El modelo argelino

Argelia, la Meca de los revolucionarios, el bastión de Boumediene, Lumumba, N'Krumah, Amilcar Cabral, Thomas Sankara, no se rinde, sigue su camino sin que los fuertes vientos que soplan de todas la direcciones desvíen su camino hacia la libertad, la democracia y el desarrollo durable. Fue uno de los líderes del movimiento de los no-alineados en el pasado. En el presente se habla poco de este movimiento revolucionario, sin embargo su política exterior sigue fiel a la línea del no-alineamiento. Argelia no es ni pro-americana ni pro-francesa ni se inclina hacia ninguna potencia mundial. Sigue afirmando su política democrática con el rechazo del acceso al poder por la fuerza militar, como es el caso en Mauritania y Guinea. Su apoyo a las causas justas es inquebrantable, como es el caso de la lucha de liberación en el Sáhara Occidental, en Palestina, en Irak… Los movimientos revolucionarios en Bolivia y Venezuela encuentran un aliado en Argelia y las relaciones con estos países se desarrollan de manera sana y elocuente. En resumen, Argelia sigue fiel a sus principios.

Sin embargo, el imperialismo francés y sus lacayos emprenden una campaňa de gran envergadura contra este país cuyo único delito es el de aspirar a ser independiente y aplicar los principios democráticos conforme a su naturaleza social y política. Acaso la democracia americana es similar a la francesa? Acaso no existe en cada país una democracia específica o debemos todos seguir el modelo estandarizado por los países que son la causa de todas las penurias existentes en el planeta? El modelo de democracia que estos países intentan imponer a la comunidad internacional es similar a su modelo económico que esta llegando a su fin con la crisis financiera actual. Uno de los rasgos que caracterizan la continuidad de la política de no-alineamiento es precisamente el de no seguir el modelo de nadie, sino el propio, el original, aquel que se aplica en conformidad a las exigencias del pueblo y la nación.

Este modelo es el que le ha permitido salir de la década del horror de los aňos 90, cuando los llamados países democráticos de Occidente le daban la espalda yendo incluso hasta apoyar las tesis integristas. Este modelo es el que le permitió salir de la encrucijada de las deudas de aquel monstruo gigante llamado Fondo Monetario Internacional y llegar a un respetable estado de equilibrio y desarrollo económico.

Esto no es suficiente para acallar a los medios de prensa franceses y marroquíes que ven en la reelección del Presidente Bouteflika una amenaza contra sus intereses. A estos les decimos que Bouteflika seguirá siendo presidente y seguirá presionando al gobierno francés para que expíe e indemnice los pecados cometidos contra la población argelina y seguirá combatiendo el expansionismo marroquí que hasta ahora no ha traído al pueblo marroquí más que pobreza, miseria y muerte en las pateras dirigidas hacia Eldorado europeo. Seguirá defendiendo la memoria histórica argelina como seguirá apoyando al Frente Polisario contra la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y al pueblo palestino contra las agresiones israelíes.

Aquellos que intentan diabolizar al sistema argelino, les recordamos que las elecciones de 2004 fueron reconocidas como legítimas por los observadores europeos y americanos que asistieron al proceso electoral así como por los EEUU, el Parlamento Europeo, la OTAN, etc… La razón es que la mayoría del pueblo argelino prefiere a Bouteflika como presidente.

El Profesor Carlos Ruiz Miguel, Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, en su blog «Desde el Atlántico» analiza este tema con precisión aportando detalles sobre el modelo argelino. Hé aquí una parte de su articulo :

«Lo importante, a mi juicio, es otra cosa, una cuestión de principio que es clave para entender el mundo árabo-musulmán.
Y esa cuestión es que dentro de ese mundo complejo se pueden distinguir dos tipos de regímenes políticos, los monárquico-teocráticos y los republicanos.
En los primeros el origen del poder se ubica en la voluntad de Dios (Alá, en este caso) y en una legitimación dinástica.
En los segundos, el origen del poder se halla en el pueblo.

Entre los primeros se pueden citar a Marruecos, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein, Omán, Qatar, Jordania…
En ellos las «elecciones» que se llevan a cabo son para elegir órganos que no ejercen el poder político.

Entre los segundos, se pueden citar a Argelia, Mauritania (antes del golpe de Estado), Egipto, Siria, Líbano, Iraq, Túnez, Yemen, ….
En estos, el órgano que de verdad ejerce el poder político es designado mediante elecciones. En algunos casos, esas elecciones no tienen garantías: serían los casos de Egipto, Siria, Túnez…. pero en otros casos, como en Mauritania las elecciones eran sin duda fiables.
Sean las elecciones limpias o no lo importante es que se reconoce la necesidad de que el poder venga avalado por el pueblo. Y esto introduce una diferencia cualitativa respecto a los regímenes monárquico-teocráticos. El principio es que el poder debe ser designado por el pueblo. Distinto, y secundario, es la aplicación de ese principio que no se discute.

El hecho de que se afirme el principio de que es el pueblo argelino quien debe designar al jefe del Estado establece una proximidad de Argelia con España y Europa en el terreno de los principios que no aparece en los regímenes monárquico-teocráticos. Los que construyen la política exterior sobre cuestiones de ideología debieran extraer las consecuencias oportunas: ¿de qué régimen se es más cercano: de uno que reconoce al pueblo como titular de la soberanía (Argelia) o de otro que no (Marruecos)?
En la respuesta está la clave de la sinceridad de las convicciones democráticas que se profesan.»

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