El Pasado Infinito. El Futuro Inalcanzable

Ayer hizo 3 años que Carlos Valenciaga, secretario personal invencible y ahora defenestrado junto con el sequito mayor traslado todo el poder a Kaxtro II (jamas parece sera el I)&nbsp con la lectura del testamento&nbsp postumo de Kaxtro I .

Congreso del Partido. (le dicen comunista pues no han encontrado algo peor)

¿Para que celebrarlo si todo seguira empeorando? ¿Por qué se ha suspendido? No se supo ni se ha sabido desde el 2002.

LA POSTERGACIÓN
DE UN ANACRONISMO

El Pasado Infinito; El Futuro Inalcanzable

Un partido como grupo elitista de cuadros

Por Miguel A Murado
Análisis
La Voz de Galicia
España
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Máximo Tomás
La Nueva Cuba
Agosto 1, 2009

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&nbsp http://www.lanuevacuba.com/archivo2009/Ago/miguel-a-murado-1.htm

La coincidencia ha sido casi freudiana: el mismo día en que se paseaba el Che Guevara por La Habana, se anuncia el aplazamiento del esperado sexto congreso del Partido Comunista Cubano. No era el Che de verdad, por supuesto, sino Benicio del Toro, el actor que lo interpreta en la película de Steven Soderbergh, que estaba allí invitado por el Gobierno. Lo del Congreso, en cambio, es de verdad.

¿Por qué se ha suspendido? No se supo el por qué en el 2002, cuando esto sucedió por primera vez, y no se sabe ahora todavía, pero parece una señal de inseguridad. Ese congreso era una de las metas que se había impuesto Raúl Castro al tomar las riendas del poder el año pasado, ya oficialmente, de manos de su hermano Fidel. Se trataba de revitalizar una organización que, contrariamente a lo que suele creerse, no pinta demasiado en la política cubana desde hace muchos años. En realidad, el partido es un grupo elitista de cuadros, con poco contacto tanto con el pueblo como con el Ejecutivo. Fidel siempre prefirió apoyarse en los Comités de Defensa de la Revolución, formados por voluntarios reclutados al nivel de barrios, mucho más fácilmente movilizables para las campañas populistas en las que se basaba su forma de mandar.

Raúl, en cambio, es un burócrata y solo sabe manejarse a través de estructuras sólidas, como el Ejército, la base de su ascendiente en Cuba. De ahí su idea anacrónica de fortalecer el partido, empezando por colocar como secretario general a uno de los suyos, Morales Ojeda. La idea era utilizar este órgano para llevar adelante las reformas económicas que, si ya antes eran urgentes, la crisis y los huracanes han vuelto inaplazables. Tan inaplazables que, al conocerse los pésimos datos económicos, lo que se ha aplazado es el sexto congreso. Se ha pasado de un crecimiento previsto del 6% a un 1,7%, y Castro (mejor usar el apellido, dado que no sabemos cuál de los dos lo ha decidido) no quiere arriesgarse ahora a abrir un debate ideológico.

Más que la sustitución de Fidel como primer secretario, en realidad simbólica, seguramente preocupan las tensiones que crearía el reemplazo de la vieja guardia. Está demasiado reciente el asunto Lage-Pérez Roque, en el que los dos ministros en los que confiaba Raúl para hacer sus reformas cayeron en desgracia por una torpeza del CNI español, que los filmó poniendo verde a Fidel y dejó luego que se filtrara el material. Sin sus delfines y con su hermano siempre ahí, Raúl vuelve a estar a la vez, paradójicamente, demasiado solo y acompañado.

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