El único comercio que frena el consumismo

La alternativa del comercio justo no es algo nuevo para el mundo y tampoco comenzó llamándose de la misma manera; un nuevo tipo de comercio fue naciendo en el año 1964 con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) celebrada en Ginebra. Durante la reunión, algunos Gobiernos del llamado “tercer mundo” plantearon la posibilidad de que los países europeos les abrieran las puertas a sus productos agrícolas, no para “ayudarlos” sino para crear una nueva forma de comercio. A pesar de la negativa de la mayoría, otros países como Holanda y Alemania empezaron a crear “tiendas solidarias” dónde se podían comprar productos agrícolas del tercer mundo a un sobreprecio. Pero, ¿por qué a un sobreprecio? La respuesta más sencilla es que se paga por el trabajo que requieren los productos, (entre un 10 y un 15% más que el precio del mercado mundial). De esta manera, el mercado se podría hacer más solidario y responsable.

Consumir solidariamente

Hoy en día el comercio justo está siendo promovido por las Naciones Unidas y grupos ecologistas y pacifistas, que ante la aparente injusticia del comercio convencional y la explotación de las grandes corporaciones a sus empleados, quieren implementar que a los trabajadores se les trate con respeto y dignidad, no sólo pagándoles lo que se merecen, sino también evitando la explotación infantil de la que denominadas marcas muy conocidas han sido acusadas, como Adidas, Gap y Zara, por nombrar algunas. El comercio justo busca respetar el medio ambiente, sin la implementación de pesticidas y fungicidas en las plantaciones, pero por sobre todas las cosas, una característica muy importante del comercio justo, es que busca lograr un consumo más ético y responsable.

Para Esther Vivas, periodista, coordinadora del libro “¿Supermercados No, gracias” y responsable de la Red de Consumo Solidario, una iniciativa española que busca concienciar a los consumidores sobre el comercio justo, expresó en una entrevista en el año 2007 que “lo primordial es ser responsables con el consumo que llevamos a cabo y preguntarnos si aquello que vamos a consumir realmente lo necesitamos y a partir de aquí, si es así, si vamos a comprar algo que nos sea útil comprarlo a través de las vías del comercio justo, a través de productos que sean elaborados respetando el medio ambiente, los derechos de los trabajadores, etc.”

Recientemente un empleado de la cadena estadounidense Wal-Mart murió asfixiado por una turba de gente que entraba a comprar productos en oferta. ¿Son estos hábitos compulsivos, transformables? Posiblemente sí, habría que empezar por tomar conciencia de los productos que a diario se están consumiendo y hacerse una serie de preguntas, ¿de dónde provienen? ¿La compra que se realiza por ellos ayuda a una buena causa o ayuda a la explotación de más trabajadores? ¿A quién favorece realmente la compra de ese producto? Un consumo responsable velaría por la justicia, los derechos, y la solidaridad de los derechos humanos, culturales, ambientales y hasta animales.

El economista venezolano José Ángel Velásquez, explica que “el comercio justo podría contribuir a iniciar la conformación de una nueva forma de pensar acerca del consumo de productos que respeten el ambiente. La soberanía del consumidor debe manifestarse privilegiando la compra de productos “verdes”.Ya en los países desarrollados existen una serie de Fondos Financieros “socialmente responsables” que sólo financian producción verde y discriminan los créditos para productores que explotan a los niños o afectan al medio ambiente”.

Por su parte Boris Echerman, también licenciado en Economía cree que efectivamente es el comercio justo una vía correcta para lograr que los consumidores empiecen a tener un consumo más responsable. “El comercio justo es una alternativa válida para contribuir a generar una nueva cultura del consumo. Así por ejemplo, hay grupos de consumidores que rechazan la compra de productos elaborados por empresas que utilizan en sus labores el trabajo infantil, el de empresas que incurren en práctica de corrupción, el de empresas que engañan a los consumidores y, en general, todas aquellas empresas que no son responsables socialmente”.

El comercio justo parece estar avanzando en territorio europeo y norteamericano, ¿qué sucede en los países latinoamericanos? ¿Qué sucede específicamente en Venezuela?

La alternativa venezolana del comercio justo

En Venezuela, el comercio justo es apenas ahora cuando está naciendo de la mano del presidente Chávez, y la conformación de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). El ALBA es, según su propia página Web (www.alternativabolivariana.org) “un esquema de integración basado en principios de cooperación, solidaridad y complementariedad, que surge como una alternativa al modelo neoliberal”. El ALBA es fundamentalmente, la alternativa encargada del comercio justo y hoy en día se están haciendo diversos convenios para lograr importar productos de países como Bolivia y frenar la importación de productos estadounidenses.

El comercio justo es una vía correcta para generar en la población un consumo responsable, ético y solidario, que respete el medio ambiente y las condiciones de los productores agrícolas. Son necesarias las campañas que conciencien a la gente sobre cubrir las necesidades lógicas y no sobre seguir comprando sin razonamiento, de manera que se tenga que exigir más recursos naturales, más energías, y producir más contaminación.

De consolidarse la Alternativa para las Américas,&nbsp en Venezuela podría empezar a considerarse una nueva cultura del consumo. Pero para ello también haría falta empezar por estimular los valores positivos de la sociedad, y dejar de un lado el profundo deseo del consumismo, que llevaría un poco más de tiempo.&nbsp

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