El paradigma neofeudal

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Por Patrocinio Navarro

Separa, ata…y domina

 El mundo se halla dividido en dos grandes áreas de influencia y poder: la oriental y la occidental con sus respectivas sub-áreas territoriales. A veces enfrentados, a veces juntos,  siempre encuentra cada uno  el modo de organizar  la vida de los ciudadanos del mundo a su alcance para conseguir sus propósitos, caiga quien caiga…procurando, claro, no ser la víctima.

Este neofeudalismo  imperante  desea sobremanera la planificación de los pensamientos, deseos, actitudes y consumo de las grandes masas en una reñida competencia de intereses, donde cada  grupo y sus adherencias  pugna  por prevalecer por encima del resto, y siempre más allá de todo control de las gentes. Entre ellos  practican la misma política   que hacia los pueblos, basada en los tres grandes principios del mundo oscuro: Separa, ata y domina.

Una increíble maquinaria de persuasión y adoctrinamiento se pone en marcha a diario a través de los medios, de los colegios y universidades, de las Iglesias y de los diversos actores culturales. Multitud de estrategias psicológicas, que van desde la desinformación programada o la repetición mántrica de ciertas noticias a la invención de noticias falsas, llevan a la humanidad a engaños -entre otras manipulaciones – con el propósito de  imponer la ley satánica del Gobierno Mundial neo feudal: “Separa, ata y domina”, tal como Jesús el Cristo lo puso de manifiesto.

“Separa, ata y domina,” convertida en ley general de los poderosos, como denuncia el cristianismo originario, es la fuerza social, religiosa, económica y política dominante y  de la que nos previene el mundo espiritual. Para el mundo espiritual, el antídoto de semejante perversidad  venenosa es sencillo: “Une y sé”, “Trata a los demás como tú mismo deseas ser tratado”, “No hagas a nadie lo que no deseas que se te haga”.

El mundo espiritual es el mundo de la  unidad, la libertad, la igualdad, la hermandad, tan contrario al mundo que vivimos. Tal vez ese era uno de los sentidos con que Jesús el Cristo decía “Yo no soy de este mundo”.

 Quien  domina, ata y separa, explota y esclaviza en diversos grados para obtener la energía física, mental y espiritual del dominado. Especialmente, obtener energía negativa- en forma de atención incontestable, odio, ansias supremacistas, xenofobia, envidia, indiferencia  de las gentes ante las injusticias y la maldad, y otros sentimientos de esa cuerda,  es el propósito fundamental de los gobiernos del mundo y de sus asesores invisibles de las sombras. Para tenernos separados, desunidos, enfrentados y…explotados sin resistencia.

 Los grandes medios de comunicación de masas, de común acuerdo, ocultan y  divulgan lo que conviene  al poder feudal al que pertenecen: del este o del oeste del  Planeta; de este o de aquel grupo de poder;  y en cada caso, expresan  quién tiene más control mediático en cada uno de los tres grandes polos -norteamericano, chino y ruso-  enfrentados por el predominio industrial y tecnológico basado en el egocentrismo endiosado de sus altos representantes. Para desgracia general, estos poderes cuentan con muchos seguidores en la humanidad, y consiguen abonar el egocentrismo, expresado como individualismo indiferente a las necesidades y afectos ajenos, y hacer que esa basura mental forme parte de la vida cotidiana de las gentes.

Individualismo gregario

 Llama sobremanera la atención  el ver cómo el Sistema ha conseguido cuadrar el círculo de un individualismo basado en el ego a un gregarismo basado en el consumismo y en la uniformidad en aspiraciones culturales y formas de vida. Puedes odiar a tu vecino, pero compartir con él un mismo estadio apoyando al mismo equipo; o coincidir en el centro comercial que ambos frecuentáis, viviendo en edificios casi iguales, comprando las mismas cosas que habéis visto anunciadas  en el mismo canal de TV, compitiendo por conseguir el mejor precio de una camiseta en las rebajas señaladas para las mismas fechas y muchas más cosas que evidencian el absurdo de un individualismo gregario. Nos quieren separados, pero rentables,  y muchos quieren eso, pero es que eso es imposible de conseguir si nos pensamos en términos menos convencionales, por ejemplo, como seres espirituales, unidos en lo más profundo; y no solo entre nosotros, sino de cada uno de nosotros con la Naturaleza, el mundo animal,el Cosmos y el espíritu del Creador. Si no todos alcanzamos este nivel de comprensión de la realidad humana como realidad espiritual trascendente, al menos puede ser  fácil de aceptar para muchos  la idea de que estamos en el mismo barco llamado mundo. Y que lo que sucede en el puente de mando del navío nos atañe a todos, especialmente si el puesto de mando se halla controlado por gentes que no son de fiar y que se pelean  por llevar el timón de la nave. Y eso nos concierne tanto a todos como  si algún pasajero se tira por la borda porque no puede soportar la presión, o vemos un naufragio con niñitos de pecho y embarazadas, o un suicido por desahucio o por la pobreza extrema, o  alguien  mata a su mujer o a sus hijos ante los ojos de sus vecinos. Todo eso nos concierne; todo eso interpela a nuestra conciencia: a ver qué pasa ahí adentro.  Y es justamente la respuesta de nuestra conciencia la que nos va a mostrar el grado de éxito o fracaso de la planificación  de la maldad sobre nosotros, y una instantánea del punto de evolución en que nos encontramos personalmente, incluidos usted y yo, estimado lector.

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