El nuevo Centro Social Okupado Ca Enkant revoluciona Granollers

Publicidad

La okupación se hizo pública el pasado 19 de febrero en una ciudad que no contaba con un proyecto de estas características desde hace más de 10 años. La iniciativa ha generado mucho interés y el espacio ya ha comenzado a aglutinar luchas diversas

«Una revolución a pequeña escala que ya ha comenzado a cambiar en pocos días Granollers». Esta sería la carta de presentación de las impulsoras del nuevo Centro Social Okupado (CSO) Ca Enkant, que se ha abierto este mes de febrero en la capital del Vallès Oriental. Un enorme escaparate de vidrio da la bienvenida a quien se dirige a este antiguo concesionario de coches situado en la avenida Prat de la Riba, una de las arterias principales de la ciudad. El espacio consta de entre 1.500 y 2.000 metros cuadrados con varios espacios diáfanos como el que era el expositor de vehículos- y dos plantas superiores de antiguas oficinas.

El conjunto de edificios que conforman el inmueble llevaba al menos nueve años abandonado y el propietario, según el colectivo, es un conocido empresario de Granollers

La okupación se hizo pública el pasado 19 de febrero tras un pasacalle por Granollers. La acción de anuncio llegó días después de la entrada progresiva en el espacio, cuando una persona autoinculpadas cedió al proyecto social. El conjunto de edificios que conforman el inmueble llevaba al menos nueve años abandonado y el propietario, según el colectivo, es un conocido empresario de Granollers que cuenta con diferentes inmuebles vacíos repartidos por la ciudad.

«La iniciativa no sale de ningún colectivo en concreto, sino que sale de vecinas de aquí Granollers que compartían la necesidad de compartir un espacio que generara este punto de reunión entras personas que querían generar una unidad popular diferente. Se buscaba algo que realmente fuera transformador: entendemos que la administración pública dentro de Granollers no nos potencia, el planteamiento de Ca Enkant es crear un espacio autogestionado que pueda paliar estas carencias «explica Raquel, una de las portavoces de colectivo.

/ Pep Medina

 
Este nuevo proyecto político y social no ha dejado a nadie indiferente en Granollers, sobre todo teniendo en cuenta cuál ha sido hasta hoy la composición y fuerza de movimientos sociales en esta capital de comarca de sólo 60.000 habitantes, o 100.000 si contamos todo el conglomerado urbano que conforma con Canovelles y con parte de Les Franqueses y La Roca del Vallès. Aunque sí que ha habido en la ciudad varios empleos por emergencia habitacional -la ciudad ha llegado a tener un 15% del parque de viviendas vacío, según la PAH- las okupaciones de tipo político y social son una rareza en esta ciudad .

El colectivo calcula que más de un centenar de personas pasan diariamente por el espacio y las asambleas diarias reúnen unas cuarenta personas de todo el Vallès Oriental

La última y única experiencia duradera de okupación de este tipo en la zona se remonta a hace más de una década con el proyecto del CSO Can Calet, dinamizado por parte de la Asamblea de Resistencias durante los años 2004 y 2005, y sus intentos efímeros posteriores con el Enkantada y la Galia. Es por este motivo que la iniciativa ha generado mucho interés: el colectivo calcula que más de un centenar de personas pasan diariamente por el espacio. Por otra parte, las asambleas diarias reúnen unas cuarenta personas de todo el Vallés Oriental.

Quieren dejar claro que «no se trata de un colectivo juvenil, como se ha dicho en los últimos días». Aunque sí que es verdad que son principalmente personas jóvenes las que tiran del carro del proyecto, «no se trata del problema que la juventud de Granollers necesite un espacio para autogestionarse, sino que la población de Granollers necesita este espacio. Y no porque se aburra o que tenga un capricho sino porque sus condiciones materiales están empobreciendo día a día «, afirman. «Necesitamos un espacio donde se pueda generar una unidad popular para hacer frente al modelo actual. Nosotros trabajamos en esta vía: en generar espacios para la unidad popular», sentencia una de las miembros de la asamblea del CSO.

El pilar del proyecto: la autogestión

Ca l’Enkant articula a partir de una asamblea que impulsará algunas acciones por iniciativa propia, las primeras anunciadas son una red de alimentos y una escuela popular para menores con pocos recursos y gente grande. Sin embargo, la intención es sobre todo fomentar la autogestión tanto individual como colectiva. Para el Ricard, el otro portavoz del CSO «el proceso correcto no es que tenga que ser un centro social que organice cosas para la gente sino que debe ser un proceso de empoderamiento popular. Ca Enkant debe ser un espacio dónde las personas venden, participan y se autogestionan «. Fruto de esta lógica, el colectivo ha puesto en marcha un buzón donde aseguran que están recibiendo estas semanas una media de quince propuestas de actividades diarias que van desde talleres de autodefensa feminista o salas de estudios, en un espacio de crianza compartida o una escuela de circo.

«La idea es que las personas que han hecho propuestas puedan tener en Ca la Enkant el apoyo más logístico pero que puedan llevar a cabo su actividad dentro del espacio de manera autogestionada. A partir de aquí, la cosa es ir compartiendo conocimientos, aprendiendo las unas de las otras … «explica Raquel. Asimismo, colectivos locales como la PAH, la Alianza por la pobreza Energética (APE) o la Asamblea de Paradas ya han anunciado también que realizarán actividades en este espacio, esto acompañado del apoyo que han mostrado diversas organizaciones y, hasta así, vecinas del barrio. En este sentido, mesas informativas y una comisión vecinal captan juicio de la zona donde se encuentra el centro social y recogen propuestas e ideas. Por otra parte, el CSO ha autodefinido como un proyecto siguiendo los preceptos del feminismo, del ecologismo y del decrecimiento.

Cohesionar los movimientos sociales

Otro de los objetivos clave de Ca Enkant es crear una red entre los diferentes movimientos sociales de Granollers. «Aquí hay muchos movimientos sociales, el problema es que hay una falta de conexión entre ellos, que es lo que acaba construyendo el poder popular: la comunicación, el apoyo mutuo y el trabajo conjunto. Es de las cosas en las que queremos trabajar más en serio porque creemos que Ca Enkant puede garantizar este punto de encuentro «, relata Ricardo. Otra miembro de la asamblea matiza que «veíamos que Granollers no tiene vida, no tiene un movimiento social unitario y nos dábamos cuenta de que faltaba la presencia de un espacio como este: un espacio que sea capaz de aglutinar todas las luchas de la ciudad «.

/ Pep Medina

«No importa de qué colectivo seas o de qué lado de la izquierda transformadora seas, libertario o marxista, sino que tenemos un proyecto común» sentencian. Y es en este punto donde el espacio se pone a disposición de colectivos para convertirse en «un punto de resistencia y lucha en esta ciudad. Queremos hacer un trabajo social y poder ser un pilar para la gente que lo necesite». Es por este motivo que uno de los temas más trabajados en las asambleas ha sido el de la creación de una mesa redonda que aglutine el conjunto de las entidades sociales de Granollers y de la zona del Vallés – Maresme. De momento, varias asambleas de jóvenes de la comarca como la de Llinars del Vallés están asistiendo a las reuniones.

Denuncian presiones policiales y maniobras municipales

Tras hacerse pública la okupación, el concejal del gobierno del PSC Jordi Terrades anunció que una semana antes el propietario había «apalabrado» una licencia de obras para reformar este enorme espacio. «Es demasiado casualidad. Quisiéramos saber cuál ha sido la participación del Ayuntamiento en todo esto que nos sorprende», exige una miembro de la asamblea, y recuerda que, a pesar de que habían llevado hasta el 19 de febrero en secreto el okupación, una ciudad «tan controlada» como Granollers «el poder lo acaba sabiendo todo de antes» y el consistorio podría haber corrido para agarrarse a algún argumento para desacreditar el proyecto cuando ya corrían voces de una probable okupación en la ciudad. Sin embargo, desde la asamblea recuerdan que «esto no va contra el propietario, sino contra lo que simboliza: el símbolo de un hombre, blanco y heterosexual que oprime a la población por su condición social o de género».

Según explican desde la asamblea, uno de los policías de paisano «comenzó a increpar a la persona que hacía de mediadora y decirle que era demasiado adulta para estar haciendo tonterías»

Por otra parte, la presión policial ha puesto de manifiesto también en los días posteriores a hacerse pública la okupación granollerense. Pese comunicarse voluntariamente una autoinculpación y personarse la policía el mismo domingo, cuatro patrullas de los Mossos y una de agentes de paisano personarse en la puerta del espacio al día siguiente. Según explican desde la asamblea, uno de los policías de paisano «comenzó a increpar a la persona que hacía de mediadora y decirle que era demasiado adulta para estar haciendo tonterías». Ante la negativa de esta persona a salir para identificarse sin la correspondiente orden judicial «el mozo comenzó a increparla ya decir que ya conocía y que todo esto lo podían solucionar o bien a las buenas o por las malas «.

Según varios testigos, este policía podría tratarse de Enrique García Doñate, inspector jefe de la comisaría de Granollers desde el pasado enero. García Doñate era el responsable de la comisaría del distrito barcelonés de Ciutat Vella en 2013 cuando se produjo, debido a las agresiones por parte de un grupo de agentes, la muerte en el Raval de Juan Andrés Benítez. A raíz este caso, Interior forzó el traslado de García Doñate a Las Cortes en enero de 2014 y tres años después en Granollers.

Una victoria ya de inicio

«Si esto se acabara ahora, nosotros ya consideramos que hemos conseguido una victoria», afirma una de las portavoces, ya que consideran que «poner sobre la mesa el problema del modelo de ciudad que tenemos y como está organizada la propiedad privada «es en sí mismo un objetivo alcanzado. Sobre la continuidad del proyecto, esta portavoz explica que la voluntad es que el proyecto vaya más allá del espacio. «Si un día Ca Enkant acaba, no será el fin. Es un medio de transformación social, este espacio debe ser el primero de muchos espacios para empezar a crear un modelo de ciudad diferente, esto no debe ser un simple centro social sino que debe ser un espacio de lanza y de vanguardia de lucha de los movimientos sociales «, una lucha que según ellos empieza a germinar. «Nos da la sensación de que estamos empezando una pequeña revolución cuando ves las calles de Granollers y la gente que pasa: te da la sensación de que algo está cambiando».

https://directa.cat/actualitat/nou-centre-social-okupat-ca-lenkant-revoluciona-granollers

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More