Publicado en: 7 diciembre, 2018

El opio del pueblo

Por Iñaki Urdanibia

Rigurosa presentación de las referencias a la religión en la travesía teórica de Karl Marx.

Por Iñaki Urdanibia

Es obvio que Karl Marx no dedicó un estudio específico al tema de la religión, sino que habló aquí y allá del asunto relacionándolo, como no podía ser de otro modo si en cuenta se tiene el eje de su quehacer, con lo económico, lo social, y…la emancipación de la clase obrera y por extensión de la humanidad. Ante esta diseminación que señalo cabe el peligro de elaborar una casa de citas entresacando en las obras marxianas, algunas citas elegidas, tarea que algunas editoriales moscovitas o similares se han solido encargar de realizar, no es el caso del libro que ahora acaba de presentar la editorial Trotta: « Sobre la religión . De la alienación religiosa al fetichismo de la mercancía», cuya edición e introducción de Reyes Mate y José A. Zamora, en el que se realiza un seguimiento riguroso de las obras de Marx desde los textos de juventud a los de madurez ( conste que no hay que seguir a Althusser para establecer, de algún modo, esta división).

Los textos elegidos están citados en extenso lo que evita el peligro de la falta de contextualización o las simplificaciones debidas a los cortes indebidos y mutiladores. Así se puede seguir la evolución de las consideraciones de Marx desde sus primeros textos ( el primero datado en 1935 y su continuación con escritos relacionados con su tesis doctoral sobre Demócrito y Epicuro, algunos artículos en revistas varias, cartas y sus primeras obras, como Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, La cuestión judía, Los manuscritos económico-filosóficos, La sagrada familia, etc.), para continuar por sus escritos relacionados con Feuerbach, hasta los pertenecientes a algún borrador de la crítica de la economía política, y, por supuesto, algunos extractos de El Capital tratando de la plusvalía , del fetichismo de la mercancía y de la llamada acumulación originaria.

Puede observarse un desplazamiento que se va dando en la obra de Marx en la medida en que su humanismo inicial va dejando paso a la pretendida ciencia de la economía; en este último viraje se presta una menor atención a la cuestión religiosa que sin embargo había ocupado una centralidad, o casi, en obras anteriores, en las que reivindicando, inicialmente, la libertad de expresión y de conciencia( con aires liberales propios del Programa de Gotha), varía hasta el punto de llegar a considerar que « la crítica de la religión es la condición preliminar de toda crítica», para posteriormente desatender prácticamente estos aspectos humanos…demasiados humanos que diría el otro.

La crítica de la ideología, en la que se incluirá la religiosa, que hace que el hombre sea invadido por la alienación, que en el caso de Feuerbach se limitaba a lo religioso y cuya solución debería llegar por la conversión ideológica en la onda del humanismo ya que la religión era una creación humana que hacía que los creadores otorgasen al ser pretendidamente superior creado, todos los valores que eran propios en un proceso de hipostasis que conducía a una debilitación humana en beneficio del ser creado, cuestión que Marx tomará como inspiración para aplicarla a lo social ( la sociedad civil se despoja de sus capacidades en beneficio del estado, perdiendo así sus potencialidades) y a lo económico ( al hacer que los proletarios perdiesen la capacidad de dominar todo el proceso de producción). La religión va a funcionar así como engaño y consuelo y justificación de lo dado.

La travesía, como ya ha quedado insinuado, va a conducir desde una mirada filosófica, y en cierta medida moralista, a la propia de la sociología y de la economía política; es obvio que desde las ilusiones del más allá, la necesidad señalada por Marx es la de hacer descender a una situación en la que no sean necesarias las ilusiones , lo que permitiría al hombre alcanzar su autonomía gravitando en torno a sí mismo. Punto en el que se puede atisbar una posición que la religión se emparentaría directamente que todos sus análisis críticos de la religión poseería, en germen, la crítica de la desgracia y de la alienación. Estas posturas puede observarse que van a ir cediendo su lugar a partir de la crítica del humanismo teórico de Feuerbach al posicionarse el crítico en un nivel te´rocio-crítico que asocia tal alienación con lo social, lo que supone proponer una exigencia de eliminar las condiciones sociales que producen el fenómeno religioso. De este modo de un inicial postura que subraya el carácter humano de la religión como creación de los humanos, se va a añadir otro aspecto esencial que va a consistir en explicar el hombre a partir de la historia y la sociedad, y la religión a partir de ellas.

En La ideología alemana ya se puede constatar que toma fuerza la división entre infraestructura y superestructura , siendo la religión uno más de los componentes de esta última; « toda religión no es más que el reflejo fantástico, en el cerebro de los hombres, de potencias exteriores que dominan su existencia cotidiana…levando a que las potencias terrestres devengan en potencias supraterrestres». Es la impotencia de los hombres y sus temores, ante el poder de la naturaleza y ante las relaciones de clase que se dan en la sociedad y que se les escapan, los que van a empujarle a agarrarse a un principio explicativo que goza una supuesta omnipotencia.

Todas estas cuestiones pueden ser seguidas al tiempo que puede constatarse el abandono de cierta centralidad inicial, como ya he señalado, como señalan los editores y como puede constatarse en el seguimiento de los textos y su evolución.

Esta carencia señalada, un cierto causalimo mecanicista . va a tratar de ser subsanada con una luminosa presentación en anexo del pensamiento marxista sui generis de Walter Benjamin: capitalismo, religión e historia. El autor de los inacabados Pasajes, va a referirse al capitalismo como religión lo que implica una crítica a tal modo de producción, al tiempo que supone una crítica al pensamiento marxiano; y ahí es donde Benjamin recurre a Nietzsche , y su tendencia a lograr una vacuna que impida que el socialismo recaiga en el mismo economicismo productivista del capitalismo, al suponer una tendencia férreamente marcada por una filosofía de la historia que pone el acento en la marcha de la Historia independientemente de los costes humanos y sociales del progreso. La apuesta de Walter Benjamin abre el foco en vez de ceñirse a la propiedad privada extiende su mirada hacia otros sufrimientos que acucian al género humano, siguiendo la senda del Marx filósofo en vez del Marx científico… te recurriendo a ciertos presupuestos del judaísmo acerca del mesianismo , la redención , etc. lo que no quita para que la crítica a la religión pase a ocupar el puesto que había quedado estancado en el marxismo oficial…al ser considerada la religión como parte esencial del patrimonio simbólico lo cual supone, por otra parte, abandonar la lógica del progreso para situarse en la lógica de los vencidos de la Historia…a la espera del kairós emancipador.

No quisiera concluir estas líneas sin mencionar la ubicadora y rigurosa introducción de los profesores nombrados ( Reyes Mate y Zamora) y la magnífica edición que se plasma tanto en la encuadernación, el gramaje del papel y los índices ( de autores y personajes históricos y míticos; y también de temas), factores que que facilitan la consulta y el estudio de la obra sin que esta se descuageringuen.

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