El Partido: Instrumento para la Toma del Poder.

El Partido: Instrumento para la Toma del Poder. 6-9-2008.

Por: Samuel Prado Franco

Licenciado en Filosofía, Ética y Valores

Especialista en Docencia Superior

Investigador Político y Social

Contacto: samuelpradof@gmail.com

&nbsp En nuestro país donde el debate político-ideológico por parte de la clase dominante es casi nulo y en que la Política es el arte de cómo asaltar y mantenerse en el poder para robar y beneficiar a una minoría y no a la mayoría, esta forma de pensar y actuar es parte cotidiana de nuestra vida, cultura e idiosincrasia. Lamentablemente, la mayoría de los políticos de los partidos tradicionales existentes no tienen clara ni definida una concepción y una postura política e ideológica, pero su práctica se ubica dentro de la Derecha Neoliberal o simpatizan con ella. El control de los partidos tradicionales existentes está en manos de la clase dominante y por medio de ellos mantienen el poder político, económico y social del país y donde reproducen y ejercen su monopolio sobre la economía, la política y la defensa del orden de las cosas.

Nuestro país tiene una vieja y larga tradición de Derecha que ha gobernado nuestro país a lo largo de toda su historia republicana. La Izquierda Socialista, Progresista, Democrática y Revolucionaria ha tenido candidatos a la Presidencia y a Diputados, pero sólo ha tenido diputados que han ganado las elecciones. Lamentablemente, nos gobierna un partido P.R.D. que dice ser de Centro-Izquierda (Socialdemócrata) y (Torrijista) o sea las ideas y principios que dejó el General Omar Torrijos, pero en la práctica es de Derecha (Neoliberal) con un discurso desideologizado, demagógico, contradictorio, populista y anti-democrático. Este partido que tiene la mayor cantidad de inscritos en Panamá, pero por su carácter para ser más que un partido de masas una entidad corporativa y mediatizadora donde existe una errada idea de pluralismo en que puede entrar todo el mundo siempre y cuando sigan los lineamientos de la cúpula y donde se puede encontrar personas de “derecha” y de “izquierda” (que diría de seudo-izquierda).

Esto nos resulta contradictorio y paradójico, pero es una realidad. Ponemos de ejemplo al P.R.D. por una sencilla razón, es la experiencia existente de la abierta derechización de la política panameña, en donde la izquierda ha sido y sigue siendo perseguida y satanizada de una forma vulgar. La única opción actual de un partido de izquierda y progresista en nuestro país es el Partido Alternativa Popular P.A.P. que está en una fase de inscripción de adherentes, desarrollo y crecimiento a nivel nacional y que se ha declarado anti-neoliberal, progresista, democrático y bolivariano. Esta formado en su mayoría por profesionales, estudiantes universitarios, trabajadores, campesinos, indígenas y militantes de otros proyectos y organizaciones de izquierda. Consideramos que sólo por el hecho de presentar una opción de izquierda y progresista, los que formamos parte de este proyecto político, ideológico, social y electoral estamos marcando la diferencia frente a la derecha y la clase dominante y haciendo un hito en la historia política y social de este país. Es la primera vez luego de la invasión de 1989 por parte del imperio que en este país se constituye y organiza un partido de izquierda, progresista y anti-neoliberal.

La otra opción de izquierda en nuestro país que no tiene por el momento pretensiones partidarias es el Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales FRENADESO que es una Coordinadora con presencia a nivel nacional y de la cual forman parte organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles, docentes, barriales, profesionales, indígenas y populares que han enfrentado en la teoría y la practica los últimos dos gobiernos neoliberales (Partido Arnulfista y P.R.D.) Las ultimas dos luchas significativas fueron en contra de la Ley de la Caja de Seguro Social o Ley de la Muerte y la Ampliación del Canal. En estas dos luchas FRENADESO fue la vanguardia que junto a sus organizaciones miembros presento una dura batalla en todos los escenarios y en contra de distintos actores, demostrando ser el vocero y el conductor del pueblo en sus justas reivindicaciones y demandas.

Frente a las políticas privatizadoras de hambre, pobreza, miseria, violencia, exclusión, marginación, persecución y sometimiento del actual sistema capitalista y neoliberal, que han demostrado en la práctica la deshumanización de las relaciones sociales y que pone por valor no al hombre, sino el lucro, el mercado y la ganancia, el único camino y alternativa es la izquierda socialista, progresista, democrática y revolucionaria. ¿Existe ese camino y alternativa en nuestro país? Si existe, aunque con debilidades, limitaciones, errores y dificultades se está consolidando, desarrollando y proyectando tal camino y alternativa. Aunque la realidad panameña por sus peculiares condiciones históricas transitistas nos indica que será difícil y problemática está revolución política, económica y social, pero no imposible ya que este sistema está demostrando que ni los rascacielos, las luces, el lujo, los almacenes repletos de mercancías y cosas a las cuales no puede la mayoría del pueblo acceder podrán mantener dormida, sometida y alienada la conciencia de nuestro pueblo.

Cada día, lentamente el pueblo despierta de su sueño embrutecedor y demuestra que ningún partido político tradicional de la clase dominante solucionará a profundidad los problemas y males de los cuales forma parte y no asumirá el compromiso histórico para cambiar el estado actual de las cosas. La discusión que se da a nivel de la izquierda en nuestro país es si es viable, correcto y legitimo utilizar la democracia electoral-burguesa para acceder a espacios de poder o no, y si esto pudiera causar el aburguesamiento, la corrupción y la pérdida de militantes, cuadros y dirigentes de la izquierda, que ya ha pasado en otros tiempos, causando graves retrocesos a la lucha y al proyecto actual de la izquierda. Estos y otros cuestionamientos y temores que son legítimos no pueden alejarnos de la posibilidad de que la izquierda dispute a la burguesía espacios políticos y participe en elecciones. En primer lugar, la izquierda debe tener claro que debe luchar en todos los espacios en el político, ideológico, social, electoral y cultural. Debe presentarse y constituirse en una opción ética y moral frente a la corrupción de los partidos tradicionales burgueses siendo ejemplo de transparencia, rendición de cuentas y democracia en sus actuaciones.&nbsp &nbsp &nbsp

La constitución de un Partido de Izquierda programático es totalmente valido y legítimo al igual que la lucha de Frentes o Movimientos Sociales y Populares. Ambos en combinación, pero respetando autonomías y espacios de acción son medios mas no fines en si mismos de la lucha política y social. El fin de esta lucha debe ser la constitución, organización y construcción de una nueva sociedad sin clases, ni explotados, ni explotadores. El Partido o el Frente o Movimiento Social tienen mayor importancia o superioridad el uno o el otro. Ambos tienen su necesidad y misión histórica. Vivimos dentro de un sistema político-electoral burgués y capitalista y para poder disputar el poder debemos participar. Pero no dentro de un partido tradicional burgués, sino con un partido de izquierda alternativo construido con, para y por el pueblo. La historia nos enseña que hay tres formas para acceder al poder: la vía política, militar, armada, violenta; la vía política, electoral, pacifica o la combinación de ambas. Ninguna es más importante o superior a la otra. Su utilización será producto de la realidad, las condiciones objetivas y subjetivas y las circunstancias políticas, económicas y sociales en una época determinada. En la época que vivimos en Panamá con una relativa y condicionada libertad de reunión, expresión y movilización, aunque sin negar los niveles de persecución y represión contra el movimiento popular y social se puede organizar y constituir abiertamente una opción político-electoral de izquierdas que dispute el poder político.

Es por ello fundamental aprovechar la realidad y la circunstancia que estamos viviendo. La izquierda panameña desde el primer grupo de estudio de las ideas socialistas traídas a Panamá por militantes y obreros europeos en la década de 1920, pasando por el Partido Comunista de Panamá de 1930, el Partido del Pueblo y la gran cantidad de organizaciones populares y sociales que han luchado por mejores condiciones de vida no han tenido la opción real de gobernar. Desde la fundación de la republica mediática de 1903 las distintas fracciones liberales o conservadoras de ayer y hoy los neoliberales son los que nos han gobernado. Solo pequeños espacios políticos ganados en las calles con sangre, sudor y muertos le han permitido a la izquierda panameña ejercen algo el poder. Las experiencias de algunos políticos de izquierda o progresistas que individual o colectivamente fueron nombrados funcionarios con algún grado de jerarquía, mando o jurisdicción o de los que se ganaron alguna diputación son la excepción de la regla. El monopolio exclusivo y absoluto de las armas y el poder político lo ha ejercido la burguesía antinacional pro-norteamericana.

A nivel de Nuestra América, el triunfo del proyecto socialista,bolivariano, progresista y revolucionario en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay demuestran que los ideales y principios no han muerto y que siguen tan vigentes como las palabras finales del Manifiesto del Partido Comunista de los Camaradas Carlos Marx y Federico Engels escrito en 1848: “Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!” El subrayado es nuestro.

Una verdad histórica que se mantiene tan vigente, como el orden político y social capitalista-neoliberal existente que sigue manteniendo las grandes contradicciones y desigualdades económicas y sociales, aunque ciertamente debilitado y afectado por una grave crisis financiera a nivel internacional. A parte de la constitución del partido y de frentes y movimientos sociales y populares es importante y fundamental que cada militante, cuadro y dirigente revolucionario o que aspire a serlo debe tener un cambio y una revolución interior para poder hacer la revolución exterior. Un cambio en su jerarquía de valores y principios y constituirse en el hombre nuevo que hablaba el Camarada Ernesto Guevara. Ser un modelo y ejemplo a seguir en todo: como hijo, padre, esposo, obrero, profesional, ciudadano o militante.

Por esto para mi ser de izquierda significa: tener ante todo un profundo amor y creencia en la humanidad y el ser humano; tener una elevada posición ética y moral de indignación y sensibilidad frente a las desigualdades económicas y sociales; tener una firme convicción de cambio individual y colectivo; tener una postura internacionalista y solidaria de colaborar con las causas de otros pueblos que luchan por su liberación nacional y social, siempre teniendo en cuenta que somos explotados en cualquier parte del mundo, sin importar distancias o fronteras, idiomas o culturas distintas; ser radicales porque vamos a la raíz de los problemas políticos, económicos y sociales de nuestros pueblos y tener siempre un dogma: “los principios, ideales y valores de libertad, justicia social, igualdad, fraternidad, solidaridad, moralidad, veracidad, humanismo, revolución y socialismo no tienen precio, no se venden, no se transan y no se alquilan y se viven o mueren por ellos”.

Aspirar, considerarse o ser de izquierda es ante todo una posición de dignidad, de principios, ideales y valores éticos y morales, de pensar, soñar, vivir y actuar recordando y viviendo la tradición de sangre, sudor, luto, dolor y lucha de miles y miles de trabajadores, campesinos, estudiantes, profesionales, indígenas, pobres, explotados, marginados, olvidados y vilipendiados que a lo largo de la historia han dejado todo en los campos y ciudades en la construcción de otro mundo posible. La constitución, construcción y desarrollo del partido como instrumento o medio para la toma del poder deberá estar basado en la voluntad popular; el estudio riguroso, científico, filosófico y crítico de los pensamientos, tradiciones, corrientes y experiencias revolucionarias de la humanidad y la democracia como estilo de conducción y forma de organización y trabajo. Esperamos contribuir de alguna manera con este debate a construir caminos y espacios de respeto, entendimiento y reconocimiento del otro y de esta lucha por un mundo mejor. Termino con estas consignas de lucha popular: ¡Sin Luchas No Hay Victorias! ¡La Pelea es Peleando! ¡Patria, Socialismo o Muerte: Venceremos!

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS