El problema del empleo en Ecuador, una realidad más allá de la Consulta

Pavka Korchaguin / ABP Ecuador

La consulta popular ha impuesto el orden del día de la política coyuntural ecuatoriana, esta ha venido acompañada además de los objetivos más nefastos de la “realpolitik”: la búsqueda de la mejor tajada con argumentos desesperados para el Sí y el No.

El problema del empleo en el Ecuador es una de las contradicciones fundamentales en la lucha política y popular que, desgraciadamente, no ha sido tomada en cuenta, como muchas otras, a pesar del denominado “diálogo nacional”.

Según el INEC, desde marzo del 2016 se registra el inicio de la disminución de la tasa de desempleo que va de 5,7% hasta septiembre del 2017 que se registra 4,1%.

A pesar que esta cifra parecería alentadora es necesario contextualizarla con las demás realidades del empleo.

En lo que tiene que ver con subempleo, de diciembre del 2016 a septiembre del 2017 las cifras han aumentado de 19,9% a 20,5% respectivamente.

El empleo pleno ha disminuido de 41,2% en diciembre del 2016 a 40,4% en septiembre del 2017.

Las tasas de empleo no pleno y empleo no remunerado que sumadas daban en diciembre del 2016, 33, 5%; han aumentado a 34,8% para septiembre del 2017.

En Ecuador la población en edad de trabajar (PET) es de 11,9 millones de personas y la población económicamente activa (PEA) es de 8,2 millones de personas.

En este sentido es alarmante que por lo menos 5 – 6 de cada 10 ecuatorianos no tengan empleo adecuado y peor aún que la proyección sea al alza.

Es decir, un alto segmento de la población ecuatoriana no tiene garantizada la satisfacción de sus necesidades mínimas para vivir.

A pesar que organismos financieros internacionales y autoridades ecuatorianas se ufanan de un crecimiento de la economía heredado por el anterior gobierno, se debe reconocer que ese mismo proceso no viene acompañado de un crecimiento de las tasas de empleo y peor aún de un empleo adecuado.

El tema del empleo no esta solucionado, es un problema creciente que lacera la realidad ecuatoriana y que ha sido omitido como plataforma prioritaria de lucha popular.

El revolucionario soviético Vladimir Lenin decía que ser radical es ir a la raíz concreta de los problemas reales y transformarlos. Por ello, en medio de las disputas y mutaciones generadas por la consulta popular que concluirá en el mes de febrero, vale considerar ciertas dosis de radicalidad para tratar los problemas esenciales, que transcienden de una disputa administrativo-burocrática coyuntural.

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