El Otro como enemigo

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Por Iñaki Urdanibia

         Cantaban hace ya unos añitos los chicos, oi, de Decibelios aquello de que : el mejor siempre será el equipo local. Recurriendo a fuentes más serias y rigurosas –y sin necesidad de leer a Claude Lévi-Strauss o René Girard- puede afirmarse que para afirmar lo propio los humanos tendemos a ponerlo en comparación con lo ajeno, con lo otro. La visión de lo otro, de sus imágenes estereotipadas, hace que nuestro modo de ver las cosas salga reforzada…así, los bárbaros ( bar-bar-bar….) no hablan nuestra lengua, sus costumbres son salvajes y malas en comparación de las nuestras que son buenas, hasta alcanzar el grado de: las mejores. Esta constante de la humanidad- subrayada, entre otros, con el genio que en él era hábito por Montaigne- se ha traducido en los ya mentados bárbaros, en los extranjeros, en los judíos, en los comunistas…y cuando el muro se derrumbó dando al traste con el imperio, mal llamado, soviético…hubo de hallarse otro cabeza de turco, otro capachillo de las hostias que tomó la faz de los árabes, con su torva mirada, siempre apostados en la oscuridad de las estrechas callejuelas, con una daga bajo los mantos que le cubren; en desarrollo de las maldades de tales seres se ha amalgamado geografía con religión (y raza???) dando como resultado la islamofobia, que se da como algo aceptable, ya que los comportamientos que algunos hacen en nombre de Alá convierte, por arte de birlibirloque, a todo dios que profese la fe musulmana en la encarnación del mismísimo diablo. Hasta tal punto llega la extensión de tal visión que insultarles sale gratis, parece una cosa normal y hasta plausible, en contraposición a otros desprecios afeados por todo cristo: si uno insulta a un negro es un racista, si alguien habla mal de los judíos es un antisemita ( y hasta el punto de que si alguien , por extensión amalgamadora, denuncia la política expansionista y criminal del sionismo es convertido en antisemita y no en anticolonialista)…con los árabes no sucede esto: con ellos todo vale. El desprecio y el carácter secundario-cuando no de exclusión- que se les otorga se traduce hasta en los mapas, que subrayan la centralidad de los países llamados “occidentales”, ejándoles a ellos la situación periférica .

Viene provocado este desatado párrafo por la aparición de un libro oportuno, donde los haya, de Santiago Alba Rico, cuyo título habla por sí solo: « Islamofobia. Nosotros, los otros , el miedo» ( Icaria); la obra resulta francamente recomendable, desde luego más clarificador que algunos acercamientos que me vienen a la mente sobre el tema, debidas a Tahar Ben Jelloun: sobre el racismo, sobre el islam y sobre el mundo árabe, y ello tal vez por que las obras del marroquí están dirigidas a los niños y resultan simplificadoras, buenistas y hasta me atrevería a decir que algo condescendientes con las visiones eurocéntricas…pero a lo que vamos.

El fenómeno es analizado en el contexto actual de ascenso de las corrientes neo-fascistas en el viejo continente, mas sin ignorar las normas y leyes que se dictan por los estados-muchas veces en manos que se reclaman de la izquierda. Limitando la llegada de emigrantes, o organizando expulsiones, y provocando con ello sentimientos xenófobos al por mayor, cosa que es elevada a la ene potencia con la proclamada « guerra contra el terrorismo» que , se quiera o no, acaba metiendo en el mismo saco a todos aquellos seres que viven, o proceden de, ciertas zonas geográficas. Santiago Alba Rico desvela el mecanismo de unificación que se sigue para dibujar el supuesto enemigo, poniendo el acento en los aspectos negativos, sobre el que volcar las iras de los bienpensantes ciudadanos, con los medios de comunicación repitiendo el karaoke entonado por los políticos y magnificando cualquier hecho hasta darle caracteres apocalípticos; de este modo la repetición, como si de una mantra se tratase, de las maldades de los islamistas , la imposición del velo, las vestimentas de los barbudos, el comportamiento incivilizado de los jóvenes de la banlieue y los atentados realizados en nombre de Alá…hacen que el globo se hinche y se cree el terreno propicio para convertir la islamofobia en moneda corriente en nuestras sociedades, haciendo que unos comportamientos particulares sean elevados a nivel de lo general; una cohorte de escritores e intelectuales completan la legión de propagandistas de la exclusión( Gabriel Albiac, Eric Zemmour, Mario Vargas Llosa, César Vidal, Oriana Fallaci, Michel Houellebecq, Samuel Huntington, …. ), Las huellas del colonialismo son alargadas y dejan ver su profundidad, a pesar de los retoques de fachada….habidas desde los tiempos de Hegel ( y sus afirmaciones sobre los pueblos sin historia) a las baladronadas de Aznar ( y el contencioso de los musulmanes con España que data desde el siglo VII según el docto ex-presidente del reino hispano) pasando por Renan et alii

No tienen desperdicio, a mi modo de ver, los análisis cronológicos que se exponen con respecto a los judíos ( los procesos de Nuremberg que condenan el modelo Auschwitz y consagran el modelo Hiroshima y sus bombardeos; el fracaso de exterminación de los judíos complementado con el sionismo que logra desplazar a los judíos de Europa y la creación del estado de Israel) que pasaron a ser considerados como del club de los occidentales por medio del sacrificio; tampoco tiene desperdicio la mirada sobre la instauración creciente de la islamofobia( la creación de Israel, la revolución iraní y el 11S); a los que se han de añadir las cuestiones relacionadas con el Estado Islámico( como reverso de las ideologías de exclusión), con la libertad de expresión ( affaire Charlie Hebdo incluido) , con el laicismo entendido como exclusión de los diferentes( postura centrada en las limitaciones de los signos vestimentarios, aplicadas fundamentalmente a una de las religiones en presencia en una aplicación absolutamente desigual y discriminatoria con respecto a las otras y a la descarada exhibición de marcas de postín comercial), sin olvidar los capítulos dedicados a las relaciones de la izquierda y su aceptación del discurso dominante que no es otro que el de quienes detentan los poderes fácticos y dirigen la masacre ( OTAN, EEUU, UE, Rusia, Al Asad, Al Sisi…), izquierda que además se muestra empeñada a exigir el ateísmo como condición sine qua non para aceptar-y considerar de izquierdas- los discursos de los grupos árabes; se visitan igualmente   sus posiciones en, y con respecto, a la llamada “primavera árabe”; tampoco queda ausente el análisis del feminismo en su relación con el fenómeno estudiado ( con algunos ejemplos de feministas locales que trataban en sus países de acelerar la liberación de las mujeres y con la constatación de cómo muchas feministas occidentales no se detienen a pensar que el proceso de liberación en sus países fue cosa de muchas luchas y de largos periodos históricos; aplaudiendo por otra parte los incipientes contactos que se comienzan a dar entre mujeres de diferentes horizontes culturales)…

Un viaje por el tema y sus derivaciones que muestran a las claras que el autor pisa fuerte el terreno que transita y que supone un aviso para navegantes: «la islamofobia es el equivalente en el espejo del islamismo yihadista. Sus discursos esencialistas funcionan de la misma manera, se alimentan recíprocamente y conducen a los mismos crímenes. Si queremos vencer al segundo, tenemos que   luchar también contra el primero. Este debe ser el objetivo prioritario e “interesado” de cualquier ciudadano que se tome en serio la defensa de los valores laicos, republicanos y de izquierdas».

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