El Parlamento Europeo aprueba la reforma de la Ley de Copyright: el Internet que conocemos está en peligro

Por Javier Pastor @javipas

Se aprueba la directiva del copyright en la Unión Europea: llegan el artículo 11 y el artículo 13. ¿Y ahora qué?

Día negro para internet. El Parlamento Europeo ha aprobado la reforma del copyright que llevaba en desarrollo desde 2016 y que tras superar distintos obstáculos se ha visto bendecida por las instancias europeas por 348 votos a favor y 274 en contra. Eso plantea cambios enormes para la internet que todos conocíamos: cambios aún por determinar, pero sobre los que han alertado diversos expertos y analistas.

Los internautas y muchas de las grandes plataformas de internet no se creen los argumentos de la Comisión Europea. Tampoco Tim Berners-Lee, Vinton Cerf, Bruce Schneier o Jimmy Wales. La reforma de los derechos de autor plantean cambios relevantes en muchas áreas, pero los célebres artículos 11 y 13 (ahora 15 y 17) han hecho que salten las alarmas desde que se descubrieron. Y probablemente con razón.

Una reforma que pone en peligro la libertad de expresión en internet

Para empezar, la directiva podría acabar con los memes y las parodias que son ahora comunes en todo tipo de plataformas y redes sociales. Los juristas de la PDLI están convencidos de ello. “La directiva juega calculadamente a la ambigüedad“, afirmaba Yolanda Quintana, cofundadora de la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), y se hacen promesas con excepciones que por ejemplo mencionan los memes, pero en la práctica las obligaciones que se imponen a las plataformas hacen que los memes se vean en peligro por la supervisión que se debe hacer de lo que los usuarios suben a las plataformas.

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La cantidad de contenidos que se suben hace inabarcable la tarea a moderadores humanos, lo que obligará probablemente a usar filtros automatizados que probablemente no detecten sátira o ironía y frenen esos contenidos censurándolos. Para la responsable de la PDLI, los memes y vídeos como por ejemplo los que hacen crítica política y se hace ese análisis ciudadano de la realidad política “se verán seriamente amenazados”.

David Bravo explicaba en un debate con varios expertos cómo esta directiva “ataca la esencia misma de internet. Los usuarios no se limitan a consumir contenido, sino que también lo aportan”. La responsabilidad de las plataformas no era la de controlar o censurar contenidos, sino de actuar a posteriori si se detectaba que estos incumplían los derechos de autor o violaban los términos de uso.

Con la nueva directiva ya no se aplica este sistema, y estas plataformas cambian. la directiva “convierte internet en algo más parecido a la televisión“, un canal unidireccional.

Hay casos que la UE ha intentado tratar como una excepción, y la Wikipedia es uno de los más conocidos. Allí se aplicaría esa permisividad para ofrecer “fragmentos cortos” de información como parte de los artículos, pero desde Wikimedia advierten que eso no solo es ambigüo, es insuficiente.

Virginia Díez, responsable de comunicación y comunidad en Wikimedia España, destacaba que ellos no quieren “ser una isla paradisiaca sin filtros dentro de un ecosistema y de un océano filtrado“, porque plataformas como Wikipedia se nutren también de otros contenidos, y esta reforma pondría en peligro todo el trabajo de esta y el resto de servicios de los que se alimenta.

David Bravo incidía en cómo los ganadores en la propuesta son “los lobbies del copyright“. Como señalaba, “los artistas, autores y creadores de contenido cedan en bloque sus derechos para que puedan explotarse por medio de estas empresas si quieren que entren en el circuito comercial”. Eso permite a las empresas que controlan esos derechos a imponer contratos y elimina esas alternativas de distribución de obras creativas que habían aparecido en los últimos tiempos como por ejemplo Patreon.

Para Yolanda Quintana esta directiva “privatiza la censura y deja la capacidad de retirar contenidos en manos de empresas privadas y de estas grandes entidades tecnológicas, lo que plantea riesgos enormes”.

Los polémicos artículos y lo que supone su aplicación

En Genbeta explicaban hace tiempo por qué nos jugamos el futuro de internet en la Unión Europea con la propuesta de directiva de copyright y unía testimonios de expertos en nuestro país que indicaban las potenciales consecuencias fatales de esta directiva.

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Dicha propuesta tiene como objetivo una teórica mejora de la normativa sobre derechos de autor, pero quienes ven una amenaza en ella —y nos incluimos— destacan cómo esa directiva es una grave amenaza a la libertad de expresión, la privacidad, la iniciativa empresarial e incluso la competitividad y creación de startups. En esa directiva hay dos puntos especialmente polémicos:

  • Artículo 11 (ahora 15) (usos digitales de las publicaciones de prensa): con estas medidas la Unión Europea plantearía la implantación de una especie de tasa Google o Canon AEDE. Los editores de publicaciones de prensa podrían gestionar sus derechos de autor, cobrando o no a quienes les enlacen o les usen de fuente cierto importe como pago por hacer uso de dicha información con derechos de autor. Enlazar o citar se convertiría en un verdadero problema tanto en la práctica como en su gestión y sus consecuencias legales.
  • Artículo 13 (ahora 17) (vigilancia de contenidos protegidos por parte de proveedores): en este caso la normativa obligaría a las plataformas de contenidos a monitorizar lo que los usuarios suben para comprobar si se violan o no los derechos de autor. Cada servicio tendría que crear un sistema tipo Content ID de YouTube que permitiría detectar violaciones de los derechos de autor. No solo de música, sino de cualquier contenido. Sitios como la Wikipedia -aunque la UE planteo este caso como una excepción- o GitHub que abogan por la libre compartición de información y conocimiento, por ejemplo, estarían entre los afectados.

Según la UE, “la directiva es mucho más que esos dos artículos”

El pasado viernes 22 de marzo nos reunimos en Bruselas con los responsables de la Comisión Europea que han participado en esta reforma. Para ellos la directiva se ha visto perjudicada por la polémica que ha envuelto a esos dos artículos, que para ellos no son en absoluto negativos. De hecho, destacaban, esta reforma “es mucho más que esos dos artículos”.

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Es así porque hay cinco títulos con distintos artículos para distintas disposiciones. Entre ellos nos ponían un ejemplo con el artículo 14 que permitirá que sacarle una foto al cuadro de “Las Meninas” de Velázquez en el Museo del Prado, acción que antes estaba protegida por los rechos de autor, no lo esté ya a no ser que se considere obra nueva. O ese conjunto de artículos del capítulo III (del 18 al 23) que según estos representantes “garantizan la efectividad de los derechos de los autores” y protege a creadores, autores y artistas.

En el caso del artículo 19, por ejemplo, se nos hablaba de la obligación de transparencia: cuando alguien escribe un libro y lo vende a través de una editorial cualquiera esta editorial te pagaba, pero más allá de eso poco hacía para informarte de cómo se había vendido. Con este artículo el editor no solo te paga, sino que tiene la obligación de darte información transparente de cómo se está explotando tu obra (dónde vendes, cuánto y en qué formatos). También se expone el derecho de revocación: si la empresa a la que vendiste los drechos quiebra, puedes cambiar esa licencia a otra empresa que los explote bajo los mismos términos.

Los artículos 15 y 17 (antes 11 y 13) no están dirigidos a la censura (dicen desde la UE)

Llegábamos tras ese debate en el que se dieron ejemplos interesantes de esta reforma a aquello que más se ha protestado desde que se ha conocido esta reforma. Los artículos 11 y 13, que ahora han pasado a ser el 15 y el 17. ¿La razón? Durante el proceso de edición de la reforma se han ido añadiendo otros artículos pero sin modificar la numeración, como subapartados de artículos ya existentes: en la redacción final, eso sí, esa numeración debía quedar como definitiva, lo que obligaba a cambiar esos números de artículos.

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Para estos responsables estos dos artículos trataban esa manera en que usamos los contenidos, una manera que ha variado mucho desde la llegada de internet. Para ellos hay dos grandes modelos para los medios de comunicación: la publicidad o los muros de pago. Sea cual sea el modelo, afirmaban, “el acceso ya no depende tanto de ellos, sino de los agregadores“. Incluso si esos agregadores (Google, Facebook) aumentan el tráfico de una publicación, “hay un cambio sobre dónde va la publicidad”, destacaban.

Para estos reguladores “cada vez es más difícil para los editores atraer publicidad y cada vez son más las plataformas agregadoras. Un número relevante de visitas no trae un gran aumento de ingresos”, pero Google News (por ejemplo) sí que se beneficia.

En el caso del artículo 11 (ahora 15) se han hecho modificaciones para que por ejemplo el tiempo de exposición de un contenido se reduzca a dos años: no puedes usar el contenido sin permiso o negociación explícita con el autor durante ese tiempo, después sí. Además, indicaban en la UE, el editor de prensa no se puede oponer a que nadie comparta un enlace de su publicación.

Así pues, los hipervínculos se pueden compartir, algo crucial para que el enlace que es la base de internet no se vea perjudicado. Para los responsables de la UE el objetivo es reforzar la capacidad de negociación de editores frente a agregadores. No están cambiando la jurisprudencia en materia de hipervínculos: las páginas ilegales que ofrecen vínculos a contenidos protegidos por derechos de autor siguen siendo ilegales.

También hubo aclaraciones con el artículo 13 (ahora 17), al que ellos se refieren habitualmente con el término ‘value gap’. Plataformas como YouTube se han convertido según los legisladores de la UE en una de las principales fuentes de acceso a contenidos protegidos por derechos de autor. “Spotify paga las licencias”, aseguraban, “y YouTube no”.

De hecho, indicaban, se usa esa plataforma para acceder a esos contenidos “pero los ingresos no llegan a los autores. Quizás -si acaso- llegan a los que suben el contenido”. Aquí ha habido cambios en los últimos tiempos, y YouTube ya tiene acuerdos con los titulares de derechos para ejecutar medidas con las que asegurarse de que se protegen esos contenidos y se retiren en caso de violación de las licencias.

¿Qué pasaba hasta ahora? Que con la actual regulación esas medidas no son obligatorias y las plataformas no dan transparencia a los autores. Dichas plataformas se beneficiaban del artículo 14 de la directiva de comercio electrónico (2000/321/EC), pero ya no. Que un autor detecte un contenido que se ha subido sin su permiso y lo denuncie ya existía y la plataforma puede retirarlo a petición del propietario de los derechos. Lo que no existía es que ahora apartir de esa detección la plataforma debe detectar futuros usos de este tipo para quitarlos de forma automática.

Eso, indicaban desde la UE, no incluye al contenido subido con ánimo de cita, o de crítica, por ejemplo, situaciones que se consideran como excepciones y que por tanto permitirán a los creadores incluir clips o fragmentos de contenidos protegidos por los derechos de autor para hablar sobre ellos. Cómo definen esos fragmentos, eso sí, es otro cantar.

Para los responsables de la directiva esta reforma abriría la puerta a que Google News volviera a estar activo en España, algo que sería sorprendente teniendo en cuenta que la empresa retiró este servicio en 2014 por la introducción de la ‘Tasa Google’. Ya en 2017 la cuestión volvió a debatirse con la introducción del polémico Canon AEDE.

Plataformas como Google estarán claramente afectadas por esta reforma, y de hecho esta empresa ha dejado claro cuál podría ser el impacto de la aplicación de la nueva normativa. Para los legisladores europeos “la estrategia que han seguido en muchos casos es exagerar los riesgos“, y para ellos estas grandes plataformas tienen tantos recursos que podrán “adaptar su modelo de negocio”. Veremos si lo hacen, cómo lo hacen, y cómo afecta eso a la internet que todos conocíamos.

La empresa ya ha emitido un comunicado tras la decisión del Parlamento Europeo, y según un portavoz de Google, “la directiva sobre Copyright ha mejorado pero seguirá provocando inseguridades jurídicas y perjudicará a las economías creativas y digitales en Europa. Los detalles importan, y esperamos poder trabajar con los responsables políticos, editores, creadores y propietarios de derechos, a medida que los Estados miembros de la UE avanzan en la aplicación de estas nuevas normas”.

¿Y ahora qué?

Tras ser aprobada en el Parlamento Europeo, la reforma del copyright deberá ser adoptada por el Consejo de la Unión Europea. Esta decisión podría tomarse el próximo 9 de abril.

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La esperanza de europarlamentarias como Julia Reda es que países como Alemania -cuyo ministro de justicia no estaba de acuerdo con los filtros que impone el artículo 17- se opongan al apoyo de esta reforma, lo que podría llevar a nuevas negociaciones tras las elecciones europeas que se celebran en el mes de mayo.

Queda por tanto un último cartucho, pero la marcha de la votación de hoy no da demasiado lugar al optimismo. Y si el Consejo aprueba dicha reforma, los estados miembros tendrán dos años para implementar la directiva en sus propias legislaciones. Así pues comenzaríamos a ver los efectos de esta reforma a partir de 2021, pero esos preocupantes efectos son difíciles de predecir.

Más información | Directiva sobre la reforma del copyright (otros idiomas y formatos)

 

https://www.xataka.com/legislacion-y-derechos/se-aprueba-directiva-copyright-union-europea

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