El partido miserable y el otro

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mejor dicho, en una invasión y una ocupación armada de otro país, que no es lo mismo pero es éticamente mucho peor.

&nbsp Ahora lo sabemos. Dicen sus cabecillas que el gobierno es el cul­pable del desempleo, y no pasa un día sin echarle en cara su inca­pacidad para generar empleo. Como si en este fraudulento sistema de mercado que ellos más que nadie defienden con uñas y dientes, no fuese la iniciativa privada lo que falla cuando se destruye empleo y no se crean ni nuevas empre­sas ni más puestos de trabajo.&nbsp &nbsp

&nbsp Pero aunque el gobierno tuviese la culpa, ¿por qué no da de una vez el PP al gobierno la receta que dice tener para generar em­pleo? Se necesita ser ruines, insolidarios y enemigos de la sociedad, pese a estar a todas horas alardeando de patriotas, para esconder la fór­mula que sacase del abismo en que se encuentra a este país.

&nbsp Con esta actitud y otras similares, lo que pone de manifiesto el par­tido de la innoble oposición es que sólo va a lo suyo. Y lo suyo no es precisamente preocupación por aportar soluciones políticas, econó­micas y laborales a la sociedad española, sino mantenerse al ace­cho de la presa, saltar a la yugular del gobierno para ponerse ellos en su lugar y seguir succionando la sangre a esta sociedad para se­guir enriqueciéndose. No otra cosa hacen en las comunidades autó­no­mas y en los ayuntamientos donde caciquean. Este Sindicato del Robo es lo que quiere y para eso gobernar.

&nbsp Pero por eso mismo, mostrando el partido del gobierno y el go­bierno una necia debilidad en su política temerosa y conservadora, hace mollar el camino al fascismo real. La chusma de traje y corbata que está al frente de esa facción con vitola de oposición legalizada, muy pronto se adueñará del poder total y, cuando in­tenten los socia­listas de guardarropía arrebatárselo de nuevo, veremos cómo entre unos y otros nos habrán puesto al borde de la guerra civil. Son oku­pas de este país que llevan usur­pándolo centurias y no están dis­puestos a que las urnas les desalojen de las conquistas salvajes muñidas en la historia.

&nbsp Y entonces, los que ahora ostentan una pequeña cuota del poder político y económico (el poder central) en comparación con la que detenta esa canalla (el poder restante), se echarán las manos a la cabeza. Pero no sólo habrán perdido ellos: tam­bién habremos per­dido los demás.

&nbsp Tanto el individuo como los colectivos ideológicos han de estar pro­vistos de una moral, de una ética y de unos principios genuinos para la paz completa. Pero cuando hay guerra, deben pro­veerse de una mo­ral, de una ética y de unos principios para la gue­rra. Y cuando se hallan en épocas convulsas, entonces tienen que confec­cionar, o im­provisar, si es necesario, una moral, una ética y unos principios para la pre-guerra.

&nbsp Y si algunos no lo quieren ver así es porque el partido del go­bierno, que tiene la mayor responsabilidad de hacer frente a los fas­cistas, se arruga y conduce con miedo o con un entreguismo virtual probablemente acomplejado por el paro (del que no tiene culpa) y por el empeño en mantenerse dentro de márgenes excesivamente versallescos. Por eso no toca siquiera la propuesta de reforma de la Constitución ni de la Ley Electoral ni de la Ley de Amnistía ni de la La Ley reguladora del Tribunal Constitucional, ni aborda un referén­dum para la disyuntiva monar­quía-república.

&nbsp Y puesto que éste y todos los gobiernos distinguen entre lo honesto y lo útil (de lo que se derivan numerosas tropelías por razo­nes de Estado, sobre todo en el plano de la territorialidad), bien po­dría arreciar éste en el contraataque, e incluso preparar ataques por sorpresa contra la oposición básicamente violenta, fascista, disoluta y disolvente de la estabilidad, con objeto de debilitarla. Sin embargo se mantiene siempre en una repelente defensiva.

&nbsp El caso es que el partido supuestamente al servicio de los trabaja­dores no está suficientemente avisado de que cuando se convive en la jungla social con hienas, el único modo de salir airoso es conver­tirse en otra hiena o actuar como una hiena…