El proceso. Sobre el proceso de paz en Euskal Herria

«El 24 de marzo de este año ETA comunicaba a través de la EITB (televisión pública vasca) su decisión unilateral de proceder a «un alto el fuego permanente» como muestra de voluntad para conseguir la puesta en marcha de un proceso al final del cual «los ciudadanos vascos deben tener la palabra y la decisión sobre su futuro». El comunicado etarra fue recibido con un alborozo por parte del Gobierno y demás fuerzas políticas,exceptuando al PP. ¿Qué había de nuevo en esta declaración? ¿Acaso ETA no había decretado con anterioridad siete paralizaciones de los atentados terroristas? ¿No existía el recuerdo de la «suspensión ilimitada» del 18 de septiembre de 1998?¿Era suficiente para elevar el optimismo que en el momento del comunicado se hubieran cumplido 439 días sin atentados mortales?

Se sabe que en los últimos años, incluso durante el gobierno de Aznar, ha habido contactos entre miembros del PSE e interlocutores cualificados de la banda terrorista. Jesús Eguiren presidente del PSE se ha entrevistado repetidas veces con Josu Ternera. Conviene tener en cuenta que Eguiren es autor de un libro titulado «Una vía vasca para la paz» en el que propugna la creación de dos mesas, una para el diálogo con ETA y otra de partidos políticos; todo ello en la más estricta ortodoxia del Pacto de Ajuria Enea del 12 de Enero de 1988.

La Ley Orgánica de Partidos Políticos votada en el Congreso el 31 de Diciembre del 2005 con el respaldo de PP, PSOE,CiU, CC y PA permitió la ilegalización de Herri Batasuna el 23 de Marzo del 2003. A pesar de ello y desde el acto político llevado a cabo por HB en el frontón de Anoeta el 14 de Noviembre se ofertó la apertura de una vía de diálogo y se reiteraba que la violencia debía desaparecer de las calles bajo la consigna » Ahora el pueblo, ahora la Paz». La preparación de un clima aparentemente más relajado indicaba que los contactos iban sentando las bases de una nueva situación.

El respaldo obtenido por el presidente del Gobierno para iniciar «el proceso» de diálogo parecía aventurar un camino difícil, sinuoso y escarpado pero con una estrategia clara y unos apoyos pactados con anterioridad. Los acontecimientos posteriores han demostrado una exceso de confianza cuando no un voluntarismo ingenuo tallado a golpes de palabras y política virtual. En la actualidad pueden constatarse una serie de hechos y características que no permiten ser optimistas.

El llamado proceso no es tal ya que seguimos estando en el mismo sitio y con dificultades objetivas añadidas. No se ha pasado del estadio inicial de formulación de voluntades y mensajes reiterativos acerca de la intangibilidad de la Constitución de 1978 o de la imposibilidad de «pagar un precio político a ETA»

El PP ha hecho de esta cuestión un «casus belli» esperando la recogida de sufragios en las elecciones que se avecinan. No puede pensarse otra cosa si tenemos en la memoria la actuación del Gobierno Aznar hacia el «Movimiento de Liberación Nacional Vasco» en acercamiento de presos, entrevistas en Zurich con representantes de ETA, declaraciones de Piqué, etc. No olvidemos tampoco los apoyos recibidos por parte del PSOE, entonces en la oposición.

El tremendo error del PSOE ha consistido en mantener distintas posiciones según las encuestas y los ánimos de una parte de la sociedad española. ¿Por qué se erigió en el principal instigador de la Ley de Partidos? ¿No estaba, acaso y por aquella época, iniciando los contactos? ¿Quién iba a ser el interlocutor político si HB era ilegalizada?. En el momento presente tiene que recurrir a una contradanza de equívocos porque es incapaz de abordar el espinoso tema de la legalización de la citada organización. No se puede poner una vela a Dios y otra al Diablo.

La actuación de los tribunales forma parte de los horizontes y actividades a sopesar cuando se intenta abordar una tarea de este calibre.¿Prometieron rebajar las acciones judiciales? ¿Olvidaron la especial sensibilidad de muchos tribunales ante todo aquello que haga referencia a ETA o al nacionalismo? ¿Creyeron que la lucha política e ideológica era una competencia exclusiva de las fuerzas políticas?

¿Confiaron en que la cáscara de Montesquieu era quebradiza y sin espinas?

El problema sigue estando en donde estaba. Yo no creo que ETA y HB renuncien a lo que tantas veces expresan en sus documentos y proclamas: la decisión del pueblo vasco es la última palabra. Los delirios acerca de una co-soberanía de tipo confederal no obvia el problema.

Vengo manteniendo que hace tiempo llegó la hora de que el pueblo español y el vasco hablen e intervengan sin tapujos. ¿Por qué el Derecho de libre Determinación no puede ser un instrumento usado desde esta orilla? ¿Por qué no atajamos limpia y democráticamente las maniobras y contradicciones del mundo etarra? ¿Por qué no dar la palabra a los cientos de miles que no suelen usarla? Si se asume ese reto con decisión prudente pero firme habremos tomado la iniciativa en todos los terrenos. Al tiempo.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS