El problema está en los ingresos públicos, no en el gasto

 Los funcionarios y empleados públicos volverán a ser los sacrificados.

A poco que se observe el gráfico 1, es fácil comprobar que, efectivamente, en 2011 el déficit público español (-8,5%, posteriormente corregido hasta el -8,9% del PIB) está entre los más cuantiosos de la UE-27, sólo superado por Irlanda (-13,1%) y Grecia (-9,1%). 

Gráfico 1. Déficit público 2011, en porcentaje del PIB

 

Conviene recordar, sin embargo, que el problema del déficit público español no está en el lado del gasto público. Aunque es una demagogia que cala fácil en la opinión pública, el desequilibrio de las cuentas del estado no se origina porque la estructura política (autonomías, diputaciones, municipios, senado) sea demasiado costosa, ni porque hayamos estado disfrutando de un modelo de estado del bienestar económicamente insostenible.

Nuestro verdadero problema está en el lado de los ingresos públicos. En primer lugar, por la significativa reducción de la actividad económica, consecuencia de la caída vertiginosa de la demanda interna, provocada, en gran medida, por los cinco millones de parados. Y en segundo lugar, por nuestro modelo fiscal.

El gasto público español, medido en porcentaje del PIB, no puede calificarse de desmesurado, ni mucho menos. En el gráfico 2, puede observarse que para 2011, en España representa el 43,6% del PIB, muy inferior al de Dinamarca (57,9%), Francia (55,9%), Finlandia (54%), Bélgica (53,3%), Suecia (51,3%), Eslovenia (50,9%), Austria (50,5%), Holanda (50,1%), Grecia (50,1%), Italia (49,9%), Reino Unido (49%), Portugal (48,9%), Hungría (48,7%), Irlanda (48,7%), Chipre (47,3%), Alemania (45,6%) y al mismo nivel que el de Polonia, Malta y República Checa. 

Gráfico 2. Gasto público 2011, en porcentaje del PIB.

 

Así pues, a pesar del considerable gasto que se deriva de las prestaciones sociales para atender al enorme número de parados, nuestro maravilloso estado del bienestar, en sanidad, educación, dependencia, pensiones, etc. está entre los más bajos de la Unión Europea, al nivel de los países más pequeños y pobres de la antigua Europa del Este. Sólo tienen menor gasto público que España, Eslovaquia, Rumanía, Lituania, Letonia, Estonia y Bulgaria. 

 

Gráfico 3. Ingresos públicos 2011, en porcentaje del PIB.

 

Si ahora nos fijamos en el lado de los ingresos, gráfico 3, en 2011 los ingresos del estado en España supusieron el 35,1% del PIB. Un volumen de ingresos ridículo si se compara con Dinamarca (56%), Finlandia (53,2%), Hungría (52,9%), Suecia (51,4%), Francia (50,7%), Bélgica (49,4%), Austria (47,9%), Italia (46,1%), Holanda (45,5%), Alemania (44,7%), Portugal (44,7%), Eslovenia (44,5%). Inferior, incluso a Luxemburgo (41,4%), Chipre (41%), Grecia (40,9%), República Checa (40,3%), Malta (40,2%), Estonia (39,2%).

En realidad, los ingresos públicos españoles sólo superan, y por poco, a los de Lituania (32%), Rumanía (32,5%), Eslovaquia (32,6%) y Bulgaria (33,1%). Es decir, sólo en estos países se pagan menos impuestos que en España.

Pero el problema de la baja recaudación del sistema fiscal español no está en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. Al contrario, España está entre los países donde más pagan los asalariados, aún cuando nuestros sueldos son muy inferiores a la media europea. El problema está en el fraude fiscal, en la economía sumergida y en la caída de ingresos que se deriva del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, especialmente en el impuesto de transmisiones patrimoniales y en el IVA. Y también, como decíamos antes, de la menor actividad económica consecuencia de la menor demanda interna. 

Gráfico 4. Deuda pública 2008-2011, en porcentaje del PIB.

 

Por otro lado, a pesar del incremento experimentado en los últimos años, desde el 40% del PIB en 2008 al 68,5% en 2011, el nivel de deuda pública española, como se ve en el gráfico 4, sigue siendo inferior al de la mayoría de países de nuestro entorno. Así, en Reino Unido está en el 85,7%, en Francia 85,8%, Alemania 85,2%, o Italia 120,1%. Y mucho menor que los tres países ya rescatados: Portugal 107,8%, Irlanda 108,2%, Grecia 165,3%.

A la vista de todos estos datos, que el equilibrio de las cuentas públicas se busque sólo por la reducción del gasto público y por la mayor presión fiscal sobre los asalariados, a través del IRPF, o sobre el consumo, a través del IVA, supone, en el mejor de los casos, un injusto doble castigo a las clases medias que pagarán más y tendrán menos prestaciones sociales. En el peor, si son trabajadores públicos, corren el riesgo de acabar perdiendo su empleo.

Cuando, en realidad, como ya hemos comentado aquí, el problema económico español está en la deuda privada, sobre todo la de los bancos.

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