El movimiento feminista busca otro 8M masivo tras dar por agotada la huelga laboral

Las huelgas feministas de 2018 y 2019 han habilitado un tejido feminista en municipios y barrios que se presenta como clave en este 8M. Solo el movimiento feminista de Catalunya apuesta este año por la huelga laboral, en dos días: el domingo 8 y el lunes 9 de marzo.

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Dos días de huelga laboral, el domingo 8 y el lunes 9 de marzo, es la apuesta del movimiento feminista en Catalunya para el próximo 8M. Las feministas catalanas quieren seguir así explotando un recurso de movilización que ha dado lugar a convocatorias masivas en 2019 y 2018, y que ha sido clave en la generación de un tejido asociativo feminista local que se presenta como una pieza clave en la capacidad de movilización de este 8M.

“Después de la huelga feminista de 2019 ya vimos la fuerza de esta descentralización”, dice Dolo Pulido, integrante de Novembre Feminista y de Vaga Feminista, que explica que los comités de huelga de años anteriores acabaron constituidos en grupos de barrio permanentes, que ahora se reactivan para organizar otro 8M que espera masivo. “Es como una resaca que ha dejado un tejido asociativo feminista muy potente”, explica a El Salto: “Está clarísimo que uno de los grandes logros de estas dos convocatorias de huelga ha sido el fortalecimiento de los movimientos feministas autónomos”.

Pulido explica que la apuesta del movimiento feminista en Catalunya es volver a utilizar la huelga laboral como herramienta —una decisión que, puntualiza, no ha sido de consenso—, aunque lamenta que gran parte de los debates en las asambleas previas al 8M se centren en este aspecto, dejando menos espacio a otros debates clave como, por ejemplo, el de los cuidados. Cuidados y violencias machistas son, según Pulido, los ejes de la movilización en Catalunya y, de hecho, esta activista marca como inicio del 8M una fecha en febrero: el día 14, cuando las feministas convocan una acción en torno a “San Violentín” para denunciar las consecuencias del mito del amor romántico.

Como novedad en 2020, Pulido señala la constitución de grupos de trabajo autónomos para tratar temas específicos —como, por ejemplo, un grupo de mujeres por el clima o uno de feministas independentistas— con intención de confluir con el resto. “Creo que hay una acumulación de fuerzas y que veremos otro 8M masivo”, asegura.

Las catalanas, de momento, son las únicas que confían en la huelga laboral en este 8M. En otros territorios, el concepto de “huelga” no se abandona, pero pasa a un segundo plano. Así, por ejemplo, en Galiza sí se tienen presente en sus asambleas las ideas de “huelga de cuidados y de consumo”, pero creen que este año toca reinventar el 8M. “La plataforma tiene una idea de hacer el 8M ocupando todos los espacios públicos como en la huelga”, explica Pilar Estévez, portavoz Plataforma Feminista Galega. “Hay fuerza, pero es verdad que organizar una huelga supone muchísimo esfuerzo”, dice. Y, esta vez, la fuerza quiere ponerse en otro lugar.

Las feministas gallegas convocan una manifestación el día 1 en Verín, y plantean un 8M descentralizado con acciones en barrios y municipios que llenen los espacios públicos

Las gallegas hacen un llamamiento a una movilización que trascienda el día señalado oficialmente en el calendario y así, el 1 de marzo, convocan una manifestación en Verín a la que llaman a la ciudadanía de todo el territorio gallego. Aunque el acuerdo sobre este lugar fue tomado antes de que se revirtiera la situación del paritorio —la Xunta anunció que reabriría la sala de partos del hospital comarcal de Verín después de permanecer cerrada durante casi dos meses por la falta de pediatras—, la Plataforma mantiene esta ciudad como un lugar simbólico en el que reivindicar las necesidades específicas de un territorio como el gallego, donde los núcleos de población son dispersos, algo que condiciona el acceso a la sanidad pública de sus habitantes. “Cualquier mujer de Galiza, viva donde viva, tiene derecho a acceder a los mismos servicios públicos sanitarios y que no se cierren servicios públicos de sanidad”, dice Estévez. Después de la manifestación del día 1, las gallegas plantean un 8M descentralizado con acciones en barrios y municipios que llenen los espacios públicos.

“El concepto de huelga no es está teniendo este año tanta fuerza como en años anteriores”, reconoce también Marta Güelfo Márquez desde Cádiz. No se trata solo de la evidente circunstancia de que este 8M cae en domingo, ya que las mujeres de los colectivos feministas de Cádiz tampoco están incidiendo en los conceptos de “huelga de cuidados” o “huelga de consumo”, y sí han puesto sus fuerzas en el trabajo previo al día 8 en los municipios, dando, de nuevo, protagonismo a la descentralización. El día 8, explica esta integrante de la coordinadora provincial de colectivos feministas, habrá cuatro grandes manifestaciones por comarcas —Campo de Gibraltar, Jerez, Cádiz capital y Puerto de Santa María—.

Sobre los temas prioritarios para las feministas de la provincia de Cádiz, la activista no duda: visibilizar la precariedad laboral y la feminización de la pobreza, y hacerlo desde un feminismo de clase, indica, además de las violencias machistas y los cuidados.

UN TEJIDO LOCAL SIN PRECEDENTES

El contexto en el País Vasco no puede entenderse sin una convocatoria de 2019: la de las Jornadas Feministas celebradas entre el 1 y el 3 de noviembre en Durango. Allí alcanzaron algunos acuerdos en referencia al 8M de 2020. Con una participación de más de 3.000 mujeres, se llegó al acuerdo de dejar de lado la huelga laboral, en parte para apoyar con más fuerza la huelga general convocada para este 30 de enero en las comunidades autónomas del País Vasco y Navarra bajo la consigna “pensiones, salarios y vida digna”.

“El movimiento feminista ha renovado la herramienta de la huelga, y ha dado herramientas a otras huelgas como la de este 30 de enero; ha sido muy potente pero no tenemos que dar por sentado que tengamos que hacer huelga”, explica Itziar Gandarias, integrante de la Marcha Mundial de Mujeres Euskal Herria, y una de las 3.000 asistentes a las jornadas de Durango. Gandarias destaca que en esas jornadas se dieron además otras claves que permean el 8M de 2020 en el País Vasco: en primer lugar, las feministas recordaron en Durango que “el MF es anticapitalista y antirracista”. Además, Gandarias pone en valor la descentralización que permite el tejido feminista surgido tras las dos hueulgas feministas: “El desborde era esto”, dice.

“Descentralización” es también un concepto que suena fuerte en Madrid. Desde la Comisión 8 de Marzo, lo explican con un dato: en 2017 había cinco asambleas del 8M participando en la comisión y este año son más de cien. Además, “en las asambleas se ve que ha habido un relevo y esto es importante”, explican fuentes de la Comisión, que explican que este año es el tejido vecinal quien debe llevar el peso de la convocatoria.

“Queremos es dar mucha visibilidad a la represión que están sufriendo las compañeras”, dice Mireia Biosca sobre Valencia, donde más de veinte mujeres han sido multadas por acciones durante las huelgas feministas

El movimiento feminista madrileño utiliza el paraguas de la “revuelta feminista” para cobijar todas las convocatorias de un mes de movilizaciones que empieza el 8 de febrero con una cadena humana feminista. A partir del 8 de febrero, las feministas madrileñas han planteado la movilización en cuatro semanas en torno a cuatro ejes: economía, fronteras, antirracismo y cuerpos. Las acciones para el 8M están aun por definir, y las ideas que ya se han tratado terminarán de cobrar forma este fin de semana en el encuentro de barrios y pueblos que se celebra en la localidad de Getafe.

“Si algo ha sabido hacer el movimiento feminista es resignificar el concepto de huelga, ya nadie puede entender una huelga como algo solo laboral”, explica Mireia Biosca, de la asamblea del 8M en la ciudad de Valencia, antes de asegurar que no es la huelga laboral la mejor herramienta para este año. “Ha habido debate todo el año en torno a si la herramienta de la huelga seguía siendo válida, si sirve o tenemos que resignificarla, pero lo que está claro es que trabajamos más allá del 8M porque no se trata de movilizar solo un día”, añade.

En su territorio, “lo que queremos es dar mucha visibilidad a la represión que están sufriendo las compañeras”, explica por su parte Mireia Biosca, de la asamblea del 8M en la ciudad de Valencia, en referencia a las 20 compañeras multadas y al juicio que enfrentan tres mujeres por diferentes acciones realizadas en las huelgas de 2019 y 2018. La activista también señala los cuidados como el eje central del 8M de este año, e insiste en la idea de “no queremos organizar solo un gran evento el 8M, sino que queremos ir más allá”.

UN PAÑUELO rosa

Llevar un pañuelo rosa como símbolo de apoyo a las mujeres trans es la propuesta que han lanzado en las redes sociales las mujeres de RadFem Transinclusivo, una cuenta que promueve un feminismo radical transinclusivo. Las personas que han lanzado esta iniciativa han explicado a El Salto que lanzan la propuesta para que quien quiera la haga suya a título individual. Es solo un ejemplo de la preocupación entre algunas feministas ante la posibilidad de que los incendios de Twitter salten a las calles, después de las un comunicado en el que el Partido Feminista liderado por Lidia Falcón mostraba su desacuerdo con las leyes en favor del colectivo trans pusiera en alerta a muchas por el grado de virulencia de algunas acusaciones. “En nuestra asamblea no tiene cabida la transfobia”, dice Mireia Biosca desde Valencia. “No hay debate en torno a la participación o no de las compañeras trans, es una línea roja: ellas forman parte de la Comisión 8M”, explican en Madrid. Las activistas consultadas para este artículo aseguran que las asambleas de los últimos meses se han desarrollado en un ambiente de respeto en el que no cabe cuestionar la presencia de ninguna mujer. Las mujeres de RadFem Transinclusivo consideran que en los últimos dos años se ha forjado un feminismo transexcluyente que, aunque consideran minoritario, mantiene “actitudes muy crueles” que en alguna ocasión de han trasladado a las manifestaciones del 8M. “Es triste tener que lanzar una iniciativa como esta pero solo hay que ver algunas reacciones para confirmar que es necesaria”, explican.

Fuente: El Salto

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