EL PSOE en su laberinto

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Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

  1. El PSOE apostó desde su creación por la acumulación gradual de fuerzas, trabajando para avanzar sin arriesgar demasiado, esto le llevó a ser inadmisiblemente prudente durante la dictadura de Primo de rivera;
  2. Fue el partido indispensable durante la República, aunque después del fracaso del bienio republicano-socialista (las reformas solamente llegaron en la parte escolar), se fracturó; de un lado una derecha más liberal que socialista (Prieto, Besteiro) que siguió apostando por el gradualismo, del otro una izquierda (cabalistas, juventudes, sectores de la UGT) que apostó a medias por la Alianza Obrera (la “democracia obrera” como avanzada de los derechos sociales y democráticos…La CNT, “quemada” por las experiencias anteriores, se dividió menos en Asturias;
  3. Resultó totalmente desbordado por una sublevación militar-fascista que ignoró hasta que explotó en las jornadas de julio. Mientras que la derecha (los citados más Negrín) siguió apostando por la continuidad republicana, la izquierda se dividió. Después de liderar la franja más “bolchevique”, las juventudes acabaron reforzando el PCE y apoyando la política estalinista con la idea de primero la guerra y después, la revolución. Por motivos diversos, tanto la izquierda (que apoyó al POUM) como la derecha (que lo hizo con Casado), se orientaron hacia el anticomunismo;
  4. Durante la largo posguerra, los núcleos resistencias se fueron agotando. En el exilio se dedicó ante todo a cultivar sus relaciones con los “partidos hermanos” que raramente se movilizaron. Solamente lo hicieron de verdad cuando el sector llamado “renovado” emergió al amparo de las fundaciones germanas;
  5. Desde la muerte del dictador, el nuevo PSOE formado ante todo por grupos socialistas regionales, gozó de una “permisividad” que no tuvo ningún otro partido. La apuesta de los estrategas del neofranquismo (Fraga, Martín Villa, Abril Martorell, etc.) pasaba por una Segunda Restauración que mantuviera al PCE y a la izquierda fue del régimen. Aunque este proyecto resulta imposible por el desbordamiento de la calle, la “estrategia de la tensión” (movidas golpistas, terrorismo de Estado como en Vitoria, etc.), le permitirá a la derecha asimilar el desbordamiento con la contribución del equipo presidido de Santiago Carrillo que renuncia a su propio programa para  conseguir un espacio desde el cual competir por el espacio socialdemócrata;
  6. Pero no fue así…El PSOE de Suresnes moverá sus piezas. Combina el referente histórico con el aval de la socialdemocracia europea, sin olvidar el discurso de “renovación” que contrasta con la gerontocracia carrillista. Es un momento en que aparece como la izquierda del PCE, como un partido joven y abierto. No se consideraban “socialdemócrata” sino “socialista” y se referente era Olf Palme. Se presenta como una alternativa viable que ofrece una posibilidad de carrera política, de “hacer cosas” desde las instituciones;
  7. Luego Felipe opuso el “socialismo” al marxismo y firmó todos los pactos en nombre del “consenso”. Durante un cierto tiempo desarrolló un discurso solidario con los pueblos del Tercer Mundo, pero todo esto cambio…Exaltaba la clase obrera, hasta que en un nuevo salto opuso el “socialismo” al marxismo. El “socialismo” era el partido, la empresa, la recuperación del proyecto bipartidista de…una Segunda Restauración, ahora en la coyuntura de la restauración neoliberal.
  8. El voto antifranquista temeroso de la derecha furiosa, pero también del “comunismo” cada vez más desprestigiado internacionalmente, se presentó como una oportunidad “tranquila” de lograr las mejoras sociales gradualmente; 4. A pesar del retroceso en lo referente a las mejoras sociales concretas, el PSOE fue ganando elecciones apoyándose en el discurso la “modernidad” y el europeísmo que nos alejaba de la España “eterna”…
  9. Este discurso se fue desmintiendo en los hechos y fue perdiendo fuelle en las nuevas generaciones. Solamente lo recupero condicionalmente contra el PP dando la victoria a Rodríguez Zapatero que representa el canto del cisne del curso socioliberal. De una política de extrema agresión contra la población trabajadora, agresión avalada por un partido que se dice obrero y socialista;
  10. La reciente resurrección de Pedro Sánchez representando un reacción de las bases que hasta ahora había actuado de “extra” de la película, supone un desafío por las propuestas novedosas (en el PSOE claro) que incluye en su programa –reparto del trabajo asalariado, Renta Básica Universal, plurinacionalidad del Estado-, parecen encauzar una considerable ilusión entre una militancia desconcertada ante el cinismo de la Gestora: todo indica que la polarización interna irá in crescendo dando lugar a una nueva situación tanto en el seno del PSOE como en la izquierda con voluntad rupturista aunque solamente sea porque el sistema no acepta otra lógica que la suicida; El declive del bipartidismo llega a una segunda fase con un PSOE oficialista (representado patéticamente por Patxi López) sin perspectivas de remontada electoral y con una base social cada vez más limitada a la clientela..10. En este panorama el factor determinante sigue siendo la capacidad de la gente trabajadora que es la que está trastornando la correlación de fuerza, preparando una nueva realidad que tendrá que expresarse políticamente.

Ya nada será como antes. La pregunta será, ¿hasta qué punto la rebelión de buena parte de las bases y del electorado va apostar por una nueva fase?

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