México. ¿El nuevo gobierno terminará con el neoliberalismo?

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El neoliberalismo es una política económica del capitalismo que lleva aplicándose en nuestro país por lo menos desde 1982. Esta política fue aplicada en un inicio, de 1982 al 2000, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI); posteriormente, del 2000 al 2012, por el Partido de Acción Nacional (PAN); y, por último, nuevamente por el PRI del 2012 al 2018. El Distrito Federal, hoy Ciudad de México (CDMX), no fue la excepción de la aplicación de políticas neoliberales durante los gobiernos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de 1997 al 2018; por ejemplo, con el outsourcing o subcontratación en todas las delegaciones de la CDMX y en el Gobierno de la Ciudad, así como en la misma Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, el cual niega la antigüedad, las prestaciones sociales, la seguridad social y seguridad laboral.

La política económica neoliberal ha sido aplicada por los diferentes gobiernos, de los diferentes partidos políticos. El gobierno y los partidos son representantes de los intereses de la burguesía; es decir, de los ricos que han dejado un país hecho pedazos. Los grandes empresarios surgidos y consolidados desde 1982 no sólo se han enriquecido por la corrupción imperante, sino principalmente por la explotación de los trabajadores. Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en los primeros siete minutos que una persona trabaja produce la riqueza equivalente a lo mínimo indispensable para la reproducción de su fuerza de trabajo, es decir, para poder sobrevivir como ser humano, por lo que las demás horas laboradas son las que se apropian las empresas o el gobierno. Ese monto de dinero o riqueza que el capitalista o empresario no paga al trabajador es lo que Carlos Marx descubrió y llamó plusvalía. Esta práctica es un robo, es decir, los capitalistas o empresarios roban diariamente a los trabajadores y los gobiernos no hacen nada para evitarlo, al contrario, impulsan políticas económicas acordes a los intereses de los más ricos y encubren el robo, y en ese sentido se corrompen. La explotación como la corrupción son dos desgracias que se deben terminar.

El gobierno electo dice que combatirá la corrupción, pero ¿se combatirá también la explotación? No, para el nuevo gobierno quienes pensamos que terminar con la explotación es lo fundamental somos anticuados. Esta forma de pensar va muy acorde con el capitalismo, y en esta cuestión el presidente electo fue muy claro: él está contra el neoliberalismo, no contra el capitalismo. Precisamente no está en contra de que unos cuantos se enriquezcan a costillas de otros, como es el caso de los grandes empresarios mexicanos. Se ponen de ejemplo sociedades capitalistas como Suecia, Noruega o Finlandia donde casi no hay corrupción; pero lo que no se dice es que estos países han alcanzado ese desarrollo debido a la explotación de otros países enteros.

Durante los 36 años que el neoliberalismo ha sido implementado en México, han existido otras consecuencias como la pérdida del poder adquisitivo del salario en un 72.8%, lo que significa que si en 1982 se ganaba 6,800 pesos de salario mínimo, hoy ganamos cerca de 2,800 pesos, lo cual alcanza para muy poco. Según la UNAM lo que se tendría que ganar diariamente son 245.32 pesos para satisfacer las necesidades alimentarias de una familia de cuatro personas (dos adultos, un joven y un niño o niña), sin embargo, esto no incluye gastos para la preparación de los alimentos ni la renta de la vivienda ni el transporte ni vestido, ni calzado ni enseres de aseo personal.Por su parte, la Universidad Iberoamericana declaró que el salario mínimo debería ser 19,041 pesos al mes, es decir, 353 pesos diarios; mientras que expertos en finanzas personales aseguran que el salario mínimo debería estar en 22,800 pesos al mes, esto es, 380 diarios (lo cual equivale a 4.3 veces el salario mínimo actual). Estos cálculos consideran que el 50% se destina a lo básico (alimentación, vestido, vivienda, salud, transporte, educación); el 30% a los gustos personales (moda, tecnología, entretenimiento, viajes, etc.); y el 20% al ahorro (fondo para emergencias, fondo para la vejez, fondo para metas personales). 
Saber lo que se supone deberíamos ganar es algo increíble, sobre todo porque la mayoría de nosotros no ganamos esa cifra tan alta. La realidad es que según el propio gobierno sólo un 8.2% de la población gana por arriba de cinco salarios mínimos mensuales o 442 pesos diarios, y según otras estadísticas sólo 531 mil personas ganan por arriba de los 26,000 pesos mensuales. Este deterioro del salario es una de las cosas que nos ha dejado el neoliberalismo.

El gobierno electo de AMLO ha dicho que terminará con la política económica neoliberal en nuestro país, lo cual es muy positivo para todos, ya que, como vimos anteriormente, en los últimos 36 años se ha deteriorado muchísimo el nivel de vida de la población mexicana.

¿Terminar con el neoliberalismo acaba con la explotación? No, y ¿cuál es el problema de que continúe el capitalismo? Las empresas, los empresarios, los ricos se seguirán haciendo más ricos a las costillas del pueblo, y si nos va bien tendremos mayores políticas públicas sociales; es decir, funcionará la seguridad social (el acceso a la salud, la vivienda, el deporte, la educación, a la pensión y el esparcimiento) como debería ser, lo cual es muy bueno. Sin embargo, sólo será un respiro, un afloje de la soga que tenemos en el cuello, pero luego la volverán a apretar. Para que no puedan volver a apretar la soga y ahorcarnos, la única alternativa es la organización popular independiente que se proponga la construcción de una sociedad donde no exista la explotación de una clase sobre otra y mucho menos la corrupción. Sólo la lucha por el socialismo nos hará realmente libres y dignos, ya que podremos vivir una vida digna con plenos derechos. Te invitamos a sumarte a la OLEP y luchar contra el neoliberalismo y el capitalismo !

¡Contra el despojo, la represión y la explotación; resistencia, organización y lucha por el socialismo!

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección ANÁLISIS del No. 35 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), Julio-Agosto 2018.

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