratenientes y empresarios ricos y altamente perjudiciales para los trabajadores y los pequeños propietarios. La rebelión fue aplastada un año después.

La segunda fue la Rebelión del Whisky, durante la primera presidencia de Washington. Su gobierno decidió elevar al máximo los impuestos a los pequeños hacendados que convertían lo que les quedaba de maíz y otros granos en whisky, con cuya venta mejoraban un poco su precaria situación, mientras que a las grandes destilerías de los ricos les reducían los impuestos. Había grandes protestas en aquel año de 1791 por las medidas económicas tan reaccionarias que adoptaba el jefe de la economía, Alexander Hamilton, con el pleno apoyo del gobierno. El general Washington, montado sobre su caballo al frente de 13,000 tropas federales provenientes de Maryland, New Jersey y Pennsylvania, aplastó la rebelión.  

La actitud reaccionaria del general Washington ante las causas del pueblo es el antecedente inicial de la extrema violencia que el Imperio ha perpetrado después, en que ha asesinado a millones de civiles inocentes y hoy está poniendo al mundo, por la crisis de Ucrania, ante el peligro de una guerra nuclear.

Obama, insisto, es un Washington sin melena y atezado por el sol. Es la propia violencia, el mismo crimen

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