El nuevo Ministro del Interior se estrena lo grande: amenazas al 15M y negación del proceso de paz en Euskal Herria

Prensa

El nuevo ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha hecho una somera, pero tajante y dura, presentación de lo que va a ser su gestión al frente del departamento. Ha tenido para todos, en lo que parece ser una declaración de intenciones de por dónde irá su gestión al frente del Ministerio del Interior. 

A ETA le ha dicho que el “cese definitivo” de la violencia es insuficiente y que no va a tener ningún gesto con ella. Es decir, que no hay proceso de paz que valga, y que, por ahora, no van a abordar nada que tenga que ver con el proceso de normalización democrática en Euskal Herria, que este gobierno apuesta por la cerrazón, y que les da igual lo que pueda pasar. Porque ellos lo valen. 

A PNV y CiU, sin citarlos, les ha criticado por cuestionar la Constitución y, finalmente, a los indignados les ha advertido de que no piensa permitir que tomen la calle con sus protestas. «La calle es mía», le faltó añadir, tal y como dijera en su momento el Presidente de Honor de su partido, cuando era Ministro en tiempos de balas, sangre y represión sin tregua en la calle contra quienes luchaban por una democracia de verdad, y una una de cartón piedra heredera del franquismo como finalmente nos han hecho tragar.

Fernández Díaz ha comparecido ante la prensa tras el traspaso de poderes con su antecesor, en una sala abarrotada de altos cargos de su partido y ex responsables políticos y policiales de Interior durante el Gobierno de Aznar, como el exministro Ángel Acebes o el exdirector de la Policía, Juan Cotino.

La sorpresa vino cuando aludió a las manifestaciones de protesta que ha vivido Madrid como consecuencia de la crisis económica, promovidas por los indignados del 15M. No lo citó, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan. “Vivimos y vamos a vivir momentos complicados que van a requerir de mucha mano izquierda, mucho diálogo y de voluntad de entendimiento –comenzó su aviso a navegantes-. Voy a defender los derechos de reunión y manifestación, pero en el marco de la ley para que sean compatibles con otros, como que los ciudadanos puedan transitar por la calle con tranquilidad (…) La paz social tiene un valor especial en este momento y en los que van a venir”. Recado al canto: si salen a protestar, ya se pueden atener a las consecuencias. 

Tampoco citó de forma explícita al PNV y a CiU, que reclaman el derecho a decidir de los ciudadanos vascos y catalanes sobre la relación que quieren tener con el Estado, pero la alusión fue también muy clara. Tras una defensa de la Constitución, “ejemplar” e “impecablemente democrática”, producto del consenso, criticó a quienes “desde algunos ámbitos la cuestionan”.

La comparecencia concluyó con una llamada a Policía y Guardia Civil, a los que pidió “eficacia, eficiencia y lealtad institucional”. Desde luego, para apalear trabajadores, parados y estudiantes en las calles, seguro que no le van a fallar. Ya está demostrado de sobra.


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